Hermes Landa: el hombre que llevó el contrato de Lavoe a Nueva York

Hermes Landa, el jefe de sonido en la Feria del Hogar, también tuvo un papel protagónico en toda esa logística que significó traer al Cantante de los Cantantes al Perú. Hoy, a sus 74 años de edad, nos cuenta lo que a él le tocó vivir en aquel engranaje que lideró el empresario Jorge Fernández.

Hermes Landa también fue parte de Black Sugar, el recordado grupo de los años 70 y que hacía gozar a Lima con su latin funk. (Foto: Antonio Alvarez F./Salserísimo Perú)

Por: Martín Gómez V.

Don Jorge Fernández, el empresario que traía los artistas a la Feria del Hogar, negoció durante algunas semanas la llegada de Héctor Lavoe. Y luego de llegar a un acuerdo solo quedó pendiente la firma del documento en Nueva York. Fue allí donde aparece don Hermes Landa, su amigo personal.

Luego de treinta años, en su acogedora casa de San Borja, don Hermes recuerda aquello con la nostalgia de los años idos. “A Jorge Fernández lo considero como mi padre. Y sí, yo viajé a Nueva York, mi hermano. Pero, además, te confieso algo: yo creo que no hay ningún cantante como Héctor Lavoe, ni habrá. Esa es la verdad de las cosas”.

¿Cómo le pidió Jorge Fernández que se encargue de este tramo final del contrato?

Es que por esa época yo me pasaba varias horas en su oficina. A mí siempre me gustó todo lo artístico. Y un día me dice: “Hermes hay que llevar el contrato a Héctor. ¿Tú vas para allá?…”. Claro, le dije, no te preocupes, yo me voy. Me dio todos los datos y el adelanto.

¿Cómo lo recibió Maisonave? ¿Logró ver a Héctor en algún show?

Fui a la oficina de Maisonave. Allí me lo presentó a Héctor y aproveché en realizar una grabación de saludo para mi buen amigo Lucho Delgado Aparicio (QEPD), y listo, luego me regresé a Lima.

¿Entonces no logró ver a Lavoe en una tarima de Nueva York?

No, el día que fui al espectáculo que estaba anunciado, no llegó. Solo tocó la orquesta del sitio.

Sin embargo, sí conversó en la oficina con Héctor. ¿Él le preguntó algo sobre Perú?

Sí, me preguntó cómo es Perú. Yo le dije: “no vas a creerlo, pero En Perú te quieren más que en tu país”…(risas). ¿Sabes? Noté que Héctor era una gran persona, más allá de los problemas que pudo tener.

¿Qué recuerdos tiene de la presencia de Lavoe en Lima?

Mira, cuando se cerró el contrato y regresé a Perú, lo primero que se nos vino a la mente fue cómo lo vamos a cuidar. Era la primera vez que él venía. Y su música estaba bien pegada. Recuerdo que Jorge puso a su sobrino Ricardo para que lo apoye en el cuidado, especialmente en el hotel. Es que allá llegaba gente que se lo quería llevar para un lado y otro. Por eso, el sobrino de Jorge ayudó en controlar eso.

Cada una de las presentaciones fue un lleno total. ¿Le gustó en particular alguna?

Sí, la última noche. Yo escuché cuando Héctor le decía a Maisonave: “me han resucitado, aquí me han resucitado. Tengo que volver a grabar”.

Y es curioso que cuando Willie Colón llega a Lima años antes con Rubén Blades algunos salseros pensaban que en esa gira también llegaría Lavoe ¿verdad?

Así es. Nosotros estuvimos encargados del sonido en La Hacienda Villa y en la explanada del Estadio de Alianza Lima. Pero sí, había mucha gente que pensaba que ese día llegaría Héctor Lavoe. Se quedaron con los crespos hechos. De todos modos, eso ya era una clarinada de alerta, hermano.

¿En esa gira de Willie Colón usted conoció a Jon Fausty, el ingeniero de sonido de Fania?

Sí, él vino a Lima, vio cómo estábamos trabajando. Se quedó asombrado cómo nos arreglábamos con lo que teníamos. Me dejó su tarjeta y me dijo que cuando vaya a Nueva York, lo visite. Así lo hice. ¡Uy! no sabes lo que era su estudio de grabación. Qué buenos equipos.

Cuando usted habla se percibe que siente intensamente la música.

La música es mi vida. Imagínate, mi madre me regaló un acordeón cuando tenía 8 años de edad. Desde allí no percibo la vida sin música.

El grupo Black Sugar ha quedado grabado en la memoria de muchos melómanos. Su propuesta musical llamó poderosamente la atención en una época donde el gobierno militar miraba con recelo cualquier orientación al rock. 

Oh, mi hermano. Black Sugar es un lindo recuerdo. Todo lo que tengo se lo debo a Black Sugar.

Gracias por aceptar esta entrevista, don Hermes.

Sabrá usted que es la primera vez que acepto una. Siempre he sido perfil bajo.


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