Así vivimos el último día de la Feria de Cali

El Gran Combo de Puerto Rico en el teatro Jorge Isaacs e Ismael Miranda en las Canchas Panamericanas. Salserísimo estuvo en ambos conciertos.

El Gran Combo de Puerto Rico. (Imagen referencial. Foto: Facebook/El Gran Combo)

Por: Martín Gómez V.

A los 92 años de edad uno ya no trabaja. Pero hay excepciones. La de Rafael Ithier, director del Gran Combo de Puerto Rico, es una de ellas. Por eso, verlo bailar, dominando la tarima y bromeando con el público caleño fue un acto de suprema admiración y ternura.
Don Rafa no imaginó llegar a la víspera del 2019 batallando aún con Los Mulatos del Sabor. Y el domingo 30 de diciembre lo dijo.
Además, con esa voz ronca que lo caracteriza, bromeó que si no contrataban a su orquesta, igual ellos venían. «El Gran Combo no puede dejar de tocar en la feria», dijo.



El telón del teatro se corrió elegante a las 7.30 de la noche. En simultáneo, el combo empezó a sonar y esos segundos fueron mágicos. Anthony García y Jerry Rivas acoplaron sus voces en ‘Esos ojitos negros’. Recuerdos, adolescencia de los años 80′ y cómo no querer al Gran Combo más allá de los cambios en su delantera.

En Cali, la orquesta sonó muy bien. Jerry estuvo impecable. El aplomo que ha cogido Anthony García merece un aplauso, aunque nos hubiera gustado oírlo en algún tema de la última producción de la orquesta. Por lo demás, la gente bailó y gozó con clásicos como ‘Te regalo el corazón’, ‘Azuquita pal café’ y ‘Julia». Papo Rosario fue reemplazado por Joselito, quien aportó en los coros y el baile.



El melómano erudito quizás hubiera preferido escuchar temas como ‘Poniendo el grito en el cielo’, ‘Mundy baja’ o el bolero ‘Estás equivocada’, pero la mayoría manda, sea en Colombia, Perú o donde quiera. Don Rafa pisa sobre seguro. Así que toca acomodarnos en la butaca y ver cómo la gente celebra el archirrepetido ‘Aguacero’ u ‘Ojitos chinos’. Esta vez no tocaron ‘Ámame’ para completar el trío de temas exagerademente sonados.

Para matizar el sonido salsero no podía faltar ‘Arroz con habichuela’, que llega hasta la Zeta y con el sabor de la vieja escuela. ‘Falsaria’, ‘Trampolín’ y ‘Que me lo den en vida’ también fueron parte de la gala. Andrés, un joven universitario, grita desde su butaca ‘Así son’. Pero don Rafa no lo escuchará. Otros piden ‘Brujería’ o ‘Compañera mía’. El tiempo no da para más. La orquesta se despide, cierre de telón y la gente grita: otra, otra. Segundos después, como todo ritual, vuelve la universidad con ‘La Fiesta de Pilito’. «A comer pastel y a comer lechón…» (que el año se va acabar). Excelente tema para el final. Es el último día de la Feria de Cali y da gusto ver sólido al Gran Combo, a la orquesta que José Chirinos en el Callao le tiene devoción chalaca.



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Son las 9 de la noche y ahora uno debe volar a las Canchas Panamericanas para ver a Ismael Miranda. Salir del centro de Cali es una odisea. Pero si hay un pizca de optimismo, todo fluye. Felizmente, un taxista se compra el pleito y acelera. Además, dice que vivió en Lima una temporada. Quince minutos después ya estamos oyendo al Mamito de la salsa rindiéndole un homenaje a Arsenio. Aquí el público está más decidido. Le exigen ‘Me curo con rumba’. El cantante interpreta ‘Madre’, ‘Borinquen tiene montuno’, ‘Caretas’ y ese bolero que sabe de amanecidas infinitas: ‘Las cuarenta’.

Las gargantas reclaman otra vez ‘Me curo con rumba’. Miranda sigue en lo suyo. Pascuense es un señor de 82 años de edad y está admirado de cómo el Niño Bonito conserva su voz intacta. «Este hombre canta igualito…», dice.



La explanada de las Canchas Panamericanas es una fiesta. Los melómanos se han transportado a los años 70′. Y qué gratificante ver a Ismael guapeando. Es un sobreviviente de aquella época sabrosa, dura y llena de tentaciones en un Nueva York con los clubes que hoy no existen. Pero ahí está Miranda con el clásico ‘María Luisa’.

Minutos después complacerá, por fin, a la fanaticada que le pedía ‘Me curo con rumba’. Alalala lalá… es la ‘diana’ guerrera en la introducción. Las fanáticas que tengo al lado estallan. Él lee la canción en un atril. Eso no limita el goce. Coros y otra vez: alalala lalá. Disfrute total. Es que ese tema que grabó en la producción Descarga Boricua parece que es un gran descubrimiento para los jóvenes y una sorpresa para Ismael.



El pueblo pide una más. Es necesario el tiro de gracia. ‘Señor sereno’ nos quiere mandar a dormir. Allí comprendemos por qué preferimos la salsa dura en estricto. La feria entra en sus minutos finales. Cali seguirá bailando y olvidando por un momento sus problemas. Escribo esto de regreso a Lima, en el avión. Y prometo volver.



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