Luisito Padrón, la explosión de la timba

Por: Martín Gómez

Fue a fines de los 90, cuando Luis Padrón y Robert Armas –junto a otros músicos cubanos – aterrizaron en Lima con un equipaje lleno de ilusiones. Ellos habían formado en La Habana su orquesta Los Conquistadores de la Salsa y los habían contratado para tocar en una salsoteca del barrio de La Victoria. Años después, Padrón me confesaría que el empresario cumplió a medias. Que esas primeras semanas no les fue tan bien que digamos. Para sobrellevar el temporal decidieron salir a tocar como ‘Son Café’ y un repertorio donde sobresalía la salsa boricua. “Si bien lo nuestro era la timba, aquí en Lima teníamos que entrar de a poco”, me dijo en una extensa charla que sostuvimos en su casa del Callao.

El repertorio de ‘Son Café’ se paseaba por la salsa puertorriqueña y de a poco iban añadiendo lo suyo: la timba. Los músicos habaneros aprendían a conocer el mercado limeño. Apostaron por incluir temas como “Y todavía no”, de Manolito Simonet, y luego, en concierto, alborotaban a los bailadores con una versión de “Qué pasa loco”, que por aquellos días sonaba con insistencia en las radios de la Frecuencia Modulada.

Uno de sus primeros momentos estelares fue cuando se presentaron en un festival salsero en Ventanilla. En el estelar se anunció a Anacaona, la famosa orquesta cubana, pero antes el público conocería a ‘Son Café’. Lo que el público gozó esa noche ha quedado grabado en la memoria. La timba sacaba su carné de identidad.

Al terminar el ciclo de ‘Son Café’, Padrón y Armas retoman el proyecto ‘Los Conquistadores de la Salsa’, nombre original de la orquesta. Los barrios de La Victoria, Lince, Breña y el Cercado empezaban a conocer de cerca la timba. Padrón y Armas se convertían en protagonistas de la escena salsera limeña. Grabaron para Iempsa y empezaron a pegarse en el ambiente.

Cuando parecía que todo andaba en orden, Padrón entiende que necesita abrir su propio camino y así le da vida a ‘Explosión Habana’, agrupación timbera que alternaría en la movida timbera limeña. Empujar su proyecto no fue fácil. A lo largo de estos años, padeció, como todos, buenos y malos momentos. Pero su perseverancia siempre estuvo ahí.

Hoy, 30 de enero de 2015, nos cuentan que un paro cardíaco ha terminado con su vida. Que su hija y esposa han quedado desoladas. Se nos ha ido uno de los músicos cubanos que plantó la bandera de la timba en Perú. Su esfuerzo, como el del colectivo ‘Sandunguéate’, quedará en el recuerdo de quienes se desviven por la música cubana. Seguro Luis ya está armando una rumba abierta con los Orishas. Seguro ya le está pegando al tambor como lo hacía en Lima. Y aquí, desde Salserísimo, nos queda ofrecerle nuestro mayor y sincero respeto.


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