Fetiche: La diosa de la canción, según Augusto Polo Campos

El famoso compositor nos concedió una larga entrevista en su casa de Miraflores. Ese día, conversamos sobre Rosa Palma, Fetiche, una de las voces estelares nacidas en el Perú.

A Fetiche no se le ha dado el reconocimiento que merecía. Su voz, que arrancaba aplausos en los años 50 y 60, mantuvo una legión de admiradores especialmente en México y Argentina. Esta diosa del bolero perteneció al exclusivo grupo de voces del canto como Olga Guillot o Elena Burke. Allí, en ese círculo, ella se adueñó de México y de los boleros de Agustín Lara. En Argentina hizo lo mismo y hasta hoy, quienes la vieron, se preguntan de dónde salió esta hermosa mujer que, con elegancia, se ganó un lugar privilegiado en la bohemia porteña del Gran Buenos Aires.

“Ella caminaba por la avenida Corrientes y todos la saludaban”, recuerda el compositor Augusto Polo Campos. Mi comadre comandaba a las voces femeninas del Perú. Y brillar en esa época era difícil. Jesús Vásquez, Edith Barr y Eloísa Angulo, por ejemplo, se disputaban las preferencias del gran público en lo criollo.

Sin embargo, Fetiche, desde el bolero, se proyectaba en un contexto internacional. Y cuando se le ocurría ingresar al terreno del vals criollo, se arropaba de lisura chalaca y ponía de vuelta y media el escenario. “La Flor de la Canela”, “Cuando llora mi guitarra” o “El plebeyo” se recrearon en su estilo. Alejandro Jaén le escribiría muchos años después “Soy del Perú” y ella, feliz, llevaría este tema por muchas tarimas del exterior, reclamando eso: que era peruana. Devota del Señor de Los Milagros, decidió que sus últimos años transcurran en Lima, bajo el Sol de Barranco. Lamentablemente, tuvo una visibilidad opaca en los medios de comunicación y su figura se fue apagando.

Un buen día, a los 77 años de edad, en el 2005, se nos fue para siempre. Polo Campos no quiso verla en el féretro. Solo improviso unas décimas y decidió, en adelante, recordarla con alegría. Lo paradójico de esta historia es que Fetiche está más viva en el exterior que en su propio país. Robertha, su famosa hija, ha dicho que no descansará hasta ver un busto de su madre en Barranco. En Salserísimo-Perú, el nombre de Fetiche ocupa un lugar especial y se une a esta cruzada. Rosa Palma, su nombre de pila, vive en un bolero, en un tango o en un vals. Los mayores deben hablar más de ella. Y los jóvenes, redescubrirla.

Aquí lo mejor de nuestra entrevista:

Por: Martín Gómez

Foto: Álbum de Robertha


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