Comas: más de cuatro décadas de sabor

El próximo 24 de marzo se realizará el GuaguanComas con la presentación de tres orquestas de salsa dura. Esto nos invita a reflexionar sobre el aporte de este distrito al ambiente rumbero.

John Condori, al centro, lidera la segunda edición de GuaguanComas, que se realizará en la calle Yahuar Huaca 162, Urb. San Agustín.

La salsa en el distrito de Comas, en Lima Norte, también tiene sus protagonistas. Percy Castañeda Arellano, quien trabajó como animador en el salsódromo La Miel del Enjambre, hace memoria y recuerda las influencias que tuvo esta zona en cuanto a música afrocaribeña. Menciona, por ejemplo, al conjunto Gato Negro de Cañete, que a ritmo de guarachas y sones ponía a bailar al más tronco en lugares como Año Nuevo o La Balanza. Esto ocurría a inicios de los años 70’. Y tiempo después ‘La Máquina’, también de Cañete, sonarían en algunas áreas de este barrio populoso. “Recuerdo que el tío Ronco programaba esta música en Radio Mar A.M.”, dice Percy.



Amador Ríos, director de la orquesta Son de León, cuenta que tenía amigos del Callao que visitaban su barrio en Comas y le llevaban Lps. “Esa música no era fácil de conseguir. Nos gustaba. Por eso, con mis amigos empezamos a conseguirnos instrumentos y tocar. Yo me iba al Rinconcito Huanuqueño a ver al Combo San Miguel –que después fue Saragüey– y así iba mirando, aprendiendo”. Un día, Amador se animó a decirle al dueño de una pollería que le permita tocar con su grupito. El dueño accedió. Y así empezó una aventura que lo llevaría más adelante a formar la orquesta Son de León, llamada así porque fue apadrinada por Oscar de León en una de sus visitas a Lima.

En cuanto a locales salseros, antes de La Miel del Enjambre, los comeños  disfrutaban del repertorio afrocaribe básicamente en familia o en algunos pocos bares con espíritu rumbero. Uno de estos bares con rockola quedaba en la cuarta zona de Collique. Era administrado por Norma Contreras y en el sitio la clientela podía programar los discos de la Sonora Matancera o Los Guaracheros del Oriente. Esto se matizaba con la cumbia de Los Destellos o Pedro Miguel y sus Maracaibos. Nunca faltaba ‘La Cartera’ de Larry Harlow, que además era una invitación a estar atento. El jirón Loreto en esta zona de Collique era muy picante. El lugar sobrevive hasta hoy como modesta cebichería. Percy Castañeda recuerda otro bar musical llamado El Pato, que quedaba por el jirón Las Américas. Igualmente, pide no olvidar esas camionetas rojas que hacían rutas cortas y en sus parlantes chillones se podía escuchar guarachas y salsas. “Eran unas unidades que parecían carrozas funerarias y eran más viejas que Matusalén. Siempre estaban con el volumen bien alto”.



Llegó los 80’, la rumba en casa de las familias afrodescendientes no paraba. Algunas de ellas con convocatoria para todo el vecindario. Y otras de disfrute más íntimo como el hogar del futbolista aliancista José Casanova en la tercera zona de Collique. Macario Nicasio, el legendario percusionista y pariente de ellos, es testigo directo de esos rumbones de alta tensión. Mientras tanto, a dos cuadras de los Casanova, en el callejón que unía los jirones Loreto y Cajamarca, un personaje conocido como El Gato entonaba a capela ‘La esencia del guaguancó’. En el mismo lugar, varios años después, la campana “a lo José Mangual” de Alber Mendoza le ponía ritmo a ese vecindario. Colectivos de muchachos como ‘Los Son Boricua’ o ‘La Misma Gente’, todos adolescentes, hacían de la esquina un punto de encuentro con cassettes salseros y un minicomponente. Varias de esas estampas de barrio hoy no existen.

La aparición del salsódromo La Miel del Enjambre respondió a una necesidad. Enrique ‘Kike’ Vergara fue el artífice de este espacio que se convirtió en el más importante del distrito. Por allí desfilaron orquestas como Son de León, La Real Sociedad, Mapeyé, La Selecta o La Clave. El negocio fue tan bueno que más adelante creó ‘La Calle Ocho’ de Lima. Y luego, muy cerca de La Miel del Enjambre, abrió ‘La Calle Ocho’ de Comas. A fines de los años 80’, en Comas ya se bailaba con las caravanas de Saravá, generalmente en la esquina de la avenida Túpac Amaru con la avenida Belaúnde. La fiesta empezaba a las 2 o 3 de la tarde y se prologaba hasta las 9 de la noche.



En La Miel del Enjambre también se dio sus pasitos sabrosos Nilo León. Dice que a fines de los años 70′ empezó a comprarse discos y no ha parado hasta hoy. Uno de sus tesoros es el Lp ‘Acid’ de Ray Barretto. “Yo he vivido toda mi vida en Comas, exactamente en La Pascana. Desde niño oía los programas salseros. Empecé por radio Libertad y más adelante ‘Maestra Vida’. Ya después apareció ‘Salsa picante’ de Roy Rivasplata. Me apasiona la música”. Nilo nos cuenta que tiene varios amigos que también coleccionan Lps. Nos habla de su amistad con otro melómano apasionado: Roger Grandy Mendoza. Y le decimos que justo él nos brindó su teléfono y que nos dijo que Nilo es un coleccionista de los bravos. Sonríe.

 

Angelina Medina, la reconocida melómana salsera, opina que ella se mudó a Comas en 1984 y vio que el gusto musical estaba dividido entre la salsa, la cumbia, la chicha y el pop. “Yo vivía por el kilómetro 13 de la avenida Túpac Amaru y en mi barrio se oía a Chacalón, Oscar D’ León o Michael Jackson”. Eso le llamó la atención, pues cuando era niña y visitaba el distrito, la tendencia era escuchar solo cumbia. Sin embargo, desde mediados de los años 80’, resalta que se sorprendió más de una vez escuchar salsa no comercial en alguna vivienda. Así logró conocer a varios melómanos que, como ella, exploraban más allá de la salsa que les ponía la radio.

Medina también resalta el aporte del Complejo Géminis, local salsero que abriría a fines de los años 80’ y se consolidaría a inicios de los 90’. El lugar era manejado por J.J. Vílchez, exitoso empresario que en Lima tuvo a su cargo El Palacio Latino y el Corso Latin Show. Se trataba de un amplio coliseo al cual llevó artistas internacionales como Tito Nieves, El Grupo Niche y El Gran Combo de Puerto Rico. Cada uno de estos conciertos generó un lleno total. La Sensual 9.90, Willy Rivera, El Hit Parade Latino y La Progresiva del Callao también se programaban en este local. En paralelo, las actividades de radios como R700 en el parque zonal Sinchi Roca jugaron su partido aparte. Laura Mau y La Original, Luisito Carbajal así como Las Estrellas de la Máquina eran algunos de los artistas que integraban estas caravanas. En ocasiones, el animador era Yayo Roca, locutor que también vivía en el distrito. La recordada Radio Sabor también llegó a realizar actividades en este inmenso parque de Comas.



Otra área musical del distrito fue el boulevard de El Retablo. Aunque los espectáculos salseros no abundaban, también alentaba la movida bailable los fines de semana. La discoteca La Fogata, en Collique, programó durante buen tiempo sus viernes exclusivamente salseros. Por ahí llegaron cantantes como Antonio Cartagena o Willy Rivera.

En cuanto a conciertos, Hernán Zelaya, director del recordado programa radial Sol Salsa, ha narrado más de una vez lo que se vivió en el colegio Carlos Wiese con la presentación de Oscar de León. La euforia de la juventud abarrotó el recinto y fue testigo de una noche memorable. En la animación estuvo Koko Giles. Radiomar celebraba 25 años, recuerda Zelaya.

En 1992, el Gran Combo de Puerto Rico celebraba su 30 aniversario en el Complejo Géminis. El lugar también tuvo un lleno total. La jornada se prolongó hasta la madrugada. Hay quienes deben recordar el junte de los cantantes del Gran Combo con los del Hit Parade Latino.



El prejuicio de que en Comas solo se oía cumbia y chicha tiene que ver con un desconocimiento de cómo fue poblándose esta zona de Lima. Además de migrantes del interior del país, también hubo una importante llegada de pobladores de barrios tradicionales de Lima. Enrique Asmat, director de La Selecta, recuerda que él vivía en La Victoria y tuvo que mudarse a Comas con su familia por motivos personales. “En mi casa solo se oía Matancera, valses criollos y tangos. Yo vivía a la espalda del cine Túpac Amaru. Claro, capaz mis vecinos escuchaban cumbia, pero en mi casa era otra cosa”. Asmat lideró desde el timbal a La Selecta, orquesta que era programada con frecuencia en La Miel del Enjambre y luego en La Isla del Paraíso del centro de Lima. El músico recuerda que en Lima rebautizaron a su banda como ‘La Selecta del Callao’, cuando en realidad la orquesta tenía como partida de nacimiento el distrito de Comas y el 80% de sus músicos eran de Lima Norte. Cosas del márketing.

En el 2019, varias zonas de Comas mantienen su preferencia por la salsa. Hay una nueva generación que realiza actividades. Por eso, cuando nos enteramos del GuaguanComas, que organiza el joven John Condori, fue inevitable no mirar a las décadas que se fueron. Percy Castañeda, Amador Ríos, Fidel Martín Castro, Juan Solano, los hermanos Rodríguez –que integraron La Clave del Callao–, Enrique Asmat y tantos otros que bregaron por la música latina en este lado de Lima Norte, merecen un reconocimiento. John ha prometido un domingo de sabrosura con la orquesta Markano, La Chola Caderona y la orquesta Vaya. Ojalá más adelante se realice una actividad similar contando también con los músicos y cantantes del mismo Comas. Ya nos ponemos a imaginar un solo de conga humitera como preludio. La propuesta está hecha.

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