Félix Navarro: “Nunca me gustó la música hasta que terminé la primaria”

El director de la orquesta Saragüey nos cuenta cómo grabó sus dos Lps y comparte entretelones de cómo se vivía la salsa a fines de los años 80′. Este domingo 20 de enero, varios de sus músicos armarán un reencuentro en un escenario significativo para ellos.

Félix Navarro tiene hoy 78 años de edad. (Foto: Daniel Alvarez F./Salserísimo Perú)

Por: Martín Gómez V.

A don Félix le han impedido tocar la trompeta, al menos por ahora. Él debe acatar. La culpa la tiene una neumonitis que lo tumbó hace dos meses. Gracias a Dios, ya está en recuperación. El músico tiene hoy 78 años de edad y más de 60 dedicados a la música. Tiene mucho por contar. Lo que ha visto, lo que ha vivido, lo que ha sentido. Los años previos a la fundación de su orquesta Saragüey, la época de bonanza que se vivió en los años 80’ y el declive del ambiente salsero, según él, por culpa de Fujimori.



La charla con el músico –que no fue a misa por recibirnos temprano– fue en su casa de la calle Lazareto en el Callao. Recostado en un sillón de su sala, don Félix dejó que los recuerdos lo devolvieran a la tarima. “Saragüey se crea luego del Combo San Miguel, orquesta de planta que dirigí en el Rinconcito Huanuqueño. Los dueños de este restaurante me pidieron que buscara un nombre distinto si deseaba realizar toques particulares”. Así que se juntó con el melómano Carlos Loza y empezó la lluvia de ideas. Dos, tres horas y nada. Hasta que Félix recordó una anécdota que le ocurrió en Costa Rica. En ese país le robaron su billetera y los amigos con los que andaba le dijeron “que se bañe con saragüey”. En peruano significaba como necesitar ruda para la buena suerte. ¡Ese era el nombre!

Gracias a la dichosa plantita o no, Félix recibió el llamado del sello Virrey. Le pidieron que su orquesta lleve a la salsa unas baladas que el área de promociones de la disquera había seleccionado. En 1987, Lima humedecía sus noches con la salsa sensual que los jóvenes gozaban y los mayores criticaban. Virrey aprovechó esa oportunidad. Félix aceptó el encargo y contactó con otro grande, con un arreglista de nota: don Carlos Orozco. Así se grabó este LP que contó con las voces de Jaime Flores, Pedro Loyo y Martha Deza.



Año y medio después, Virrey apostó por un segundo LP con Saragüey. Esta vez se sumó a la grabación el cantante Santiago Narváez. Saragüey seguía en la cima, armando rumbas en cuanto local salsero se abriera en Lima, realizando presentaciones en el interior del país o acompañando a artistas internacionales. Roberto Blades, Andy Montañez, Paquito Guzmán, Luis Enrique y Milagros Hernández fueron  algunos de ellos.  Pero sería Daniel Santos una de las figuras que también cantaría bajo el acompañamiento de su orquesta. A don Félix eso lo llena de orgullo. Aquello ocurrió en octubre de 1988. El Corso Latin Show del promotor J.J. Vilchez estuvo repleto. Claro, el Inquieto Anacobero abandonó la tarima tras la primera parte del espectáculo, pero la gente siguió bailando con lo que vino luego. La salsa era un remedio para matar las penas y capear la crisis económica y social que reinaba en el tramo final del gobierno aprista.



Gracias a su esposa Mercedes, don Félix conserva fotos y recortes periodísticos. (Foto: Daniel Alvarez F./Salserísimo Perú)

En su opinión ¿por qué decayó la salsa en los años 90′?

La caída de la salsa llegó con lo que hizo Fujimori. Por ejemplo, yo tenía ahorrado 70 millones de intis. En los años 90’ eso se convirtió en 70 mil soles. Casi todos los salsódromos cerraron. Cada vez que me iba a provincias y regresaba a Lima, me enteraba que los salsódromos seguían cerrando.



Conversó esto con los promotores o empresarios de la época. ¿Por qué no se unieron para enfrentar la situación?

Me llamaron los dueños de los locales. Pero querían achicar el bolo por tocada. En un ensayo conversé esto con los músicos, pero no aceptaron que se les disminuya el pago. Eran muy profesionales. Lo que hicimos fue continuar con las fiestas particulares.

¿Los empresarios qué les ofrecían?

Nos proponían pagarnos por partes o contabilizar la publicidad, que se haga más publicidad con el nombre de la orquesta en los carteles. Pero no aceptamos.



Usted grabó dos Lps ¿cómo lo hizo?

En realidad, la disquera nos buscó a nosotros. Ellos ya tenían las canciones. Eran baladas de algunas telenovelas.

El Corso Latin Show fue el recinto donde cantó Daniel Santos bajo el acompañamiento de la orquesta Saragüey. (Foto: archivo familiar)

¿Cuál fue el tema que le generó más éxito?

‘Vamos a dejarlo’. Con ese tema nos fuimos arriba.



¿Cómo hicieron para sonar en la radio?

Koko Giles nos apoyó. No pagamos. Pero sí lo apoyamos en sus actividades. Él nos programaba en la emisora y nosotros tocábamos una hora en el espectáculo que él hacía. A veces hasta tocábamos solo media hora. La gente se contentaba. Además, tocaban varias orquestas.

Los años 80 fueron difíciles en el Perú, especialmente por la amenaza subversiva… 

Camino a Puerto Pizana nos detuvo bruscamente un grupo armado. Estábamos en el vehículo. Ellos preguntaron por el líder de la orquesta. Los muchachos me señalaron y enfrenté la situación. Aunque debo reconocer que me temblaban las piernas.



¿Qué le dijeron?

Se me acercaron y me pidieron conversar. Cuando dijeron eso: «queremos conversar», pensé «al menos ya nos salvamos». Así fue. Lo que querían saber era cuánto les cobrábamos para una tocada por el día de la madre. Estábamos viernes. Así que les dije que el domingo lo teníamos complicado porque en la tarde debíamos tocar en Tocache. Pero les hice una contrapropuesta: por qué no hacer la reunión el sábado en la noche. Lo pensaron y luego nos dijeron que iban a consultar con sus jefes. A la medianoche nos darían la respuesta.

¿Tocaron para ellos?

Como a la 1 de la mañana llegaron los patas con tres cajas de chelas. Nos dijeron que el jefe aceptó para hacerlo el sábado. Al día siguiente estábamos listos. Fuimos cerca de la plaza y se nos apareció la misma comitiva. El mensaje era que no iba a ver nada. Habían tenido unas bajas. En una mesa logré ver a cuatro fríos (muertos)…

La orquesta de Félix Navarro alternó junto a artistas de la talla de Oscar D’ León. (Foto: archivo familiar)



Escenario que obligaba a cancelar todo.

Ni tanto. En ese momento se me aparece por atrás uno de los músicos -Oscar Layseca- y pregunta ¿pero se puede tomar una cerveza? Ellos lo pensaron unos segundos y luego dijeron que sí. De paso, ellos también sacaron una caja. Yo compré otras cervezas. Al final fueron saliendo todos los terrucos, bajaron con una guitarra, nosotros pusimos el piano… y se armó.

¿Cómo sentía la salsa la gente de la selva o la sierra?

En la sierra, casi un 80% eran quechuahablantes. Pero en realidad, tuvimos buenos clientes. A veces ni preguntaban el precio. Nos contrataban y hasta pagaban en dólares. Pero también eran desconfiados. Un día en una tarima nos pidieron que dejemos de tocar por secciones. Que paren los trombones, y paramos los trombones. Que paren las trompetas, y paramos las trompetas. Que se detenga la percusión, y les hicimos caso. Lo mismo con el piano y el bajo. Con ello querían confirmar que estábamos tocando en vivo y no era un disco lo que estaba sonando (risas)…Luego nos pidieron disculpas.



Esos años de apogeo y bonanza los revivió hace poco en una tocada que tuvo en Bogotá, en una salsoteca.

¡Oh sí! Nos quedamos ‘lelos’. El 5 de octubre del año pasado estuve en Bogotá con Jaime Flores y Pedro Loyo. Nos sorprendió cómo muchos jóvenes tenían nuestros dos Lps. Esos discos aquí ya ni se encuentran. Lo más curioso fue que se sabían todas las canciones. Estoy esperando que el empresario nos envíe el video editado para poder compartirlo.

Don Félix ¿y desde cuándo le gustó la trompeta?

En realidad nunca me gustó la música hasta que terminé la primaria. Pero un día el director del colegio me dijo “en secundaria vas a tener problemas porque llevarás cursos de arte”. Así que me preocupé. Mi papá era saxofonista pero cuando me dijo que podía enseñarme yo le dije que no. Así que ni pensarlo. Acudí a mi tío. Y él me llevó al Conservatorio. Allí, luego de experimentar con el bajo, logré meterme en unas clases de trompeta que dictaba un profesor de apellido León.



Fue casi de casualidad entonces. Luego del conservatorio empezó a buscar trabajo…

Sí, pasé por varios de los bares del Callao (El Latino, Blue Moon y Happy Land). Hacíamos mucha música tropical. Me daban para el pasaje. Pero lo bueno era que practicaba mucho y agarraba más técnica.

Después qué vino

Comencé a trabajar con la orquesta Romero en Lima. Posteriormente, ingresé a la Marina de Guerra y pude viajar por el mundo.



¿Está listo para tocar este domingo 20 de enero en el Rinconcito Huanuqueño?

Sí, nos vamos a juntar con todos los muchachos. Hay varios que llegan del extranjero. Después de ese toque veremos qué pasa.

¿Esa es una señal de un posible regreso de Saragüey?

Vamos a ver…

Don Félix Navarro es uno de los trompetistas y directores musicales más importantes de Perú. (Foto: archivo familiar)



LOS DISCOS DE SARAGÜEY

LP 1987 – Éxitos románticos al estilo de Saragüey

Lado A 

Vamos a dejarlo

No renunciaré

Ojos negros

Solo importas tú

Lado B

Te necesito

Sola

Mi amor por ti

La loca



LP 1989 – Salsa romántica

Lado A

Sin pensarlo dos veces

Desnúdate, desnúdame

Todo me recuerda a ti

Esperando

Lado B

¿Qué clase de mujer eres tú?

Él

Amarte al desnudo

Fría como el viento





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