Renesito Avich: “El reguetón, como género, merece respeto”

El tresero cubano, que se presentará este 1 de marzo en El Maracaná de Jesús María, también afirmó que el son cubano tiene todas las condiciones para convertirse en un género más vendible.

Por: Martín Gómez Valdivieso

Casi todas las mañanas, en su casa de La Florida, Renesito Avich pone un disco del dúo Los Compadres. ‘Preparen candela’ o ‘La rumba del yarey’ lo inspiran, lo acercan a la patria que dejó, a su Santiago de Cuba natal, a su barrio con nombre de poesía: Sueño. Y él no ha pasado los treinta años de edad.



El músico nació en noviembre de 1989, cuando Los Compadres ya eran leyenda, cuando Lorenzo Hierrezuelo había fallecido y Reynaldo ni siquiera pensaba en lo que sería luego La Vieja Trova Santiaguera. Renesito aprendió a silbar antes que decir mamá o papá. Esa es la anécdota de la familia. Y poco tiempo después se memorizaba la letra de Chan Chan, canción que le había devuelto la fama al maestro Compay Segundo. Renesito era un niño, pero él estaba ahí, contagiado del ambiente musical de su reparto, de su barrio.

Las congas carnavaleras que atravesaban Sueño hicieron lo suyo. Las orejas bien paradas del pequeño Avich lo captaban todo. Él se imaginaba dándole a los cueros. No pensó nunca que el tres lo encontraría de pura casualidad. En una entrevista, Renesito cuenta que un amiguito le pidió que agarre dicho instrumento mientras iba al baño. Ese contacto casual y hasta mágico fue como amor a primera vista. No se separó nunca más del tres y aprendió a tocarlo.



Hoy, con un disco bajo el brazo y a punto de presentarse en Perú, Renesito observa aquello con la tranquilidad de un músico que ha ganado experiencia, que se ha llevado premios y distinciones. Que ha adquirido el respeto de sus colegas tanto por la ejecución del instrumento símbolo de Cuba como por su compromiso con el sonido más tradicional de la isla.

Tu instrumento de debut no fue un tres

No, el primer instrumento que toqué en mi vida fueron los tambores, la percusión. Eso fue lo que toqué desde niño. Eso fue lo que siempre quise estudiar.



Dónde transcurrió tu niñez

En Santiago de Cuba. En una zona con muchas lomas, mucha montaña, mucha música, mucha alegría. Nací en el barrio de Sueño, un barrio cerca del centro de la ciudad de Santiago de Cuba.

¿Quiénes fueron tus primeras influencias musicales?

Definitivamente, Los Zafiros, un grupo vocal de Cuba. Ellos fueron muy famosos en los años 60 y 70. Pero también puedo hablarte de Miguel Matamoros y el dúo Los Compadres, que  son dos referencias musicales que me marcaron. Y en el transcurso de mi carrera conocí a Adalberto Álvarez y Los Van Van, que son grandes agrupaciones. En cuanto a los treseros, Pancho Amat, César Echevarría, Cotó. Y los que conocí por información como El Niño Rivera, Chito Latamblé y Arsenio Rodriguez. Lo mismo Compay Segundo y su modo de tocar la guitarra y el laud.



En tu opinión ¿quién fue Arsenio Rodríguez?

Arsenio fue uno de los músicos más importantes del desarrollo de la música bailable cubana, los esquemas y las composiciones. Pero, además, las ideas que Arsenio plasmó llegan hasta el día de hoy y son los elementos más importantes para que se creara lo que luego se conoció como salsa. La música y el repertorio de Arsenio fueron las primeras canciones de salsa que se tocaron en Nueva York.

Hace poco, el gobierno cubano ha sido frontal con el reguetón y ha indicado que se prohibirá su difusión en espacios públicos.

Pienso que el reguetón es otro género contemporáneo y merece respeto como género. Como en todos los géneros hay personas que lo hacen de una manera decente y otros que tienen otra estética a la hora de trabajarlo (tocarlo). Admiro a las personas que lo hacen de manera genuina. En este caso, los cubanos tienen una manera específica de hacer reguetón y como cualquier expresión artística merece respeto; y ese respeto empieza por el respeto a las personas. Ahora, si el género -consigo mismo- conlleva a malas palabras o cosas obscenas no estoy de acuerdo.



¿Se debe luchar contra el reguetón?

No se debe luchar contra ningún género. Las personas que han llegado al lugar en que están, seguro lo hicieron trabajando muy fuerte. Y hay transnacionales que toman ventaja de eso. El día en que otro género no tan joven sea más vendible, entonces las transnacionales invertirán en ellos, por ejemplo, en el son.

Cuéntanos de tu primer disco.

El año pasado tuve la oportunidad de lanzar mi primer disco. Se llama ‘A solo’. En él se refleja el concepto que tengo de hombre-orquesta. Todavía estamos guarachando con el disco y espero que mi próximo trabajo tenga la misma aceptación.



¿Tu próximo trabajo tendrá la misma filosofía de conversar la esencia del son?

Pues, sí. Quiero seguir haciendo música cubana. El son, la trova y la música de mis raíces es algo que yo aprecio mucho. A mí me encanta hacer música para que la gente lo goce, lo bailen y se identifiquen. Y por qué no, estar en ese lado estelar en el que hoy se encuentran algunos colegas de otros ritmos. En ese sentido, creo que al son solo le falta un poquito de fuerza.

Finalmente, esta es la tercera vez que llegas a Perú.

Sí, antes lo hice con la orquesta de Elito Revé. Y ahora voy como parte del show de la Familia Valera Miranda, que es un grupo del cual he bebido y sigo bebiendo. Es una leyenda de mi país. Por todo eso, es bien rico regresar a Lima después de cuatro años.



 

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