Chim Pum Callao 2017: sonó la clave salsera, pero…

El estadio Miguel Grau recibió aproximadamente a 20 mil personas en la Fiesta Internacional Chim Pum Callao. Aquí un breve vistazo a lo ocurrido en el esperado bloque internacional.

Por: Martín Gómez V.

No fue un festival con algarabía pareja. El clímax apareció solo por momentos. ¿El frío le baja las revoluciones a los chalacos? Quizás. Aunque, como los artistas lo saben, hay jornadas memorables y otras que simplemente acontecen y se pierden. Uno de los momentos que podríamos rescatar es aquel explosivo ingreso de Ismael Miranda con ‘Señor sereno’.

Muy bien la orquesta Mambele y los fuegos artificiales que, en ese momento, acompañaron el ingreso del Niño Bonito. Miranda, por su lado, súper enchufado en la tarima. ‘Así se compone un son’, ‘No me digas que es muy tarde’, ‘Abran paso’ y ‘María Luisa’ fueron algunos de los temas programados. El cantante se marchó luego de interpretar ‘Ahora sí’, tema en el que apareció Melcochita para improvisar algunas guías soneras. Fiel a su estilo, don Pablo Villanueva también tocó los timbales.

En la previa Tito Nieves había apelado a sus clásicos románticos, pero el pueblo se calentó más con ‘Piragüero’, un clásico ‘del Conjunto Clásico’ y con ‘Señora Ley’, tema que es casi un himno en el puerto.




Con el turno de Los 4 de Cuba salió a relucir la timba post Charanga Habanera. Juventud entregada en la primera canción y luego la histeria bajo control. Excelente trombón y muy buena trompeta en el pequeño formato del grupo. Cumplieron con sus fans, pese a algunos desajustes en el sonido.

Lo de Andy Montañez fue impecable. Estuvo acompañado por la orquesta Mr. Afinquen y cantó ‘Payaso’ y ‘Me gusta’. Aunque los más coreados fueron ‘Casi te envidio’ y ‘Julia’. El cierre fue con ‘Verano en Nueva York’ previo baile con la colombiana Lucecita. El Niño de Trastalleres fue uno de los más aplaudidos de la jornada. Abundó el goce.

Luego de ello, el turno fue de Los Barraza. Muchos optaron por retirarse, otros alargaron la madrugada con sendos vasos de Pilsen Callao y Corona. Por allí alguien recordó que antes el cierre del festival era con una orquesta salsera, de las antiguas, de la casa. Esta vez no fue así. El festival se quedó en los momentos aislados que mencionamos al principio.




¿Es necesario afinar más la organización? Sí. Por ejemplo, mejorar la señalización. Asimismo, el juego de luces en el escenario puede ser el más moderno, pero si no se utiliza con eficiencia, todo falla. Abundó el escaso criterio en este aspecto. ¿Los animadores? Mucha histeria en sus gargantas para un público que apenas conectó con ellos. Así se terminó la denominada Fiesta Internacional Chim Pum Callao. ¿Qué opinarán los salseros bravos, especialmente quienes hace rato reclaman un cartel de artistas menos repetitivo? Ojalá pronto les llegue el día de su suerte.


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