Isadora Duncan, la bailarina que inspiró a Tite Curet

Hoy se cumplen 90 años de la muerte de la creadora de la danza moderna.

“Isadora, porque fuiste mimada por el mundo, porque marcaste una pauta en tu forma de bailar, con admiración, con cariño y con respeto, queremos brindarte este sencillo homenaje” (Tite Curet Alonso).

Por: Antonio Alvarez Ferrando

A fines de los años 70, Tite Curet Alonso unió en su inspiración a dos próceres del ritmo: Celia Cruz e Isadora Duncan. La vida de fama y excesos de la creadora de la danza moderna quedó inmortalizada en la voz de la Guarachera del Mundo.

Isadora, fue incluido en el disco ‘Cross over’ de Fania All Stars publicado en 1979 y contó con los arreglos de Louie Ramírez. Dicha producción tuvo en el coro a Rubén Blades, Tito Allen, Adalberto Santiago, Néstor Sánchez, Johnny Pacheco y Jimmy Sabater.

“Isadora era La Lupe blanca”

Pero ¿cómo nace la idea de Tite Curet de escribir este clásico de la salsa? En una entrevista para el portal Herencia Latina, Curet Alonso confiesa que él no sabía nada de la bailarina nacida en mayo de 1877 en San Francisco, California.

“Yo ni sabía quién era Isadora Duncan, (cuando salió el tema) empezaron a decirme que si yo había visto la película, que interpretaba Vanessa Redgrave (Isadora, de Karel Reisz. 1968). Y yo dije que no había visto ninguna película, porque yo no volví al cine desde que vi ‘Emmanuel’ y ‘El último tango en París'”, aseguró.

Lo cierto es que, por esos años, Tite se encontraba buscando componer un tema y llamó a la cantante neoyorquina Nydia Caro, quien tenía una discoteca que se llamaba ‘Isadora’. Ella le sugirió un libro con la historia de todos los bailarines.

“Estuve leyendo dos días y pico la historia de Isadora Duncan y el personaje como que me enamoró. Isadora Duncan era La Lupe blanca. Isadora era una persona muy revolucionaria y La Lupe también, porque rompía con toda las normas de la canción e Isadora también rompió con todos los cánones de la danza…”

“Se quitó la ropa en el teatro Bolsoi, de Rusia, bailaba en los cementerios, encima de las tumbas…, murió ahorcada. Entonces el tema lo escribí en cuestión de 30 minutos… y siempre ha sido así. Yo casi nunca me siento a escribir, sino que me llevan a escribir ‘encadenado’, a la ‘bartola’, como una res al matadero… (sonrisas)”, agregó.

El secreto de Celia

Pero Tite no fue el único consultado sobre el exitoso tema basado en la vida de la bailarina. A Celia Cruz, intérprete de la pieza también se lo preguntaron. Ella lo cuenta en un pasaje de su autobiografía ‘Celia: mi vida’.

“Cuando grabé la canción Isadora, mucha gente me preguntó si admiraba a Isadora Duncan, y querían saber más de ella. Pero la verdad es que yo no sabía nada de ella, ni siquiera la conocí ya que ella murió en 1927. Yo no soy compositora; solo interpreto las canciones. Ahora, mis inspiraciones, ese es otro asunto”, sostiene.

Pero, precisamente, esa pregunta conllevó a otra, ¿cuál es el secreto para interpretar de manera tan magistral un tema cuya historia desconoce?

“La gente me pregunta cuál es mi secreto (…) Bueno, en primera, creo que es porque a mí me gusta todo tipo de música. En segunda, la canción tiene que quedar con mi estilo y mi voz. Cuando esos dos elementos combinan, el resultado es maravilloso”, reveló.

La bailarina de los pies descalzos

“El automóvil iba a toda velocidad cuando la bufanda que ceñía su cuello empezó a enrollarse alrededor de la rueda, lo que provocó que saliese despedida por un costado del vehículo (…) Así fue arrastrada varias decenas de metros antes de que el conductor, alertado por los gritos, consiguiese detener el automóvil. Se obtuvo auxilio médico, pero se constató que Isadora Duncan ya había fallecido por estrangulamiento”.

Con estas líneas, The New York Times informó la muerte de Isadora Duncan en la ciudad francesa de Niza. El telón de la vida de la famosa bailarina estadounidense, creadora de la danza moderna, cayó de la manera más trágica luego de una fracasada gira por Europa. De eso hace noventa años.

Cuentan sus biógrafos que a los 10 años, Isadora dejó la escuela para dedicarse a la danza y a los 17 se fue a Nueva York, donde se incorporó a una compañía pero no logró convencer con innovaciones. Años después se asentó en Londres y posteriormente en París. Aquella fue una época de formación, en busca de nuevos cauces para la expresión coreográfica. Los éxitos comenzaron a llegar de forma inmediata.

En 1921, cuando comenzó a participar en campañas benéficas y trató de llevar sus enseñanzas a diferentes países, viajó a Moscú donde conoció a Esenin, poeta y cantor oficial revolucionario, 17 años menor, quien se enamoró de Isadora, pero la unión resultó catastrófica. En 1924, luego de una serie de escándalos, la pareja se separó y un año después Esenin se quitó al vida. Aunque regresó a Europa, el ambiente ya no le fue propicio a Duncan, quien realizó una gira que resultó un fracaso. Así que buscó refugiarse en Niza, donde encontraría la muerte. Tenía 50 años.

Lo cierto es que los condimentos de la vida de Duncan, la inspiración de Tite Curet y la interpretación magistral de Celia Cruz marcaron la transcendencia histórica de la bailarina y dejaron para la salsa una de las piezas mejor elaboradas.

 


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