Charlie Aponte: la salsa funciona como terapia en tiempos de encierro

‘Brazos abiertos’ es el nuevo sencillo de Charlie Aponte que corre por Internet. Fue escrito por Rafi Monclova y los arreglos los hizo Carlos García.

Por: Martín Gómez V.

Cerrar los ojos y creer que todo fue una pesadilla. Que ninguno de nuestros amigos se ha marchado. Que la música nos sigue congregando en una esquina, en un bar o en la casa y sin tapabocas. Cerrar los ojos y soñar con ese mundo que tuvimos, imperfecto, pero menos triste que el de hoy.

Sí, es difícil. Y, por el momento, no hay mejor terapia que la música. ‘Brazos abiertos’, el nuevo sencillo de Charlie Aponte, es una salsa de autoayuda, cumple su propósito. Recurre, además, a ese acto que antes de la pandemia nos parecía tan natural e ilimitado: abrazarnos y tener voluntad de soñar.



Charlie le encargó la canción a don Rafi Monclova, veterano compositor de éxitos como ‘Peligro’ de Gilberto Santa Rosa o ‘Se nos perdió el amor’ grabado por el Gran Combo. Y Rafi ha puesto la palabra exacta. ‘Brazos abiertos’ es la canción que al cerrar los ojos todos queremos escuchar.

Los arreglos son de Carlos García, ese talento de moda en Puerto Rico. Y Carlitos sabe lo que el bailador de hoy quiere. Nada de complejidades, directo al goce. Eso sí, su intro, desde el primer segundo, es un llamado a la nostalgia.



Nostalgia que en Charlie debe tener un sabor especial. Con esta canción seguro recordará a Jimmie Morales, su amigo y conguero fallecido y con quien grabó esta canción. Pero vamos a pensar que eso fue un golpe de tumbadora para vencer a la tristeza, como él mismo se lo dice a  Salserísimo Perú.

¿Qué papel juega la música hoy, Charlie?

Es una terapia. Es un modo de comunicarnos como pueblo. Ahora mismo en la pandemia, la fuerza de la música se siente tres veces más o cuatro veces más que lo de costumbre porque estamos en un momento en que hay desesperación en la gente. Estamos encerrados. Pero gracias a Dios que nos hemos reinventado y la música ahora está en las redes. Hoy no solamente hay que prender la radio, también hay que estar en el mundo digital. A mí me llaman de diferentes emisoras que están en Internet y eso es una bendición, pues como hoy no podemos estar trepados en una tarima, al menos esto es un modo de estar en contacto con la gente.



¿Qué sintió usted al grabar ‘Brazos abiertos?

Fue un momento muy especial. Este tema, aparte que la letra llama a esperanza, tiene muchos detalles sobre lo que está sucediendo hoy en día. El mensaje es que nos vamos a levantar. Pero también hubo otro detalle: lo grabé con mi orquesta y estábamos súper emocionados en el estudio, cuidándonos y bajo las reglas que hay sobre la pandemia.

¿Qué comentarios ha recibido?

La gente lo ha recibido con un cariño grande. Aparte mucha gente me ha dicho que está sabroso…

Es que cae como anillo al dedo en medio de tanta desesperanza.

Fíjate que esto que vivimos no es individual. Ni es Puerto Rico ni es España, ni es Colombia ni es Perú, esto es el mundo entero. Confío en que llegará el momento en que todo pase y que podremos abrazarnos con la familia. Cuando yo me criaba, de niño, a mis tías había que darle un beso. Ahora eso no se puede hacer. Pero estoy seguro que va regresar. Tenemos esperanza en papá Dios, papá Dios es poderoso.



Ahora, en el aspecto netamente musical, percibo que usted está en la búsqueda de un sonido salsero a lo Charlie Aponte ¿Me equivoco?

No estás equivocado. Eso siempre yo lo he buscado desde que estaba en el grupo (Gran Combo). Ahí siempre tuve la experiencia de hacer temas como ‘Teléfono’ que era un tema romántico pero con el arreglo de Rafael Ithier, tú sabes, con un sabor. Y eso es lo que yo siempre busqué. Ahora mismo con Pa’ mi gente, que es mi último álbum, puedes encontrar  temas románticos pero bien sabrosos. Hay un número que se llama ‘Silencio’, es un tema con una letra espectacular bien profunda. Diego Galé le hizo un arreglo sabrosísimo. O sea ese siempre ha sido mi norte. Y otra cosa, lo más importante, poner a la gente a bailar.



Esa frase final de esta entrevista lo pinta de cuerpo entero. El artista se debe a su gente. Y su gente lo extraña. Por eso, ojalá pronto se cumpla cada verso de su canción. En Lima siempre hay gente que lo espera. Siempre habrá un salsero que lo busque para charlar o para tomarse una foto. Y siempre un amigo que lo sorprenderá con ese antojo que a Charlie le encanta: el pan con chicharrón estilo Perú. Por lo pronto, no hay que bajar la guardia. El cantante, que ya cumplió setenta años de edad, se cuida al máximo con su esposa, sus cinco hijos, sus nietos y su perro Dante. Nosotros no perdemos la esperanza de recibirlo otra vez… y con los brazos abiertos. ¡Hay fe!





¿Qué piensas de esta publicación?