Orquesta Cubismo pone la salsa en Croacia

El venezolano Ricardo Luque es uno de los artífices de ponerle sabor afrocaribeño a este pequeño país, que hoy está en los reflectores del mundo.

Cubismo tiene más de veinte años en escena. (Foto: Facebook/Cubismo)

“Esto es un manicomio”, dice Ricardo Luque, el músico venezolano que radica desde hace 28 años en Croacia. La final del mundial de fútbol ha  alterado la tranquilidad croata. En el restaurante Kod Maritza en la población de Novigrad en Istra, Ricardo comparte emociones con sus amigos y también nos cuenta un poco de su vida.

Llegó en 1990 a Croacia, cuando aún era parte de Yugoslavia. Eran tiempos difíciles. Apostó por hacer música caribeña como una forma de sentirse cerca de Venezuela pero de paso para animar a los croatas que andaban muy deprimidos por la guerra. En ese momento la música latina era desconocida, a excepción de un grupo pero que hacía música andina y un cantante croata que tenía una banda llamada Ritmo Loco. Justamente con varios de los músicos de Ritmo Loco es que le da vida a Cubismo.



La orquesta consiguió rápida aceptación. La propuesta novedosa llamó la atención de las radios locales. Luque se alegra que, felizmente, allá no exisa la ‘payola’, tener que corrumpir a un programador radial para poder sonar. El disco Cubismo, en 1997, fue bien recibido por la crítica. Luego vendría la producción Viva La Habana, después Alégrate mi pueblo, Motivo Cubano, Junglesalsa y Autobús Calypso.

Si pensábamos que el idioma sería una barrera para el éxito de Cubismo, nos equivocamos. “El mensaje que transmite la música es extraordinario”, asegura Luque. Y añade que en Croacia hay un interés inmenso por nuestro idioma.



Hoy Cubismo tiene más de veinte años en escena. En la cabeza del músico se pasean los recuerdos. No olvida que al primero que conoció fue al Cacique Hrvoje, pues era vecino de su novia. Lo que vino luego hoy es historia. Cubismo aún escribe su propio camino, aunque cada músico tiene su propio proyecto.

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Ricardo Luque ya tiene 57 años. Asegura que su corazón late a ritmo de joropo y que aguarda con optimismo que las cosas mejoren en Venezuela. No desea entrar en detalles políticos, solo hace suya aquella frase que cantaba Mercedes Sosa “yo tengo el corazón mirando al sur“. El lado sensible aflora. Y coincide con el final del partido de fútbol. Ricardo nos dijo en la previa que en Croacia todos están orgullosos de su selección. No le falta razón.





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