Ray Bayona: “El vínculo con Gilberto Colón se rompió”

El intérprete de ‘El avión de la salsa’ actuará este viernes en el salsódromo Calero, de San Martín de Porres. Al día siguiente estará en la losa deportiva Acapulco, de Sarita Colonia, en el Callao.

Ray Bayona es uno de los principales salseros ecuatorianos. (Foto: Antonio Alvarez F./Salserísimo Perú)

Por: Martín Gómez

Quien escucha cantar a Ray Bayona se queda maravillado con la claridad de sus pregones. Su voz, que evoca esquina y sentimiento, cala en quien se emociona con la salsa setentera del Nueva York que se fue. Aunque, claro, él es un cantante más bien de estos tiempos.

Hoy está en Lima, paseando con su novia de Barrios Altos. Dice que su corazón tiene dueño y que con ella está redescubriendo los valses de Lima criolla. Conoce el repertorio de Lucha Reyes y añade que sería hermoso hacer algunos temas evocando la música peruana, en especial la que se toca con cajón.

Así, en una mesa del antiguo bar-restaurante ‘Pedro’, de la cuadra 3 del jirón Miró Quesada, el sonero nos comparte la felicidad de estar en Lima nuevamente. “Esta es mi cuarta vez en Perú, país que es una plaza súper importante en la salsa. Diría que, incluso, está muy por encima de otros países que son salseros también. Aquí se organizan buenos eventos, se traen buenos artistas. Aunque, claro, como todo negocio, te puede ir bien o te puede ir mal…”.

¿Se había anunciado su presencia en Lima hace varias semanas para otra actividad?

Sí, mira, yo tenía un dúo con el señor Colón, con el maestro Gilberto Colón. Y muchas veces era yo quien llevaba las riendas del contrato. O a veces le tocaba a él. En el caso del evento que se canceló, él tenía las riendas. Me refiero a la información de vuelos, los pagos, etc. Lo que ocurrió es que yo no recibí información de cosas que necesitaba saber y que tengo derecho a saberlas. Por eso, decidí enfrentar la situación y se terminó rompiendo el evento.

¿Ya no tiene ningún vínculo con Gilberto Colón?
Ya no hay un vínculo musical con el señor Colón. Ya el dúo ya no existe. Yo estoy en lo mío, musicalmente muy tranquilo.

¿La amistad se ha visto afectada?

Un poquito, sí. Porque tú sabes. Hay detalles que yo no puedo decir. Sin embargo, si ahora mismo, él ingresa aquí, yo lo saludo…

Usted, Frankie Vázquez, Jimmy Bosch, Herman Olivera, Don Sonero y varios cantantes y músicos están dando batalla en una ciudad de Nueva York que no es la ciudad salsera de la década del 70’ y el 80’

Lamentablemente, quienes vinimos de esa escuela vieja, nos estamos extinguiendo. Hace poco el Cano (Estremera) dijo algo parecido.

Si hay algo que se rescata de la vieja escuela es la agresividad (del sonido y la estructura). Cuando llegué a Nueva York –en 1991– todavía logré ver a muchos artistas en directo, no en video. Pero aquí estamos, dando batalla. Pese a todo ello, la salsa es un género al que hoy en día no se le da mucho crédito. Yo no entiendo por qué.

La experiencia que tiene Bayona como salsero la forjó en Nueva York. (Foto: Antonio Alvarez F./Salserísimo Perú)

El año 2004 fue muy particular en su carrera ¿qué significa Jimmy Bosch?

El maestro me dio la oportunidad, confió en mí. Ese año grabé la totalidad del disco (El avión de la salsa). Gracias a Dios, el disco le resultó bueno. Y hasta el día de hoy sigue dando guerra.  Claro, a mí me conocían en Nueva York, pero con este disco empezó mi internacionalización. Viajamos a Europa. Llegué por primera vez a Venezuela. Y así…

Probablemente, siempre han aparecido personajes claves en su vida…

Fíjate que cuando llegué a Nueva York me quería introducir en el mundo salsero. Entonces, fui a una actuación de Joe Cuba. Y cuando el grupo terminó el pimer set, me acerqué al vocalista Alfredo Torres (QEPD). Le digo: brother, acabo de llegar a Nueva York y yo quiero cantar, quiero moverme en la música. Él me dijo: tienes que ir a esta escuela, así te vas a dar a conocer, porque allí ensayan las bandas. Dicho y hecho. Conseguí la dirección de la escuela que me recomendó y me matriculé para estudiar canto. Allá la primera profesora de canto que tuve fue Thelma Ithier, hija del maestro Rafael Ithier. Estuve cerca de dos años aprendiendo mucho de ella.

¿Sigue alguna rutina para cuidar su voz?

Gracias a Dios no tengo el vicio del cigarrillo. Sin embargo, creo yo, que lo más importante en esto no es si fumas o bebes alcohol. Aquí lo más importante para un cantante es practicar su voz. Esa fue la razón por la que yo estudié canto. Mi voz tuve que trabajarla. Hay cantantes que ya nacieron con el diamante pulido -como Héctor Lavoe o Celia Cruz-. En cambio, mi diamante yo tuve que cortarlo, pulirlo.

¿Recuerdas la dirección de tu primera vivienda en Nueva York?

Fue en Astoria, en la calle 34 y Broadway. Era la casa de mi abuelita Matilde Gonzaléz, la mamá de mi papá. Allí llegué por primera vez. Los primeros días fueron muy duros. Un día salí a caminar y hasta me perdí. Se me salieron las lágrimas. Siempre hay un choque cuando llegas a una ciudad como Nueva York. Mi abuela me decía: “Ya se te va pasar”. Y así fue.

Bayona cuenta que, actualmente, se siente tranquilo y que está más enfocado en su carrera como solista. (Foto: Antonio Alvarez F./Salserísimo Perú)

¿A ella le gustaba la música?

En realidad, mi abuela es del tiempo de los tangos. Claro, en casa siempre se escuchó música, pero sobre todo, tangos. Incluso, mi padre cantaba en reuniones familiares y hasta recuerdo que tenía un seudónimo ‘Reynaldo Salvatore’…(risas).

Imagino que para un cantante salsero es difícil vivir solo de la música en Nueva York.

Yo he trabajado en un hospital para enfermos mentales. Realizaba labores de servicios. Eso para mí fue un aprendizaje. Ver a gente que, poco a poco, va perdiendo la conciencia, su lucidez. Terrible. Tengo muchas anécdotas. Aunque hoy ya no trabajo en este lugar, sigo realizando diversas labores que no tienen nada que ver con la música.

¿Sientes que un día regresarás a vivir en Guayaquil?

La verdad, no lo sé. Pero si algo quisiera hacer es terminar mis días en Nueva York. Me siento bien allá, me acoplo, me gusta. Además, tengo mis hijos allá y seguro vendrán mis nietos. Tengo cuatro hijos: un varón y cuatro mujeres.

En cuanto a la música ¿tienes alguna sorpresa para lo que resta del año?

Si Dios lo permite, a mi regreso a Nueva York debo terminar dos temitas, uno original bien chévere. Siempre guardando la estructura de la salsa de verdad, tratando de mantener esa escuela, como para que lo gocen hasta en la China.


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