Las confesiones que hizo Cheo Feliciano a César Pagano

El diario El Tiempo de Colombia publicó recientemente una entrevista casi biográfica que el cantante brindó al reconocido conferencista de música latina.

Cheo Feliciano durante el último concierto que dio la Fania All Stars en Perú. (Foto: Diego Toledo)
Cheo Feliciano durante el último concierto que dio la Fania All Stars en Perú. (Foto: Diego Toledo)

La publicación es la conjunción de dos charlas que ambos personajes sostuvieron en 1988, en Cali, y en 1999, en Bogotá. En ella, Feliciano habla de sus inicios, en qué se inspiró para escribir “El ratón”, su adicción a las drogas, la muerte de Rafael Cortijo y otros importante detalles de su vida.

Abriendo camino

Cheo Feliciano confiesa que siempre fue admirador de Tito Rodríguez y que cuando su familia se mudó de Puerto Rico a Nueva York, por sus escasos recursos, se ideó la manera de estar en todos los espectáculos que le interesaban, trabajando como utilero y cargamaletas de las mejores orquestas y artistas.

Así fue como llegó a la orquesta del mismísimo Tito, quien le daría la oportunidad de su vida al permitirle cantar ante un público con su orquesta en el mítico Palladium. “Más adelante, cuando se abre un espacio vacante, al irse Willie Torres del Sexteto de Joe Cuba en 1957, Tito me recomendó como cantante“, cuenta Cheo quien destaca el año 1957 como uno muy importante en su vida.

“1957 es una fecha memorable para mí, porque el mismo día que hice mi debut formal con Joe Cuba, fue la misma noche que me casé con mi mujer Coco (Socorro Prieto León). Después de la ceremonia nos fuimos con las maletas y todo, no para la luna de miel, sino para actuar con Joe Cuba. Después de dos presentaciones pudimos emprender nuestro viaje de recién casados”, añade.

Un detalle importante que cuenta Feliciano es que el sexteto, donde se mantuvo durante unos diez años -según estima-, logró posicionarse en la preferencia popular, por encima de grupos como los de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.

“El secreto estaba en que éramos un grupo diferente y mientras las orquestas tenían trompetas, saxofones y trombones, nosotros teníamos, como el alma del grupo, la instrumentación en el vibráfono. Este brindaba un sonido singular aparte de que era un grupo tremendo, muy rítmico, muy dinámico, muy alegre. Nuestro ritmo invitaba a gozar y bailar“, narra el cantante.

La historia de ‘El ratón’

Asimismo, en un momento de la entrevista, Cheo informa que eran los propios integrantes de la orquesta quienes componían los temas que luego serían éxito como la pachanga ‘A las seis’ y ‘El hueso’ (Jimmy Sabater, timbalero del grupo), ‘Rosalía’ (Julio Cordero, que era el bajista). En ese ejercicio es que Cheo aprendió a componer. Uno de los temas más importantes de su creación fue ‘El ratón’.

“El ratón es un concepto, se trata de seres humanos proyectados en animales, que equivale a ‘un sapo’ (un chismo) que lleva y trae y causa líos. Hubo una situación en nuestro Sexteto, donde una mujer de algún músico nos mantenía en agua caliente, mejor en candela, por ella surgieron problemas continuos. No quise identificar directamente a la persona, por eso le cambie de femenina a masculino y lo plantee con humor… el gato yo y la gata es mi mujer“, detalla el cantante nacido en Ponce, Puerto Rico.

Feliciano argumenta que dejó el grupo por el año 1965 o 66, pues quería seguir su propio destino, buscar su propia estrella, pues en la época en que estuvo con Joe Cuba sintió que nunca recibió el crédito que pretende todo cantante. “Yo no aspiraba a ser la superestrella, ni tener el supernombre, pero sí quería algún crédito que nunca Joe Cuba me dio. Me despedí amistosamente y seguí mi rumbo”.

Cada dólar por las venas

Luego del Sexteto de Joe Cuba, comenzó a presentarse en muchos salones como solista acompañado de diferentes orquestas, entre ellas: Ricardo Ray, Tito Puente, Machito y otras más. Dos años después Eddie Palmieri le ofreció la oportunidad para cantar con su orquesta de manera permanente, alternando con su cantante Ismael Quintana.

“Acepté porque Eddie me ofreció el crédito que yo pretendía. Eddie me dio eso y mucho más. Ahí grabé ‘Busca lo tuyo’, en el disco Champagne, y también escribí algunos temas como ‘Ay qué rico’ y otro que ha gustado más: ‘Palo de mango'”.

No obstante, por entonces una moda empezó a hacerse común en la juventud neoyorquina. Cheo no fue ajeno a las circunstancias que se vivían sobre todo en la llamada zona de El Barrio, en Nueva York, entre la calle 110 y 5ta. Avenida en el Alto Manhattan, donde vivió durante varios años.

Nos lo presentaron como algo nuevo, de moda. Te vas sentir bien y vas a cantar mejor y te pone bien sabroso. Nadie sabía de las drogas más fuertes, solo se conocía la marihuana, que se fumaba y no se le prestó mucha importancia. Sobre las otras drogas no hubo una advertencia de peligro. Quizás yo no hubiera entrado y caído si alguien me hubiera prevenido”, sostiene.

Pero Cheo tocaría fondo cuando experimentó con la heroína. Eso perjudicó su carrera como solista. Empezó a llegar tarde y a faltar por drogarse. A principio solo la usaba los sábados para las fiestas, después pasó de viernes a sábado y después de sábado a domingo, hasta que de un momento a otro era toda la semana. Ya era dependiente.

Para finales de 1969, Feliciano fue a Puerto Rico con la Orquesta de Francisco Kako Bastard, a quien estimaba mucho por haberlo orientado bastante en el asunto de la percusión antes de cantar. “Cada dólar que ganaba se fue por las venas. Todo lo que cobraba se lo echaba a mi cuerpo y jamás le envié un solo dólar a mi familia”, lamenta Cheo.

“Me quedé en Puerto Rico dos meses más y llegué a lo más bajo de un ser humano. Anduve por la calles, sin bañarme, sin afeitarme, pidiendo monedas por la calle para conseguir la dosis de droga… la gente se cruzaba la calle al verme de lejos y me evitaban. Llegó al punto que al verme al espejo, vi mi propia realidad y ya lo que quedaba era morirme o echar pa’lante“.

Es entonces cuando el cantante decide recurrir a una institución recientemente fundada, llamada Hogares Crea, donde se internó durante tres años. Por esta institución pasarían muchos otros cantantes y músicos, entre ellos el recordado Frankie Hernández.

Cuando se sintió listo recibió su certificado de reeducación, y firmó un contrato con Jerry Masucci para hacer el disco que incluye ‘Anacaona’, el cual marcó su regreso a la vida musical.

Ismael Rivera y Cortijo

El problema de las drogas empezó a afectar la imagen de los artistas. “La gente nos veía como a un cáncer social, porque estamos poniendo en peligro hasta la vida de nuestros hijos. (…) Ese rechazo ayudó a que hubiera el cambio necesario en nosotros, era una forma de obligarnos a mirarnos en el espejo. Eso pasó conmigo”.

Uno de los personajes más perjudicados con el ingreso de la droga al mundo de la salsa fue Ismael Rivera, por ese entonces integrante de Cortijo y su Combo.

“Ismael fue a la cárcel por droga, no sé si estuvo tres o cinco años. (…) Al apagarse la voz por cinco años, Cortijo, aunque trajo a otros cantantes, perdió popularidad, porque esa voz era el 50 por ciento del espectáculo. Moralmente eso le hizo mucho daño a Cortijo, siendo el gran pionero. Hubo momentos en que Cortijo estuvo mendigando trabajo en la calle… fueron muchas las veladas que estuvimos compartiendo penas. Mi hermano, mi amigo Tite Curet vivió todo ese sufrimiento”, cuenta.

Para Cheo, eso solo fue un padecimiento musical, paralelo al cáncer de páncreas que por ese momento padecía Cortijo, algo de lo que muy pocos sabía. Esa enfermedad, precisamente, fue la que causó su muerte.

“Debemos decir que fue por razones físicas, pero ya espiritualmente él había muerto también, pues después de haber dado tanto, era dramático que su propia gente lo echara a un lado“.

El vínculo entre Cortijo y Cheo no solo era musical. Feliciano era padrino de los hijos del influyente percusionista puertorriqueño.

“Justamente cuando yo cumplía 25 años en la música y mi esposa y yo cumplimos los 25 años de casados, en ese propio fin de semana Rafael (Cortijo) murió el 3 de octubre y mi aniversario de matrimonio era el 5. No se podía celebrar nada. Como Rafael murió en condiciones económicas muy precarias, nos propusimos hacerle un tributo con el fin de recaudar fondos para asegurar el futuro de sus hijos. Se demoró año y medio la preparación, pero el homenaje se hizo en el Coliseo Roberto Clemente“.

Todas las orquestas de Puerto Rico trabajaron gratuitamente y artistas de Nueva York, como Rubén Blades, Willie Colón y muchos más viajaron a Puerto Rico para ese homenaje. Se recaudaron 65.000 dólares que fueron depositados en una cuenta bancaria.

La entrevista completa puede leerla en el siguiente enlace: http://bit.ly/1SbL4r4


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