[VIDEO] Jairo Varela y más de un millón de recuerdos

En el corazón de Cali se le rinde homenaje al creador del Grupo Niche. Es una plazoleta con su nombre, una escultura sonora y un recinto donde se cuenta la exitosa historia de la orquesta.

Cristina Varela, hija del maestro Jairo Varela, administra el museo que lleva el nombre de su padre. (Foto: Martín Gómez V.)
Cristina Varela, hija del maestro Jairo Varela, administra el museo que lleva el nombre de su padre. (Foto: Martín Gómez V.)

Por Martín Gómez V.

Una foto de aquel concierto del Grupo Niche en el Campo de Marte, allá por 1989, se luce en el Museo Jairo Varela. Quizás es la mayor muestra de admiración y cariño que los pachangueros de Perú le tributaron a la orquesta colombiana, a la banda que llevó la bandera de este hermano país por el mundo.

Cristina Varela, penúltima hija de Jairo, nació un año después de ese histórico concierto, pero ha escuchado muchos relatos. “Mi mamá (Gloria Bonilla) me contó que ese día fue apoteósico, que asistieron un millón de personas y que los bomberos le tiraron agua a la gente porque el calor era insoportable”.

Su papá siempre estuvo contento del amor que le tenían los peruanos a Niche. Cuenta que incluso, una vez estuvo con él en Lima y la pasaron muy bien. Ella asegura que a Jairo le encantaba la comida de Perú. Abundan los recuerdos.

Cristina estudia Ciencias Políticas en la Universidad Javeriana en Cali y está empeñada en mantener el legado de su padre. Y su compromiso no ha quedado en el entusiasmo. Ya se están viendo importantes resultados. Lo que empezó como una galería de fotos y algunos instrumentos musicales que Jairo atesoraba, ahora se está convirtiendo en un recinto más amplio y de incalculable valor para todos los amantes de la salsa.

En el museo, por ejemplo, podemos encontrar un vestido y una peluca que utilizó Celia Cruz. También la partitura del clásico “Llorarás”, de Oscar de León. Igualmente, las maracas de Caíto, el legendario corista de la Sonora Matancera. Está la trompeta de Mario Ortiz. Es decir, la memoria del Grupo Niche ahora también se acompaña de artículos y objetos históricos de otros artistas de la música latina. Y Cristina está feliz. Sabe que todavía queda mucho por hacer, pero que los pasos dados han sido importantes.

¿Cómo se portaba tu papá contigo?

Recuerdo mucho sus cartas. Cada día de la mujer me enviaba rosas a mi casa. Su amor conmigo era incondicional, era súper amoroso. Quizás la gente pueda pensar que él era muy parco o muy serio, pero, debo decir que, dentro de la familia, era muy cálido y amoroso.

¿Recuerdas algún consejo puntual de él?

Sí, él decía que la disciplina era muy importante para alcanzar tus metas. Era muy disciplinado. Con ganas de hacer siempre las cosas bien y hacerlas con amor para que salga todo bien.

¿Tenía muchos amigos?

Él se movía en muchas esferas. Por ejemplo, su familia era una cosa. Sus amigos músicos lo mismo. Pero también tenía sus amigos del Chocó (donde nació), sus amigos periodistas y sus amigos empresarios. Yo creo que él consolidó y pudo hacer muchos amigos. Además, tenía esa capacidad de poder influir en muchas personas.

¿Qué te dijo tu papá cuando se enteró que estudiarías Ciencias Políticas?

Sabes que él estuvo muy orgulloso de que yo estudiara esta carrera. Creo que hay influencia de mi abuela –doña Teresa Martínez fue poetisa y dramaturga–. De pronto fue esa vena, pues ella fue muy política en su época. Mi amor hacia el arte, la salsa, la cultura, hacia mi ciudad ha hecho que consolide este espacio.

¿Podemos ir pensando en que tendrás, al corto plazo, un papel importante en la política de Cali y de Colombia?

Que Dios te escuche. Por ahora estoy mentalizada en terminar mis estudios.

Desde tu perspectiva ¿quién es Jairo Varela para Colombia?

Es una leyenda. Un chocoano, compositor, cantautor y que con su música pudo poner a Cali en el mapa mundial y reconocernos por una identidad propia y un sonido propio: el sonido de Niche. Siempre intentaba superarse.

Él ha dejado un libro escrito.

Así es, ‘El amanecer de los pájaros’, trabajo al que le dedicó varios años de su vida. Esta publicación tendrá como 300 páginas y en ella relata un poco el desplazamiento en Colombia. También rescata el lenguaje de su comunidad chocoana. Cuando salga, te lo vamos hacer llegar.

¿Qué sentía Jairo por el Chocó?

Él decía: “no puedo desconocer de dónde vengo ni de dónde soy porque sin ese Pacífico hermoso, ancestral, esa sangre que me corre por las venas, sin esa raíz no hubiera podido consolidar y haber hecho muchos temas. Esa raíz es la que me permite tener una identidad propia”.


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