Fundador de Salsuni: “Nuestro grupo ha roto con el estereotipo de los estudiantes de la UNI”

Salsuni nació en las aulas de una universidad estatal por iniciativa del alumno tacneño Edwin Villaca. El colectivo se expandió a otros centros de estudios y este 27 de junio cumplirá diez años. La celebración será con la orquesta Metiendo Mano.

Este jueves 27 de junio, Larry regresará a la UNI para liderar los talleres de baile. Todo será gratuito.  (Foto: Salsuni)

Por: Martín Gómez V.

Edwin Villaca dictaba talleres de teatro en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y luego promovió Salsuni, un grupo cultural salsero que no fue bien visto por algunos profesores. Eso es cosa de borrachos, dirían ellos. Villaca no se desanimó. Por el contrario, su colectivo fue creciendo y de pronto eran 40, 60 u 80 estudiantes universitarios, todos movidos por el llamado del tambor y por la inquietud de aprender a bailar salsa.



Era junio del 2009, él había dejado de llamarse Edwin y ahora era Larry Villaca, en evidente homenaje a Larry Harlow, el Judío Maravilloso. Pero eso también era una señal: su objetivo sería promover el baile de salsa estilo Nueva York.

En una mesa de El Queirolo, detrás de una taza de café y diez años después, Larry repasa aquellos días. “Todo lo conseguía con el apoyo de mis amigos en la universidad. Incluso, uno de ellos –Rafael Páucar– venía de los  tiempos de la academia y eso es muy curioso, pues siendo rockero se convirtió en salsero. Al principio, él solo me ayudaba a inscribir a los participantes (risas)…».



Villaca es tacneño y la salsa atrapó su oído de casualidad. En el mercado de su barrio La Esperanza, en Alto de la Alianza, un señor vendía discos y colocaba con frecuencia a Ismael Miranda. Ese látigo en el presidio que es ‘Galera 3’ le tocó los sentimientos. Al tipo de los discos se le sumó un caballero que vendía artesanías y que acompañaba sus ventas con los boleros de Héctor Lavoe e Iván Cruz. Larry afinó más sus oídos. Eso era lo que más le gustaba de ir al mercado. A Lavoe no lo vería nunca. A Iván Cruz le pediría una foto mientras le hacía esta entrevista. El bolerista cayó de sorpresa al bar El Queirolo y Villaca no lo podía creer.

El fundador de Salsuni vivió en el centro de Lima cuando llegó de Tacna. El sueño de convertirse en ingeniero era solo eso: un sueño. Mientras tanto había que lucharla. Llegó a vender canchita para subsistir. Trabajó mucho y se preparó en la Academia Vallejo para lograr un cupo en la UNI. Lo consiguió. Dejó su casa del jirón Ica para irse a Piñonate, otro barrio más bravo aún, pero ubicado frente a la universidad. Allí escuchaba pura salsa. Hizo amigos. Se convirtió en el estudiante de la UNI que bailaba salsa dura en Piñonate. Y esa fue otra escuelita para él, la que te otorga el barrio.



Le pregunto si ha hecho dinero con Salsuni. De inmediato responde que Salsuni es un grupo estrictamente cultural. Lo tiene registrado en Indecopi, pero nació para promover la salsa, no para lucrar. Recuerda que alguna vez alguien de una universidad privada le solicitó utilizar su logo. Luego se enteró que esta persona cobraba hasta cien soles por clase de baile. “Eso no se puede hacer. Salsuni tiene establecido como pilares: Respeto, Lealtad y Confianza. Si no hay eso, el grupo se va al carajo…”, afirma.

Larry tiene hoy 36 años de edad y supervisa a Salsuni a distancia. Ha delegado responsabilidades a los estudiantes. “Como comprenderás, yo egresé hace varios años y ahora los chicos manejan Salsuni. A veces me llaman para pedirme un consejo y allí estoy”, agrega. Lo importante es que no se pierda la mística. Y que haya más gente que los apoye. Dentro de la UNI los profesores Carlos Barzola y Zoyla Córdova sí apostaron por nosotros. Ellos apoyaron a Salsuni desde donde pudieron.



Salsuni también está presente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Universidad Agraria y la Universidad Nacional Federico Villarreal. Pero además el concepto se ha  replicado en varios lugares. “He visto cómo en la avenida 28 de Julio los jóvenes se están reuniendo a bailar salsa, a aprender. Eso es buenísimo. Estoy seguro que algo de Salsuni hay en ello”.

Pero si el ambiente especial y de confraternidad de Salsuni se lleva los aplausos, también hay que resaltar cómo este colectivo, a su modo, rompió algunos estereotipos. “Por lo general, se piensa que un estudiante de la UNI es aburrido o que solo puede hablar de matemáticas o física. Pero hubieras visto cómo los alumnos se inscribían para aprender a bailar salsa. Algunas veces hasta me cedieron el estadio de la universidad para hacer los talleres”, comenta orgulloso Larry.



El café de nostalgia continúa y el muchacho mira a Iván Cruz que recibe elogios en la otra mesa. Le digo que Ismael Miranda nos contó que, a fines de los setenta, ambos salían de parranda en Lima. Larry contempla al bolerista. Ahora ha dejado el café y ha pedido un Pisco Sour para estar a tono con el momento.

¿Fanático de algún cantante salsero? Se declara hincha acérrimo de Frankie Ruiz. “Días antes de que él muera, lo soñé. Soñé que había bajado de una avioneta y me invitaba a subir. No subí”. También admira a Eddie Palmieri, a quien pudo gozar en Nueva York el año 2012. “Brother, en ese viaje también logré ver a New Swing Sextet y a Wayne Gorbea. Son músicos de otro planeta. Qué bandas para afinadas. Además todos los espectáculos empezaban temprano, no como en Perú”.



Salsuni ha reunido en distintos momentos a maestros del baile como Oliver Pineda, Jimmy Anton y Luis Zegarra. También a Karel Flores. Pero si hay alguien que se lleva sus elogios es Manuel Urteaga ‘Chicho’. “Él es un bailador de la calle y que se ha convertido en un maestro del estilo en 2. A veces es difícil eso…”. Otra persona clave fue el profesor Beto Oneto. Lo mismo Carmen Amelia García, la gran bailadora nacional. Larry ha aprendido de todos un poco.

No habrá un segundo Pisco Sour en la cuarta mesa de El Queirolo. Antes de despedirnos, Larry nos dice que no nos olvidemos que el jueves 27 de junio será la actividad central por los diez años de Salsuni. Ha contratado a la orquesta Metiendo Mano, de Yos Santoja. La fiesta empezará a partir de las 5 de la tarde con talleres de baile. Podrán ingresar tanto estudiantes como público en general. El acceso será por la puerta número 5 de la Universidad Nacional de Ingeniería. El antiguo estudiante y hoy ingeniero de una compañía importante está satisfecho con lo logrado. Los diez años tenían que celebrarse. En Salsuni la salsa nunca se acaba.



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