“El cálculo político sigue vigente en el festival Chim Pum Callao”

José Carlos Rojas es politólogo de la PUCP y Coordinador Académico del Instituto de Ética y Desarrollo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Aquí sus reflexiones sobre el papel del festival del Callao en la agenda de los chalacos y de sus autoridades. 

El entrevistado ha publicado el ensayo “Pa’ bravo yo. La historia exitosa de Chim Pum Callao en una democracia sin partidos”, que aparece en el libro Anticandidatos, de editorial Planeta. (Foto: Facebook/José Carlos Rojas)
El entrevistado ha publicado el ensayo “Pa’ bravo yo. La historia exitosa de Chim Pum Callao en una democracia sin partidos”, que aparece en el libro Anticandidatos, de editorial Planeta. (Foto: Facebook/José Carlos Rojas)

Por: Martín Gómez V.

¿Por qué cree usted que el Gobierno Regional del Callao no apuesta por una industria turística salsera en el puerto teniendo varias condiciones a favor?

Efectivamente, el Callao es una región con todas las condiciones para generar un circuito turístico salsero más potente de lo que es ahora. Se ha ido construyendo una ‘marca’ como ciudad salsera. Eso debería explotarse todavía más. Esto es una decisión política, y las políticas públicas en la mayoría de casos se genera porque determinadas personas o colectivos comienzan a generar una demanda hacia el Estado. En este sentido, los distintos colectivos salseros deberían construir esta demanda para que en un mediano plazo se implemente no solo un Festival de conciertos, sino también donde el salsero pueda encontrar diversas actividades como concursos de baile, talleres musicales, etc.

Con protagonismo del sector privado.

Claro, todo esto podría contar con apoyo privado. En esta lógica de construir un espacio de conocimiento y esparcimiento salsero, la Pontificia Universidad Católica del Perú está organizando el Mes de la Salsa en la PUCP. Y eso es algo inédito en la universidad peruana. Será en setiembre de este año.

Volviendo al caso del Callao, no es ingenuo pensar que el famoso festival solo es un espectáculo con fines electoreros.

Bueno, una de las características claves del movimiento político de Chim Pum Callao, que lideró Alex Kouri, es el populismo y el clientelismo. Han tratado de establecer -y lo han logrado en gran medida- una relación pragmática y directa de la población con los líderes de dicho movimiento, a partir de la dación de bienes materiales o simbólicos por apoyo político. En ese sentido, los regalos de bienes de la canasta básica y la organización de espectáculos para la población chalaca, como el Festival del Callao, van en esa dirección. Esto es un rasgo que caracteriza a toda la política peruana (ya que las propuestas programáticas o de ideas están en declive), pero que muy pocos partidos y políticos han podido tener éxito. Ser clientelista y exitoso no es cosa fácil. En el Callao, en cambio, tenemos a políticos utilizando, en gran parte, estas estrategias y con buenos resultados para sus fines, aunque para ello la ética y las buenas formas democráticas queden en un segundo plano.

Ahora, si miramos el espectáculo a nivel de organización, estructura y contrato de artistas idóneos –esto último puede ser muy subjetivo– para el Festival del Callao. ¿A qué conclusión llega usted?

Si bien el festival ha tenido como columna vertebral la salsa, no me queda claro que se haya creado exclusivamente como un show para los amantes de la salsa brava o dura, como existe en otros países de América Latina. Este festival se da en el contexto del aniversario del Callao. Incluso el nombre de la actividad es “Festival Internacional Chim Pum Callao” (hoy Fiesta Internacional Chim Pum Callao). El término “salsa” no está explícitamente como en otros festivales. Los políticos, como los de Chim Pum, están pensando en representar a la mayor parte de la población, recogiendo sus gustos musicales. En ese sentido, desde los inicios de estos festivales hemos tenido cantantes como Willy Chirinos, Víctor Manuelle, Ray Sepúlveda, Luis Enrique o el Grupo Niche, que para muchos hacen salsa más comercial. Sin embargo, también nos hemos deleitado con Ray Barreto, Willie Rosario, La Mulenze, Celia Cruz, Richie Ray y Bobby Cruz, Herman Olivera, entre otros. Asimismo, en el festival del año pasado hemos tenido a un reggetonero como Nicky Jam. De alguna manera se está recogiendo las demandas musicales de una parte importante de la población del Callao, aunque a nosotros los salseros no nos gusten mucho.

En su opinión ¿cuándo empezó a quebrarse el festival?

Creo que con la salida de Lucho Cueto de la organización del festival se ha agotado la llegada de salseros duros. Pero también se explica, como señalé antes, porque los políticos tienen que representar en la medida de lo posible a todos los gustos de la población. Y en el Callao no sólo hay salseros duros.  Aun así, mi sensación es que el festival ha colaborado en posicionar la salsa en el Callao y a que el Perú esté en los radares de los músicos y empresarios más importantes de la salsa.  De todas maneras, falta un tramo importante para llegar a los niveles de Venezuela, Colombia o Puerto Rico.

¿La música y la política van, inevitablemente, de la mano?

Las artes, y en especial la música, son espacios e instrumentos de formación de identidades sociales. Modernamente, los Estados y sus políticos han utilizado la música como elemento importante en la constitución de los Estados nación, esto es, diferenciar culturalmente a su población de los otros estados vecinos. Por ello, géneros como la salsa van a servir a músicos y especialistas para hacerse conocidos e idolatrados. Es así que, quienes se lancen a la arena política van a tener en la música una plataforma para llegar a la mayoría de la población. Esta lógica también ha estado detrás de la implementación del Festival Chim Pum Callao. Kouri sabía que todo esto le iba a traer réditos políticos a la hora de las elecciones. La población le iba a estar agradecido por este espectáculo internacional y, además, sumamente accesible a los bolsillos del pueblo chalaco. El cálculo político sigue presente. Es un trabajo del Estado y los políticos cambiar esta manera de hacer política. La gente sabe que muchos políticos quieren aprovecharse de ellos para llegar al poder, pero no hay muchas opciones distintas en la oferta política. Mientras tanto la población tiene que agenciarse de canales de información que le permita tomar una buena decisión política y electoral.


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