Alfredo de la Fé: “César Correa es el mejor pianista del mundo” [VIDEO]

Del pentagrama de la música clásica pasó a las sonoridades efervescentes del Son. Ha paseado su talento por más de 90 países y en Lima lo recordamos por su fabulosa presentación junto a Fania All Stars. 

Por: Martín Gómez V.

Hace algunos meses, de pura casualidad, encontré a Alfredo de la Fé en Bogotá. Estaba en la casa del maestro César Pagano y de pronto llegó el hombre, de visita, a conversar de música, a charlar de la vida (de su vida). Nos habló de esa pubertad que no sintió, de ese chico-adulto que tuvo que enfrentar al convertirse a los 11 años de edad en músico de la orquesta de José Fajardo en Nueva York. “Imagínate. Yo era un niño y de pronto ya tenía que estar haciendo vida de grande en los locales de baile”, nos dijo esa vez.

Alfredo había iniciado estudios a los 8 años de edad en La Habana, en el conservatorio Amadeo Roldán. Al poco tiempo lo becaron para Europa y allá consolidó sus conocimientos en música clásica. Pero luego recibió otra oportunidad de seguir estudios en Nueva York. No la desaprovechó. Era un niño prodigio de la música. En ese momento, la salsa estaba en su mejor momento. Eran fines de los años 60 e inicios de los 70. Así que decidió dejar el formato clásico y se metió en la salsa, que bullía, que alimentaba el espíritu de los latinos que se rompían el lomo trabajando en la Gran Manzana. Eddie Palmieri detectó su talento de inmediato. Y años más tarde entraría a La Típica 73. Lo mejor estaba por venir.

Legado musical

“Para mí, la Típica fue una de las mejores agrupaciones que ha dado la música en Nueva York. Recuerdo que Adalberto Santiago estuvo en la primera etapa, que la orquesta se desintegró por cuestiones religiosas. Todos sus músicos eran de la religión yoruba. Hubo una discusión entre los padrinos y, como no llegaron a un acuerdo, se separaron. Después se armó una nueva Típica 73, teniendo como cantantes a Camilo Azuquita y José Alberto El Canario”. Alfredo va narrando y nos confiesa algo: “Muchos no saben que, en esa época, Rubén Blades procuró integrar la orquesta, pero él apenas estaba creciendo musicalmente. No era el sonero que nosotros buscábamos. Ya luego se convertiría en el gran personaje que hoy es para la salsa”.

La Típica 73 derrochaba sabrosura. A ratos sonaba como charanga, a ratos podía parecer hasta una big band. Así la describe Alfredo. Ahora nos habla de aquel mágico viaje que hizo la orquesta a Cuba. Que para él significó regresar a La Habana de su niñez. Que para él significó no dormir durante dos semanas.

“Eso fue inolvidable. Pudimos ver a Richard Egües, a Feliz Chapotín, al Niño Rivera. Nos trajeron a todos los grupos que nosotros pedimos para ver”. El resultado de esa experiencia fue el LP ‘Típica 73 en Cuba: Intercambio cultural’. Disco que incluyó temas como: ‘Fiesta de tambores’, ‘Majesta antillana’ y ‘Lío’.

Cuando escuchamos el relato de Alfredo recordamos algunas declaraciones del pianista Sonny Bravo. “A La Típica 73 la boicotearon en Nueva York”. Y Alfredo lo confirma. “Yo no soy político, pero cuando regresamos a Nueva York nos empezaron a criticar. Es que fuimos la primera orquesta en visitar Cuba. Se empezaron a hacer comentarios en la prensa. Se llegó a decir que un día de estos las tumbadoras de la orquesta iban a terminar llenas de sangre. Y a los dueños de los sitios de baile les daba temor contratarnos. Eso fue lo que terminó con La Típica…”.

Esa intolerancia no calza en la personalidad de Alfredo. Había que voltear la página y a inicios de la década del 80 se muda para Colombia. Vivió allá varios años. La fantasía de la música lo mantuvo vivo en un medio donde el exceso de la vida nocturna era pan de cada día. Lo atrapó el infierno de las drogas. Pero se recuperó por lo que él llama un milagro. Un día fueron a buscarlo porque querían que toque para el Papa Juan Pablo II, que estaba de visita en Cali. Ese día se miró en el espejo y decidió no ir. No tocó para el Papa, pero asegura que el Papa lo tocó a él. Ordenó su vida y regresó a la música, al violín charanguero, a lo que mejor sabe hacer.

Al César lo que es del César

Luego se marchó a Europa y acompañó a Celia Cruz en sendas presentaciones. La orquesta que formó allá fue el inicio de lo que hoy es la famosa Mercado Negro que dirige el pianista peruano César Correa. Y Alfredo, ahora desde su casa en Chapinero Alto, no duda en decir que Correa es, en la actualidad, el mejor pianista del mundo. “César es un genio. Está a la altura de Eddie Palmieri y Papo Lucca. Yo siempre trato de que los peruanos lo conozcan, que sepan que tienen una joya en el patio de la casa y no se dan cuenta. Él toca desde música clásica hasta lo que sea. Además es un notable arreglista. Yo he tocado con Palmieri, con Larry Harlow, con Papo Lucca y te diré que con César Correa disfruto más. No solo porque es buen músico, sino por lo que te transmite”.

Este 14 de octubre a las 8 de la noche, Alfredo de la Fé subirá a la tarima del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en la ciudad de Bogotá. Está celebrando 50  años de vida artística. Sí, se fueron volando cinco décadas de sabor y de melao. Él está feliz con la celebración. Su espíritu innovador y tolerante sigue apostando por nuevas sonoridades. Nos dice que está mezclando vallenato con salsa, que el sonido electrónico le gusta. ¡Ah! Y que solo aguarda una llamada de Perú para poner a gozar a los limeños con su violín majadero. Alfredo, además, quiere descargar en el Callao.


2 comments

  1. MARTIN muchas gracias por el envio, muchas de las memoras de Alfredo de la Fe, las conocia, porque estuve metido como 35 años en todo lo de la Salsa, pero me hizo recordar muchas cosas olvidadas
    en cuanto a lo de Cesar Correa, lo conocia pero la evaluacion de Alfredo desperto mi curiosidad,quisiera poder entrar en contacto con el y su conjunto Mercado Negro, de quienes no tengo noticias
    Un fuerte abrazo, y mis mejores deseos por las Navidades y mejor Año Nuevo-FELICIDADES

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