Leonel Limonta: a cubanos y boricuas no nos miden con la misma vara [VIDEO]

Líder de Azúcar Negra afirma que hay discriminación en los pagos que reciben los músicos cubanos en el Perú. Tomemos en cuenta la enorme empatía que existe entre el pueblo limeño y los artistas de la Mayor de las Antillas, sugiere.

Leonel Limonta estuvo de paso por Lima donde ofreció lo mejor de su repertorio. (Foto: Antonio Alvarez F./Salserísimo Perú)

Martín Gómez V.

A la espantosa crisis económica que padeció Cuba a inicios de los 90 se le llamó ‘periodo especial’. Y, desde la música, la timba brava se convirtió en una terapia, en un tubo de escape. Orquestas como NG La Banda o Van Van eran las que llevaban estas pastillas de alivio al pueblo.

Cuando ya se acababa este citado período, entró en escena la Charanga Habanera y el ambiente bailable subió a límites insospechados. Esa primera etapa de la orquesta de David Calzado permanece en el recuerdo de personajes como Leonel Limonta. Él fue el compositor de algunos de los éxitos más importantes de esta banda. Me refiero a ‘Nube pasajera’ o ‘Quítate el disfraz’.

Leonel fue testigo de ese boom de la timba. También de la aparición de orquestas como Bamboleo, agrupación a la que le compuso “Yo no me parezco a nadie”, por mencionar un clásico.

Con un canto en el pecho

En marzo de 1999, cuando lo encontré en Lima, Leonel ya traía consigo una novedad: había creado Azúcar Negra, su propia orquesta. Haila María Mompié sería la voz de estreno. Le fue espectacular. Esa mañana de charla, Leonel me confesó los planes que tenía. De paso se había sumado a una de las presentaciones de la Charanga Habanera para observar la respuesta del mercado limeño de entonces. Esa noche en el antiguo Tropical Plaza, Haila estuvo impresionante junto a la Charanga. Esa noche, Leonel descubrió a un público limeño intensamente conectado con la timba.

Hoy, en el 2016, Leonel tiene cinco producciones bajo el brazo. Y también ha pasado por varias etapas. Se acabaron las voces femeninas en su orquesta. Ahora tiene un frente de tres jóvenes cantantes. Le pregunto si eso responde a una nostalgia por reverdecer viejos triunfos como aquellos que consiguió junto a la Charanga Habanera. Lo admite, dice que sí. Que él siente que aún hay espacio para la timba.

Pero Leonel tiene otras cosas por contar. Entre ellas, una bronca contenida respecto al pago que reciben en Lima los artistas que llegan de Cuba. El admirador número uno de Juan Formell dice que hay cosas por mejorar, que los músicos cubanos merecen más respeto. Aquí tres preguntas puntuales para tomarlas con pinzas.

¿Cómo has sentido a los limeños respecto a la timba hoy?

En general, a Lima yo la veo bien. Sin embargo, en comparación a hace dos años que estuve aquí, no siento a la timba tan latente. Aunque también hay que entender que no se puede estar todo el tiempo en la cúspide.
Pese a ello, veo que se mantiene la música cubana bailable, la mantienen los peruanos y los cubanos que residen aquí.

¿Sientes que hay aspectos por resolver desde el lado de los empresarios y promotores?

Sí, claro. Hay cosas que hay que resolver. Y esto tiene que ver con los contratos. Yo les diría -a los empresarios- que tienen que entender que a los peruanos les gusta la música cubana. Y que hay mucha  empatía entre los músicos cubanos y el pueblo peruano. Entonces, los empresarios deberían valorar más ese trabajo que hacen los músicos cubanos. Que nos pongan en el mismo plano, por ejemplo, que ponen a los boricuas. La música cubana tiene muchos talentos, tiene una historia y yo pienso que se debe medir, parejamente, con la misma vara que se hace a otros músicos extranjeros.

¿Eso no ocurre actualmente?

Actualmente, me parece que es discriminatorio lo que está sucediendo. No se le otorga el valor que se le tiene que dar a los músicos cubanos. Minimizan un poco la presencia del artista cubano. Y el pago, que es donde nos molesta mucho, no tiene nada que ver con el pago que le dan a un boricua o a un  dominicano. Nosotros también tenemos un nombre ganado.

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