Ismael Miranda encendió Lima Norte

Ismael Miranda es la voz potente que aún queda vigente de esa delantera famosa que tuvo Fania All Stars. Con más de 45 años de trayectoria, el recordado ‘Niño Bonito’ conectó una vez más con los salseros peruanos.

Por: Martín Gómez

En la salsoteca Karamba, de Lima Norte, el cantante boricua se adueñó de la madrugada. Cantó desde las 3.30 a.m. hasta las 5.00 a.m. Horario difícil, en especial si el alcohol hace lo suyo en quienes llegan temprano. Pero el público ya se acostumbró. La oferta y la demanda funciona así en la salsa.

“Ismael llegó y no se va”

El coro clásico de apertura nos presentó a un Ismael que mantiene la sonrisa de esos años mozos, de ese carisma que lo ha hecho uno de los preferidos por la fanaticada. No estamos en el auditorio de la Feria del Hogar, donde a inicios de los años 80, hasta se rompieron las puertas por el alboroto y la emoción que causó el cantante.

Sin embargo, da gusto ver a jóvenes veinteañeros coreando “Señor sereno” o “Borinquen tiene montuno”. Lo mismo con “Galera tres” o “Así se compone un son”. Miranda conoce a la perfección lo que a su gente le gusta. El sonido a ratos falla, la orquesta Mr. Afinke acompaña muy cumplidora y si hay alguna descoordinación, ésta pasa desapercibida para el gran público.

Mita Barreto

Ya se ha vuelto una agradable costumbre ver al maestro Mita Barreto acompañando a grandes figuras de la salsa. Las cuerdas de su tres vibran de cariño y en ellas aflora el increíble talento de un músico chalaco que hace rato merece un verdadero y gran homenaje.

El recuerdo de Cheo

Ismael repite con frecuencia que Cheo fue uno de sus maestros. Cantó “El ratón” y todo el público del Karamba empezó a echarle semilla a la maraca. Lo audiovisual también ayuda. Por eso, en la pantalla gigante, detrás de la orquesta, asomó el querido rostro del amigo que falleció hace más de un año.

Madre

A mi lado, una chiquilla deja caer algunas lágrimas al escuchar “Madre”. Luego acompañará en el coro con toda su alma. Es uno de los momentos más emocionantes de la jornada salsera. Ismael lo entiende y luego nos regalará, a capela, “Canción a mamá”. Obsequio para quienes aún gozamos del abrazo tierno del ser más sublime.

Boleros

“La cama vacía”, “Las cuarenta” y “Abandonada fue” completaron la noche. Estos boleros en la voz de Ismael rompen toda ecuanimidad. La agonía también danza esta madrugada. En la platea, un tipo de cabellera plateada y mil carnavales se sabe toda la letra y su copa se sabe toda su vida.

Esto es solo una pincelada de cómo disfrutó la gente. Miranda cerró con esa dama ingrata que en la salsa conocemos como “María Luisa”, un culto al baile, al amor y al desamor. El eterno ‘Niño Bonito’, sonríe otra vez y se despide. En la tarima queda su arte. Y en los rincones del Karamba el aplauso agradecido.


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