Eloy Jáuregui: “La salsa es una bacteria divina”

“La música ataca al sistema neurovegetativo del ser humano. Y lo ataca con la fiereza de un virus epidémico. La música se oye pero más que se oye, se siente. Es una suerte de orgasmo silencioso aunque la orquesta suene muy fuerte. En el caso de la salsa, el virus infecta el gozo del humano más inadvertido”, con esta hipótesis inició su participación el escritor y periodista Eloy Jáuregui.

El maestro Eloy Jáuregui fue uno de los grandes expositores del conversatorio 'La vigencia de la salsa en el Perú'. (Foto: Salserísimo-Perú)
El maestro Eloy Jáuregui fue uno de los expositores del conversatorio ‘La vigencia de la salsa en el Perú’. (Foto: Salserísimo-Perú)

Y prosiguió, “la salsa es una bacteria divina y su efecto celestial provoca pandemias, sobre todo en las personas que habitan frente al mar. Porque el mar es el límite del placer. La tierra, al encontrarse con el mar movido, se produce la fricción, como en el baile. La tierra baila con el mar y se penetran. Por eso en el Callao, la música no es sonido, sino quejido. Se trata del más  hermoso y delicioso quejido que lanzan las parejas al hacer el amor, al llegar al clímax”, sentenció.

La reflexión arrancó los aplausos de los asistentes y la tarde se puso más caliente aún con el último de los expositores. Jáuregui, en la previa, se había preguntado sobre la vigencia de la salsa y expresó: “Si la salsa no tuviese vigencia, no estuviéramos aquí. Somos devotos de esta religión de las pasiones más recargadas que habitan en nuestros corazones”.

En otro momento, advirtió, con preocupación, que no existe una literatura profusa sobre el estudio de la salsa en el Perú. “Son pocos –los libros– en comparación con los discos. Sin embargo, la música latina –porque salsa es lo que se le echa al tallarín– existe como fondo musical en varios libros de Mario Vargas Llosa, de Alfreo Bryce Echenique y de Julio Ramón Ribeyro. El mambo, el chachachá, los boleros, dan soporte a las vivencias de los personajes sórdidos en las novelas de Vargas Llosa y en los antihéroes de Ribeyro. Existen también otras melodías en los relatos de Alonso Cueto y hasta de Fernando Ampuero. ¿Pero luego de eso?…

Este silencio al que aludió Jáuregui, efectivamente, es preocupante en un país que, a nivel de discografía, sí ha aportado a la música latina. Tomemos en cuenta el diverso e importante catálogo de sellos discográficos como MAG, Virrey, Sono Radio y Iempsa, por mencionar algunos. Y muy poco se ha escrito sobre esta época tan dinámica del ritmo tropical en el país.

“El primer libro como como tesis periodística e historia comparada de la música latina en el Perú es el de Victor Montero (“Ahí viene la Sonora Matancera”, editado en Lima en 1976). Luego amplió su trabajo en el 2005. También está el trabajo reciente del chalaco Mario Aragón, “Salsa y sabor en cada esquina” y “Un jibarito en el Callao, breve imagen de Héctor Lavoe”. Pero estas publicaciones son extrañas en un mercado que no existe: libros sobre salsa”, añadió el expositor.

Jáuregui, quien también es autor de los libros “Pa bravo yo. Historias de la salsa en el Perú” y “Sabor a mí”, entre otros, concluyó su participación evocando las fiestas con música cubana campesina en casa de su padrino Juan Rioja, en La Perla. “Se escuchaba a Celina y Reutilio, Los Compadres, pero sobre todo al Trío Matamoros”. Del mismo modo, reivindicó su origen surquillano, puntualizando, fiel a su estilo, que él no es chalaco, sino ‘choleco’.

Por: Martín Gómez


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