Umberto Valverde: “En Cali se tiene la memoria de Cuba” [VIDEO]

El escritor caleño presenta una nueva edición de su libro ‘Con la música adentro’. Aquí la reciente charla que sostuvimos con el biógrafo de Celia Cruz y también columnista de Salserísimo Perú.

Johnny Pacheco, Humberto Corredor, Rogelio Martínez y Umberto Valverde en una postal de lujo. (Foto: Facebook/Umberto Valverde)
Johnny Pacheco, Humberto Corredor, Rogelio Martínez y Umberto Valverde en una postal de lujo. (Foto: Facebook/Umberto Valverde)

Por: Martín Gómez V.

La historia musical de Cali tiene como cuna a su tradicional barrio Obrero. Los bailaderos de son cubano en plena plaza, los grilles y el disco en acetato habitan aún en la memoria de quienes fueron testigos de aquella época. Umberto Valverde, por ejemplo, recuerda que toda su infancia tuvo como marco musical a los ritmos que llegaban del Caribe, en especial de Cuba. Él y Humberto Corredor, su inseparable cómplice de aventuras infantiles, caminaron el Obrero bajo la llave de la guaracha, del son y luego de la salsa.

Corredor viajó a Nueva York muy joven. Allá se hizo empresario, manager y tuvo protagonismo en la escena salsera de la Gran Manzana. Valverde, por su lado, atacó desde la pluma. Es autor de ‘Celia Cruz, Reina Rumba’ y ‘Quítate de la vía Perico’. Ambas son publicaciones de cabecera para los salseros. “Es lindo que el barrio (Obrero) nos haya dado la posibilidad de llegar al mundo a través del conocimiento musical y mediante dos caminos diferentes”, nos dice Umberto, como extrañando la mejor época de su infancia y la juventud.  

Valverde resalta la memoria de los caleños. “Yo creo que aquí sucedió algo especial cuando cogimos la música cubana y luego la pachanga. Allí empezó la melomanía”. En su opinión, al llegar la revolución a Cuba, todo termina. La memoria se les parte a los cubanos. “Ellos no logran tener presencia en el fenómeno de Nueva York. Y cuando el boom de la Fania termina, la única ciudad que se queda con esa memoria, con todo respeto por otras, es Cali. Porque aquí había pasión por Cuba, había pasión por Nueva York y también pasión por Puerto Rico. Por eso, hoy en día tú encuentras en Cali bares que aún tocan al Trío Matamoros. Curiosamente, el Trío Matamoros no se escucha en Cuba, tampoco en Puerto Rico”, enfatiza.

El escritor señala que en Cali se tiene la memoria de Cuba. Y prosigue “no es gratuito que yo sea el biógrafo de Celia Cruz y de Jairo Varela. No es gratuito que Pablo del Valle haya escrito sobre Arsenio Rodríguez. O que Jairo Grijalba, que es de Popayán pero muy conectado con Cali, haya hecho también una biografía de cuatro tomos sobre Arsenio Rodríguez”. Valverde sentencia “en Cuba no conocen la música cubana. Eso es un hecho. Ellos se resisten a reconocerlo, pero en realidad –y tú que has ido debes saberlo– ellos están en otro proceso. Hoy en día están atacados por la globalización. Ahora mismo la juventud de Cuba escucha reguetón. Y lo más grave de ello no es que ese ritmo surja; lo grave es que Cuba haya perdido la memoria, la esencia”.

Mientras tanto, en Cali las nuevas agrupaciones tampoco la pasan tan bien que digamos. Valverde reconoce que la payola (pagar para sonar en la radio) todavía es un problema. Lamentablemente, los músicos no se han unido en una agremiación fuerte, tal como lo hicieron en países como México o Brasil. También afirma que la salsa caleña pelea mucho con las modas. Un ejemplo es la salsa choque, que está hecha en pobres condiciones técnicas y no tiene nada que ver con la salsa. Umberto destaca que la música del Pacífico, vía el festival Petronio Álvarez, siga creciendo y que convoque a 80 mil personas. Sin embargo, lo triste es que esa fiebre solo dura cinco días y el resto del año no se escucha nada.

Así están las cosas en Cali. Así encontramos a Valverde, al agudo periodista. Él no deja de tomarle el pulso a la ciudad ni un instante. En las redes sociales tiene fieles seguidores y también detractores. Es polémico. Hace un tiempo logró tumbarse a la secretaría de Cultura de Cali. También consiguió vetar al Cano Estremera por unos soneos que consideró ofensivos.

Recuerda con cariño sus viajes a Perú -alrededor de siete veces-. Dice que hizo gran amistad con Eloy Jáuregui y el cineasta Francisco Lombardi. Capaz un día lo tenemos de regreso. Por ahora, se concentra en la nueva presentación de su libro “Con la música adentro”. Que está escrito bajo la bendición literaria de Guillermo Cabrera Infante. Nada menos.


¿Qué piensas de esta publicación?