La Pantera Rosa es de carne y hueso [VIDEO]

Henry Tapia personifica a La Pantera Rosa en la orquesta Zaperoko del Callao. Se ha ganado el cariño del público chalaco y hoy es imprescindible en cada una de las presentaciones de la orquesta,más aún, en el extranjero.

Henry Tapia es uno de los personajes más queridos de la orquesta Zaperoko del Callao. (Foto: Salserísimo Perú)
Henry Tapia es uno de los personajes más queridos de la orquesta Zaperoko del Callao. (Foto: Salserísimo Perú)

Por: Martín Gómez V.

La Pantera Rosa encontró a Henry Tapia en medio de los juegos infantiles de Henry Jr., su heredero. “Quiero que seas una pantera, papá”, le habría dicho. Y a los hijos hay que consentirlos. Sin embargo, jamás imaginó lo que vendría después: una Pantera Rosa como personaje fundamental en la orquesta Zaperoko, la Resistencia Salsera del Callao.

“Estoy con ellos desde la edición número 5 de Salsa en mi Puerto”. Era julio de 2015 y, en la previa, Johnny Peña, el director de la agrupación, le había pedido que se sume al alboroto. Dio en el clavo. Hoy la Pantera es solicitada en todas las presentaciones de la orquesta.

Pero Henry tiene más por contar. Cuando su disfraz del personaje se queda en casa, él se marcha al cementerio Baquíjano del Callao. Allí trabaja. Es el sepulturero del camposanto. Lleva ocho años allí. Al principio le costó, pero fue aceptando que es una labor como cualquier otra, solo que involucra un poco más los sentimientos.

“He aprendido a manejar todo. Claro, uno tampoco es de fierro, siempre habrá algo de tristeza. Pero allí vamos”, nos dice. Luego nos confesaría que justo cuando recién empezaba a trabajar tuvo la desafortunada tarea de enterrar a su propia hijita. No insistimos en seguir preguntando. Respetamos su silencio y su nudo en la garganta. Henry es de carne y hueso. En los ambientes del cementerio sus compañeros lo saludan. Se ha ganado el cariño de todos.

¿Y realmente te gusta la salsa?, le preguntamos. Sí, claro, responde inmediato. “En mi casa toda la vida se ha escuchado salsa. Mi viejo nos inculcó esta música desde niños. Además, siempre he vivido en el Callao. Soy un chalaco de verdad”, nos dice.

Hace ocho años, Henry trabaja en el cementerio Baquíjano. En este tiempo ha enterrado a familiares y amigos. (Foto: Salserísimo Perú)
Hace ocho años, Henry trabaja en el cementerio Baquíjano. En este tiempo ha enterrado también a familiares y amigos. (Foto: Salserísimo Perú)

Henry está contento porque a la orquesta le está yendo muy bien. “Están saliendo viajes y eso nos alegra mucho. Somos una familia. La amistad con Johnny es muy buena. Él pone el humor y la disciplina en su debido momento. Por eso funciona bien”, añade. Como anécdota, recuerda que una vez Zaperoko fue a tocar a Barrios Altos, en el corazón de Lima antigua. Si Henry estaba preocupado, la Pantera mucho más. “Yo sé que allí no son hinchas del Boys, son de Alianza Lima. Ojalá no haya problemas, pensé”. Pero no, no hubo ninguna dificultad. A la Pantera la recibieron con cariño y todo el vecindario se puso a bailar con el peculiar personaje. “Es que en ese momento yo me transformo, me dejo llevar por la música y el ambiente. Si hay que levantar una banca de cemento, la levanto…” (sonríe)…

El personaje, como tal, todavía no ha visitado el cementerio. Por los pabellones del camposanto solo camina Henry, uniformado como se lo exige el recinto, bajo la lluvia o bajo el Sol. A veces sus pasos lo llevan hasta el nicho de Carlitos Loza, Caribe Soy. “Fue un maestro de la salsa. Todos hemos aprendido mucho de él. Se persigna con respeto”. Y vuelve a sus labores. Se escucha salsa en algún rincón del camposanto. Alguien pidió que lo despidan con su ritmo favorito. Henry ha tomado la lampa. Es hora de ponerse a trabajar.


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