La Dimensión Latina dejó el corazón en la tarima

La poderosa orquesta venezolana, liderada por el trombonista César Monges ‘Albóndiga’, complació a la fanaticada salsera el último viernes 8 de febrero en Barranco.

Wladimir Lozano movió al público para que coree las canciones junto a ellos. (Foto: Antonio Alvarez F. / Salserísimo Perú)

Por: Martín Gómez

Fue un baño de nostalgia. Fue un regreso de hora y media al sonido tan particular de La Dimensión Latina, al sonido tan venezolano de la salsa. A esa otra propuesta salsera que fue desarrollándose y marcando distancia a lo que se grababa en la neoyorquina disquera Fania.



El genio creativo de César Monges, Albóndiga, que bien merece un estudio aparte, perdura en una orquesta que se prepara para celebrar sus 47 años. Y el viernes en Barranco compitieron codo a codo con locales aledaños donde la música urbana es favorita de la juventud. Pero dicen que cuando los planetas están alineados, no hay nada que confabule, salvo algún problema en el sonido, que sacó de sus casillas un par de veces a Wladimir.

El público se deleitó con lo mejor del repertorio de la agrupación venezolana. (Foto: Antonio Alvarez F. / Salserísimo Perú)



Fuera de esto último, el concierto resultó impecable. Arrancó con un doblete que advertía lo que se venía. ‘Sigue tu camino’ y enseguida, sin parar, empalmar con ‘El Frutero’. Inteligente estrategia de Albóndiga que fue un dardo a los sentimientos ansiosos de salsa. A veces los limeños salseros son renuentes a los coros y a soltarse a las exigencias del artista. Esta vez no fue así. La conexión fue desde el principio. Mucho tuvo que ver ese doblete que propuso Albóndiga, experto en elegir la receta exacta para cada momento (eso lo sabía muy bien Jairo Varela cuando lo convocó para el Grupo Niche).

Bolero con fuga de salsa. Eso también es La Dimensión Latina. Wladimir es el encargado perfecto para el bolero. Rodrigo lo espera listo para el empalme. Pero no hay nada más sublime que ver cómo el pequeño Wladimir se agiganta en Taboga y se le hincha el pecho demostrando que ese corazón venezolano puede más que cualquier adversidad. La música como remedio de males. La salsa como inyección para vivir. La Dimensión Latina como regalo a los mejores años de la infancia y la juventud.



Los soneos del maestro Rodrígo Mendoza fue de los más destacado de la noche. (Foto: Antonio Alvarez F. / Salserísimo Perú)

César Monges ha salido al frente a preguntar qué canción quieren. El entrevero de pedidos lo hace reír. Decisión tomada: ‘Írimo’. Otra vez la euforia. Baile, gritos y celulares arriba que se mueven más de lo que capturan en video. Wladimir reclama con más molestia que su micrófono no sirve. El encargado del sonido intenta resolver. Alguien le llama la atención. Pero la fiesta sigue. Todo solucionado. El público sigue en su baile de recuerdos. Los músicos impecables en los solos. El chalaco Mita Barreto es invitado especial en el tres. Los músicos venezolanos confiesan que lo admiran. Trombones al frente a seguir en la lucha.



En una pausa necesaria, Monges agradeció al Perú por recibir a sus compatriotas. Rodrigo Mendoza ya lo había dicho antes. ‘El mejoral’ no solucionará los problemas de Venezuela ni de la humanidad, pero con La Dimensión Latina nos pondrá a bailar. Se extiende la gozadera y Monges se quita el saco y, además, el arreglista mayor goza de licencia para tener la camisa afuera. Él está concentrado en lo suyo. Lo más importante: el goce de su pueblo.

César Monges, Albóndiga, tuvo protagonismo durante toda la presentación de la Dimensión Latina. (Foto: Antonio Alvarez F. / Salserísimo Perú)



Y hay cosas que duelen ‘Compadre querido’. Ya estamos en La Dimensión Latina de los años 80′. Salsa que se programaba en todas las radios de la FM. Todos cantan, todos bailan. La espumosa se resbala en los vasos de cerveza. Se cumplió una hora de show. Don Elio Pacheco en las tumbadoras, sereno, contempla desde su ubicación la fervorosa pista de baile. Sus sobrinos que viven en Lima no pudieron ir a verlo. Pero él ya sabe que el domingo sí podrán reencontrarse. ¿Qué otras historias de encuentro y reencuentro tendrán los otros músicos de La Dimensión?

El jolgorio no da tregua. Albóndiga se acerca al pianista y le avisa que van a tocar ‘Y te hice mujer’. Complicidad y acordes de balada para que Rodrigo Mendoza se luzca. Además, él es el autor de esta canción que la escribió en Europa. ¿Casos de la vida real? Rodrigo ya está concentrado. Delirio de las chicas. Salud otra vez. «No puedo creer que no me quieras…»



Joseíto dio una clase magistral de timbal. (Foto: Antonio Alvarez F. / Salserísimo Perú)
El maestro Elio Pacheco también demostró lo suyo en las congas. (Foto: Antonio Alvarez F. / Salserísimo Perú)



Más de una hora de concierto. Todo indica que se viene el final. El público quiere más. Albóndiga prepara otro doblete para liquidar a los limeños: ‘Tu proceder’ y ‘Llorarás’. No hay tacones que se resistan. Y si los varones quieren cantar y no bailar, las chicas bailan entre ellas.

El recinto estuvo al 80% de su capacidad. Hubo respuesta. La Dimensión Latina podría volver fácilmente en los próximos meses. Pero ojalá sea un festival por la tarde, como aquellas caravanas salseras de los años 80′. Muchos salseros de la vieja guardia hace tiempo se olvidaron de las amanecidas. ‘Para tu altar’ es el tema que ahora sí despide la intensa noche con Los Generales de la Salsa. Valió la pena el baño de nostalgia. Ellos están felices de cómo los han recibido en Lima. Recuerdos inagotables en una ciudad que los tiene vivos en su imaginario salsero. Lo del viernes fue la mejor prueba. Y ellos lo entregaron todo, se entregaron de corazón.



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