Así vivimos Las Leyendas Vivas de la Salsa en Medellín

Más de 8 mil personas se concentraron en el concierto que reúne a las orquestas más duras de la salsa. Fanáticos de México, Perú y de varias ciudades de Europa llegaron hasta La Macarena de Medellín.

La orquesta Power fue una de las más aplaudidas de la noche. ‘Batallando el son’ y ‘Todos vuelven’ son dos números preferidos por sus seguidores. (Foto: Martín Gómez)

Por: Martín Gómez V.

Un hotel de la carrera 70 de Medellín se abarrota de colombianos de todos lados. Hay caleños, bogotanos y armenios. Lógico, también paisas. Pero, además, muchos mexicanos, peruanos y latinos… y no latinos de varios rincones del planeta.

La fiesta de los salseros diferentes solo la comprenden ellos. Y sorprende a los artistas que llegan a las Leyendas Vivas de la Salsa por primera vez. El peruano Willy Cadenas asegura que en Colombia lo han revivido. Él cantó en la antesala del festival dos días antes. Edgar Berrío, el creador del concierto, no se cansa de afirmar que Willy es el ‘Chivirico Dávila peruano’. Lo admira. Y a modo de sorpresa, invitó a Willy a que también esté en la tarima estelar de La Macarena.



El gran día

El sábado 2 de abril ya la fanaticada se concentró desde temprano en los alrededores del hotel. Una foto con los boricuas de la Orquesta Power. Una conversa con el cantante Roy Carmona -vocalista de La Conquistadora- o bromas con Orlando Pabellón, Agustín Arce y Simón Pérez. Todos motivados. Artistas y fanáticos. Esperando un concierto con salsa de golpe. Esperando un viaje mágico al vinilo en carne y hueso.

Sobre las dos de la tarde, la conversa entre fanáticos sigue en los restaurantes cercanos al hotel. Andrea y Carlos, dos salseros bogotanos y seguidores de Salserísimo, invitaron un tradicional mondongo. No me opongo. Porque en la previa y durante el concierto también hay hambre de amistad. No importa si esta nació recién. No importa si un plátano y un aguacate bailan guaguancó en mi plato de mondongo.



El concierto

Al filo de las cinco de la tarde, La Macarena ya aguarda con sus puertas abiertas. Filas para palcos, preferencial y público en general. Boletos en la mano y reventa. Pasos apurados para escuchar al primero de la noche: Nacho Sanabria. 

Minutos antes de las siete, ya Nacho está en tarima, en silla de ruedas, listo para cantar ‘Sansón Batalla’. Cuenta un poco la historia de cada canción. Nacho enternece. Pero también sorprende. A sus 92 años de edad, aún suelta un vozarrón que arranca aplausos. ‘Qué ruñidera, mamá’… Y consuélate como yo.

Con el marco musical de The Legends Band -Sonido 70-, ahora sube Willy Cadenas. Mientras en Perú, quizás es un desconocido por las nuevas generaciones; en Colombia es aclamado hasta la histeria. Levanta la voz y la sostiene. En ese instante, me hago estas preguntas ¿Por qué es distinguido en Colombia y no en Perú? ¿Será el punto de quiebre a su favor y un justo reconocimiento en el último tramo de su vida? Ojalá.

Salsa de ayer

Orlando Pabellón y su trompeta de oro suena elegante en aquel latinjazz que fue cortina musical de tantos programas de radio. Es la primera vez que toca fuera de Puerto Rico el repertorio grabado entre 1970 y 1980. No falta ‘Ocairí’. Los peruanos que están presentes levantan los brazos y hacen coro. La peruana Rocío Casanova, que llegó desde Nueva Jersey, ahora recuerda sus rumbas familiares en su barrio de Magdalena. En la tarima no hay tambores batá, pero uno las crea en la mente. Y Pabellón, por favor, acelera.

Es el turno de la orquesta Power. La mayoría de músicos que están en tarima grabaron sus primeros elepés. Y casi cincuenta años después, ya todos abuelos, están frente a más de 7 mil personas. Increíble. Su’Batallando el son’ enloqueció al gentío. Pete Ortiz y Chali Hernández en la delantera cómplices en todo. Exuberante el piano de Luis el Indio Vázquez. ¿Qué canción quieren? Claro, ‘Todos vuelven’, el vals de César Miró arreglado en salsa. Chali lo canta. Aunque varios extrañan a Juan Manuel Lebrón que no llegó. A mí me gustó lo que hizo Chali, el hijo del jiabarito Rafael Hernández.

Pete Ortiz, por su lado, canta ‘Dile a Tite Curet’ y derrocha esa guapería que ya quisiéramos ver en otros cantantes de salsa. Con plante, con personalidad, Pete arranca aplausos. Para muchos es un descubrimiento. Él se mata de la risa. Saluda, baila e improvisa. Es un cantante completo, un artista. En la tarde me dijo que es muy difícil que brinde entrevistas, que no se siente de la farándula. Eso será un reto mío aparte, pienso.



Es el turno del timbalero Agustín Arce y del cantante Simón Pérez.  ‘Regresa’ y ‘Niño malo’ son dos tesoros de la salsa dura que, por fin, oímos en vivo. Simón mantiene su voz. La gente conoce las letras. Las cantan. En las gargantas resbala el ron, que se vende a 235 mil pesos la botella del añejo de 8 años. Simón arranca aplausos e interpreta ‘Sangrando por la herida’. Agustín ha viajado con su hijo y su nieto. Ambos están sorprendidos de cómo el abuelo hoy es vitoreado en La Macarena. ¡Vaya que ese público sí es diferente!… y retumba el piano de José ‘Cheo’ Arce.

Jorge Maldonado cantará números de la orquesta Bronco. Y Javier Vázquez subirá para arrancarle sabor a su piano. ‘Síguelo’ y ‘Se formó la rumbantela’ nos recuerdan a Chito Sanjurjo, vocalista original de estos números y que falleció a inicios de marzo. Jorge Maldonado le imprime su propio estilo y sale airoso. También suena el bolero ‘No sé’. Porque el salsero cura las penas con este género. Un amigo mexicano baila con la copa. Y la copa baila con él.

A esta hora, las emociones se desbordan. Por ejemplo, Harold Aguirre, el cantante colombiano, que estuvo en los coros ha confesado que todo ese ambiente hasta lo hizo llorar. Fue su primera vez en la tarima de Las Leyendas. Piel que se eriza, abrazos, gritos, euforia. 



Diez lágrimas

Los Hermanos Lebrón suben la temperatura al máximo. Orlando Hurtado reemplaza a Virgilio en la parte vocal. ‘Salsa y control’ y lo que menos hay es control. La Macarena llega al punto máximo. Los colombianos tienen una conexión especial con la familia Lebrón. De hecho, Angel Lebrón vive en Cali. Toda la historia de la orquesta quizás está resumida en su bajo. Como aquella historia de ‘Diez lágrimas’, quizás la más cantada en La Macarena, y que es un himno familiar.

Lo de Roy Carmona es muy particular. El sobreviviente de la orquesta La Conquistadora, fundada por Martín Marty Galagarza, enganchó al público. Bien acompañado por The Legends Band, Carmona interpretó ’Yo quisiera’, ‘Candela’ y ‘Mami me gustó’. Elegante, sin alarde de bailarín ni nada. Bien puesto. Y en el bolero-son ‘Amar y vivir’, Roy cautivó. El trombón de  Doug Beavers reventó como un show aparte. Lideró los vientos adelante. Daniel Álvarez fino en la grabación de video. Luego no dejó de comentar cómo sonó esa vara de Beavers.

Así cerró la sexta edición del festival Las Leyendas Vivas de la Salsa. Cada salsero y cada artista se llevó su propia anécdota. Juan Fernando ‘El Flaco’ Trujillo, ‘hijo’ colombiano de Eddie Palmieri, me contó que al llegar a La Macarena casi lo agarra un auto. Que se salvó por un pelo. En el patio central del coliseo me encontré con Juancito Trucupey, líder de Siguarajazz. Ensayamos un reto de baile. Y ganó el abrazo. Viviana Álvarez de Latina Stereo impecable en la conducción. No olvidaré las palabras agradecidas de Nacho Sanabria, la ovación a Javier Vázquez. Y los músicos de la Power alineados para la reverencia final y el aplauso que los obligó a repetir ‘Batallando el son’. Tampoco el fuego de Agustín Arce y Simón Pérez o la emoción de Pabellón. Todos cumplieron. Los salseros ya piden la nómina de la séptima edición de las Leyendas Vivas de la Salsa. Edgar Berrío, cauteloso, solo sonríe. El mago de este festival está haciendo historia en la salsa. De eso, no hay duda.

Foto de portada: FB / Edgar Berrío.

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