Vicky Zamora: desde la Sonora Capri hasta Lecuona Cuban Boys [VIDEO]

A fines de los años 50′, la voz de Vicky Zamora se adueñó de las estaciones de radio que transmitían música tropical. Ella no paró hasta llegar a Europa y cantar al lado de Lecuona Cuban Boys.

La Guarachera del Perú en plena presentación para la televisión peruana. (Foto: Facebook/VickyZamora)

Por: Martín Gómez

Vicky Zamora camina por el jirón de la Unión y se detiene en la puerta 1078.  Hoy solo queda un viejo portón del lugar donde vivió. Y detrás de la fachada hay una amplia una playa de estacionamiento que poco sabe de guarachas y boleros. Estamos exactamente en la calle Belén y Vicky, además de sus andanzas juveniles, empieza a recordar que allí, a unos metros, quedaba radio Central y radio Libertad. Cómo ha cambiado el barrio. Era fines de los años 50′ e inicios de la década del 60’.

Caminamos hacia la Plaza San Martín y en el café Dominos extendemos la charla. A unos metros, en una mesa cercana, nos saluda don Mario La Foca Gonzáles, legendario futbolista y entrenador de prestigio nacional e internacional. El mozo del café pregunta si acaso la señora es Vicky Zamora. Ella le dice que sí, el caballero se emociona y no duda en saludarla con cariño. Le dice que él no se perdía un show de La Sonora de Ñiko Estrada. Doña Vicky sonríe, le agradece las palabras y hasta se toma una foto.

II

Ella radica hace varias décadas en España. Sin embargo, regresa a Lima de vacaciones cada vez que puede. Esa mañana, Vicky nos habló de La Sonora Capri, de sus conciertos con la Sonora de Ñiko Estrada, de sus grabaciones con la Sonora de Lucho Macedo y de los momentos que vivió al lado de La Sonora Sensación.

Nos cuenta que ‘Pepito mi corazón’ vendió tanto que hasta la plancha de grabación del sello MAG se gastó. “Y justo en ese momento el sello Smith le pide a Ñiko que grabe la canción para su disquera. Yo era una jovencita en ese momento. No conocía mucho de las condiciones legales. Conversé con mi mamá y me dijo, claro, grábalo. Cuando el señor Guerrero, dueño del sello MAG, se entera de que Smith sacó al mercado una nueva grabación de ‘Pepito mi corazón’, la que se armó. Al final, todos ellos llegaron a un salomónico acuerdo, aunque a mí me perjudicó. No me permitieron grabar por un año. Luego de ello me dejaron en libertad para que decidiera con qué disquera quería seguir trabajando. Cosas que pasan”.

III

Luego de Ñiko Estrada, Vicky realizó grabaciones para La Sonora de Lucho Macedo y, posteriormente, vino su breve temporada con la Sonora Sensación del maestro Mario Cavagnaro. “Fue una época muy hermosa. Son tantos los recuerdos”, asegura Vicky. ¿La comparaban con Celia Cruz? Sí, en los correríos rumberos de Lima, en los programas de radio, ese era el comentario. Incluso, luego la bautizaron como La Guarachera del Perú.

IV

Un buen día, trabajando con La Sonora Sensación, le llegó una carta de Europa. Un amigo músico la había recomendado nada menos que con la legendaria Lecuona Cuban Boys, que en esa época era manejada por los hermanos Bruguera. Vicky no lo dudó y emprendió el reto. Recibió la bendición de su madre y en sus maletas guardó las esperanzas de florecer en nuevas tierras. Y así fue. A Lecuona Cuban Boys se integraría luego el maravilloso pianista Bebo Valdés y Europa se puso de vuelta y media con las rumbas, chachachas, boleros y mambos de la época. ‘Pepito mi corazón’ se quedó en el recuerdo de quienes la siguieron en Lima.

Ahora la voz de Vicky se paseaba por las tarimas más elegantes del Viejo Continente. Un día se encontró con la bailarina Anakaona en Finlandia. Otro día supo de Antonio Machín en España. En la delantera de cantantes su voz se alternaba con la griega Titika y con otro peruano: Mario Gensollen.

V

En Europa conoció a quien fue su esposo, un ingeniero alemán que no tenía nada que ver con la rítmica caribeña. Luego de unos años, Vicky decidió dejar para siempre el canto y no volvió atrás. Se dedicó a la empresa que formó en España y a cuidar de sus hijas. Una de ellas es hoy concertista de piano y la otra es pintora.

VI

Vicky goza de muy buena salud. Vive con tranquilidad en España. Viaja. Hace un tiempo estuvo en Cuba, visitó la legendaria Radio Progreso. Se tomó una foto con la estatua de Benny Moré. Y llegó hasta Matanzas. El tiempo se ha ido volando. Pero ella atesora con cariño cada recuerdo vivido.

Después del Dominos nos pide que la llevemos al bar El Queirolo. “Tantos recuerdos de juventud”, afirma. Nos habla de la personalidad musical de Ñiko Estrada, de la excelencia en la dirección de Lucho Macedo y de lo caballeroso que era Mario Cavagnaro. Recuerda al trompetista Tomás Oliva, su gran amigo, y se entera que justo hace poco él estuvo en Lima. “Qué pena, yo llego a Perú y él que se va…”.

VII

Vicky nos confiesa que un conocido promotor le ha pedido que vuelva al canto, que haga al menos un show al mediano plazo. Ella lo está pensando. “Tendría que prepararme mucho. Pero no deja de emocionarme”. En su cuenta de Facebook, abundan las fotos de sus actuaciones para la televisión en los años 60’. Ella, en su memoria, guarda con nostalgia aquellos días de su niñez y adolescencia, cuando armaba sus maracas con cajitas de betún de zapatos y un puñado de maíz. Vicky ha regresado a Lima por unas semanas. Y en esta charla nos trasladó a esos años vigorosos de la música tropical en Lima, a los años de la Guarachera del Perú.

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