Umberto Valverde: A Celia Cruz le hubiese gustado cantar a dúo con Joe

En una nueva entrega para su columna ‘Oiga, mire y lea’, el periodista caleño nos cuenta dos episodios vividos junto a la Reina rumba y al Joe.

La última vez que entrevisté a Celia Cruz en Cali, en la presentación de Fania All Stars en el estadio Pascual Guerrero, en 1996, estuve en su habitación sobre el mediodía. En realidad, Celia no quería hablar mucho, se sentía cansada, pero yo le insistí. Me repitió dos veces: “Que sea corto, Umberto”. Siempre acostumbraba entrevistarla, por sacar más detalles de su vida, como si fuera la primera vez en 1980 cuando trabajamos para hacer el libro Reina Rumba. Con el paso del tiempo, no sólo era su biógrafo sino su amigo. Como siempre, Pedro Knight estaba a su lado y cada vez más participaba de las conversaciones.
Casi finalizando el reportaje le hice preguntas sobre los duetos que había hecho, grabaciones con otros cantantes, exaltaba a Oscar de León, pero de pronto le dije:
– ¿Con quién te hubiera gustado cantar y no se pudo?
Segura y convincente, me respondió:
-Con Joe Arroyo. Fíjate, Umberto, cierra los ojos y escúchalo, es como una mujer.
Publiqué el reportaje y además lo incluí en una de tantas ediciones que ha tenido el libro. Lo agregué como un anexo.
Mauricio Silva, biógrafo de Joe Arroyo, gran periodista de El Tiempo, cuando le conté esto mientras redactaba su libro quedó fascinado y lo incluyó en su historia.
Joe Arroyo era admirado en Cali, pero en esa época le tocaba compartir tarima con el gran Grupo Niche, de Jairo Varela, con Celia Cruz, Oscar de León, Gran Combo, Guayacán, en fin, aunque se le admiraba, la fascinación de los caleños se inclinaban obviamente por Celia Cruz, por Oscar de León y el Grupo Niche.
En la Feria de Cali de 1989, dirigida por José Pardo Llada, bajo la dirección artística mía, me tocó realizar un gran Festival de Orquestas donde participó Joe Arroyo. Tenía como tema recién lanzado La Noche y estaba súper pegado. En ese momento, la participación de las agrupaciones foráneas, extranjeras o de otro lugar de Colombia, era por un decreto que existía para favorecer a la Feria, en una participación gratuita. Su empresario, Barraza, amigo mío, me solicitó que le diera una buena hora y así lo acordamos. No siempre los horarios se cumplen con precisión. Barraza se iba a ir del lugar y entonces bajé al camerino y lo encaré. Lo amenacé con el decreto porque si lo incumplía estaba en disposición de impedirle su presentación en la ciudad. Joe Arroyo no participó de la discusión y me miró fijo todo el tiempo.
Cuando llegó a la tarima, le expliqué que como era concurso, participaba con tres temas por una duración de 15 a 18 minutos. Me escuchó sin hablar. Antes de llegar al tercer tema, montó un cuarto y me miró casi como un reto, por si yo me decidía a cortarlo. Por supuesto, eso no lo iba a hacer. El público deliraba con La Noche y después con Rebelión. Joe sudaba como un caballo y Barraza le pasaba toallas blancas a cada momento. Fue un momento maravilloso para la música, para el Festival de Orquestas y para mi como responsable del evento musical.
Al otro día, le entregamos el premio como mejor disco de la Feria, pero lo recibió Barraza. Joe Arroyo se excusó por estar cansado. Sin duda, los dos mejores cantantes de música bailable que ha tenido Colombia son Nelson Pinedo y Joe Arroyo.
Es una historia que recupero de mi memoria.


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