Andresito Carabali: “Perú y Colombia gozan la música del Caribe”

La producción ‘Sin inventicos’ del salsero caleño Andresito Carabali sigue generando buenos comentarios. En la siguiente nota, el artista comparte sus anhelos y su sueño de cantar en el Callao.

Con 'Calle ajena', Andresito Carabalí interpreta una crónica social de la realidad que se viven en muchos barrios de América Latina. (Foto: Facebook/Andresito Carabalí)
Con Calle ajena, Andresito Carabalí interpreta una crónica social de la realidad que se viven en muchos barrios de América Latina. (Foto: Facebook/Andresito Carabalí)

Por: Martín Gómez

El cepillo de doña Pulina fue el primer micrófono de Andresito. Él se ponía a cantar para sus primos y tíos. Luego exigía aplausos. Ellos, para molestarlo, no le hacían caso. Él se tiraba al suelo. Hasta que su mamá les pedía de una vez que aplaudan para que el artista se levante.

Era un tanto cansón, lo afirma hoy, riéndose de esa anécdota de su infancia. Niñez que transcurrió en El Bordo, a cuatro horas y media de Cali. Allí donde su abuelo Cristóbal Carabali había sido director de la Banda Municipal de la localidad. Allí donde su papá Hernán Aurelio Ordoñez lo acunó con ritmos cubanos. En casa no faltaban los sones de Miguelito Cuní, Félix Chapotín, Arsenio Rodríguez y Roberto Faz. Todas esas luminarias habaneras eran parte del imaginario de su familia. Y a él le construían un paraíso musical del cual se ha alimentado.

Su primera incursión en una orquesta de salsa fue, precisamente, en El Bordo. Integró Fusión Latina por tres años. El sueño de un concierto salsero con aplausos de verdad iba tomando cuerpo. Pero ahora la meta era llegar a Cali. Pasó a fajarse primero con la orquesta Mamboré y después con La Misión, de los maestros Viafara. “Con ellos tuve la oportunidad de participar en una producción musical que tuvo excelentes resultados”, recuerda. Luego vendría su trabajo para la orquesta Herencia Salsera, de Giovanni Pérez, con quien también trabajó en un disco. Andresito ya estaba en la escena salsera, conocía gente y miraba de cerca el negocio, el sentir de los bailadores. Más adelante llegaría el proyecto del Conjunto Jagüey que trabajó junto al maestro dominicano Pedro Cruz. Y están frescos los comentarios de aprobación que recibió. “Eso fue muy chévere. Creo que ha sido lo más importante que me ha ocurrido en los últimos años. Fue como un motor para asimilar que sí podía hacer cosas. Me dio mucha confianza”.

Ahora estás con una producción enteramente tuya ‘Sin inventicos’.

Es tal vez uno de los álbumes más importantes de mi vida. Lo trabajé a pulso y no faltaron las dificultades. Pero eso le pone sabor a las cosas. El producto final sabe más delicioso. Todas las composiciones y arreglos los trabajé yo. En este disco está mi estilo.

¿Cuál es la característica del disco?

Tiene que ver con lo que ocurre con la salsa. Yo pienso que esta música es popular, noble y humilde. Fíjate que el merengue, el vallenato o la bachata no han podido derrotar a la salsa. Incluso, estos ritmos para perdurar han debido intentar fusiones con la salsa. Por eso mi disco se llama ‘Sin inventicos’. Porque quiero ir a la mata, a la raíz y sin cambiar la esencia, sin falsos inventos. Traemos lo que la gente quiere escuchar.

¿Cuáles son los temas que más están sonando?

A los bailadores creo que les gusta ‘Carita de yo no fui’. Pero el disco tiene bolero, tiene son montuno. Ahora mismo está sonando ‘El Bloque del guaguancó’, que es un tema dedicado a un colectivo de jóvenes que organizan audiciones en las salsotecas de Cali y me han apoyado en la difusión de mi trabajo. Gracias a ellos, mis temas pueden oírse, por ejemplo, en el barrio de Agua Blanca.

Hay un tema que se llama La Calle Ajena, de mucho contenido social. Háblanos de esta canción.

Mira, en Colombia hay una situación difícil y que poco se comenta en los medios de comunicación. Te hablo de las fronteras invisibles. Eso está cobrando muchas vidas y realmente es muy triste. Mi mamá vive en uno de los cinturones de pobreza de aquí de Cali. Y no sabes lo difícil que es el acceso para allá. Tú no puedes pasar de una esquina para otra porque puedes tener problemas, te pueden matar. Eso es lo que he querido rescatar en este tema, llamar la atención musicalmente.

¿Y está funcionando?

Sé que en este momento hay algunas ONG que la utilizan como respaldo para sus diferentes campañas de lucha contra este flagelo.

¿Sientes que las autoridades no están actuando debidamente para enfrentar la inseguridad ciudadana?

Lo que yo pienso es que la inseguridad solo se va acabar cuando nuestros gobiernos se preocupen más por el pueblo. Cuando se dediquen a la salud y la  educación en la medida que el pueblo lo necesita. El día que haya menos desigualdad. El gobierno tiene que ser menos corrupto y responsabilizarse más por su gente. Actualmente, se está firmando la paz y eso es importante, pero mientras no haya una real preocupación social, preocupación para solucionar los problemas puntuales de la gente, la inseguridad va seguir rampante.

Volvamos a la música. ¿Un artista caleño como tú puede vivir con tranquilidad de su trabajo?

Mira, mis canciones se escuchan en muchas partes del mundo, en especial por el apoyo de Djs. Sin embargo, pegar en Cali es difícil por distintos factores. Primero, el ambiente ha cambiado. En los años 90, uno encontraba espectáculos de salsa toda la semana. En cambio, hoy solo hay algunos sitios dónde tocar y uno mismo debe hacerse cargo de la boleta de entrada. Muchas veces eso no compensa. Segundo, la promoción ha cambiado, la payola sigue afectando. Tercero, la misma actitud de los músicos aquí es un problema. No hay unión. Hay artistas que se montan en una película que no es. Creen que deben ser alabados y eso no es así. Cuarto, la situación económica está complicada. Se toca muy poco aquí en Cali. Más bien los artistas de afuera sí vienen y trabajan mucho.

Es un panorama sombrío.

Sí. Y no va cambiar. En una de mis tantas charlas con el maestro Meñique, él me alentaba a que siguiera adelante. Y eso estoy haciendo. Tampoco puedo pretender que el famoso dicho que nadie es profeta en su tierra, no me toque a mí. Estoy dispuesto a aceptarlo. Pero también estoy convencido que debo seguir en la lucha. Es la única forma de tener los pies en la tierra.

¿Qué sabes del Callao?

He oído hablar mucho del puerto del Callao. Para nosotros es importante. Es que Cali ya no es la ciudad salsera que era antes. De hecho, en cuanto a eventos y a apoyo, Medellín, Bogotá, Cartagena y Barranquilla nos han tomado la delantera. Y el Callao, podría decirlo, en este momento, es la capital mundial de la salsa. Para sorpresa mía, el Perú viene apoyando la salsa y sus diferentes variantes antillanas desde hace muchos años. Estoy pendiente de lo que allí ocurre. Por ejemplo, Renzo Padilla y César Vega son tremendos soneros.

Ojalá pronto puedas visitar Perú y dar a conocer tu propuesta.

Créeme que es algo que lo vengo soñando. Quiero montarme en una tarima del Callao con los músicos de tu país y llegarles al corazón con mi salsa. Nosotros somos pueblos hermanos y muy idénticos en cuanto al gusto por la música del Caribe, por el sabor antillano. Para mí sería un sueño cumplido.

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