Chelito de Castro: “Una banda improvisada nunca sonará como una ya afincada”

Uno de los pianistas estelares de la escena salsera colombiana conversó con Salserísimo Perú y reflexionó sobre las características peculiares del mercado actual.

Chelito de Castro (izquierda) en una presentación en Barranquilla junto a “El Joe” (Foto: Archivo personal de Chelito De Castro)

Por: Martín Gómez

Chelito de Castro, el recordado pianista de Joe Arroyo, no olvida el solo de Richie Ray que escuchó una tarde de salsa en su Barranquilla natal. “Fue en el cruce de la Calle 72 con Carrera 52, en un show al aire libre auspiciado por Pepsi. Desde ese día lo admiré más”, recuerda en enlace telefónico con Salserísimo Perú.

Por ese entonces la música de Richie y Bobby Cruz dominaba las emisoras locales. La multitud congregada fue tal que Chelito y su primo Carlos Meza, quien le duplicaba la edad, tuvieron que treparse a un árbol para poder apreciar el espectáculo a cierta distancia.

“Fue un momento inolvidable: el ambiente, la ovación, los aplausos del público. Esa emoción despertó en mí las ganas de tocar en una orquesta. Soñaba con que anuncien mi nombre como cuando presentaban al “embajador del piano: Ricardo Ray’”.

Catorce años después Joe Arroyo le daría esa oportunidad cuando Chelito hace el solo de piano en La Rebelión, con su popular grito: “Y con ustedes: Chelito de Castro”. Desde ese momento ambos se volvieron socios musicales y escribirían parte de la historia musical de la salsa colombiana.

Sin embargo, Chelito, un referente de las generaciones más recientes, comenta que para los músicos de hoy en día es cada vez más difícil destacarse en la salsa y asegura que el mercado se volvió para los cantantes.

“Los músicos nos hemos vuelto acompañantes de los cantantes. Cada vez hay menos espacio para que un músico se destaque en el contexto de la salsa. Es muy difícil porque prácticamente ya casi no se escuchan los solos de piano”.

El pianista, que acompañó once años a Joe Arroyo, comenta que además la salsa romántica permitió que el mercado se vuelque sobre la imagen del cantante, dándole prioridad a su presencia y restando la de los músicos que los acompañan.

“Fíjate que hoy en día eso se ha prestado para que los cantantes se presenten sin su orquesta. Le ponen la orquesta en Lima, en Cali, en Bogotá. Y una banda improvisada nunca sonará igual a una que ya viene afincada”, sostiene.

Chelito, que se dedica hoy más al acordeón y a la producción musical, señala a la salsa sensual como gran culpable de esta crisis en la salsa, que a mediados de la década del ochenta tomó mucho campo.

“Creo que los últimos grandes solos de piano fue los que yo hice en La Verdad, porque ya cuando nosotros salimos con ‘La Rebelión’ y ‘En Barranquilla me quedo’, que fue a mediados de los ochenta, ya en adelante todo fue salsa romántica”, puntualiza.

Chelito de Castro durante la grabación de La Rebelión, con cuyo solo de piano se ganaría el respeto y la confianza de Joe Arroyo. Año 1986. (Foto: Archivo personal de Chelito de Castro)
Chelito de Castro durante la grabación de La Rebelión, con cuyo solo de piano se ganaría el respeto y la confianza de Joe Arroyo. Año 1986. (Foto: Archivo personal de Chelito de Castro)

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