Blades agradeció a Willie Colón al interpretar su clásico ‘Siembra’
Esto ocurrió en su reciente presentación realizada en el Estadio Nacional de Lima y en la que también actuaron Víctor Manuelle, Marc Anthony y Daniela Darcourt.

Era una noche de abril. Jueves 24 de abril de 2025 para ser más exacto. Víctor Manuelle, Marc Anthony, Rubén Blades y Daniela Darcourt, por fin ofrecieron el show que semanas antes se había postergado. Sus fieles seguidores vibraron, los escépticos se quedaron en silencio.
Víctor Manuelle llegó pocas horas antes del concierto. Su queridísima mamá, doña Jenny Velázquez, había fallecido apenas dos días antes del show. El aplauso solidario en el Estadio Nacional se hizo sentir. El cantante apeló a aquello de “la función debe continuar” y el público lo recibió con el cariño de siempre. Me encantó su repaso a clásicos de la salsa romántica.
Lo de Marc Anthony puede rotularse como un muy buen espectáculo demostrando quizás por qué es considerado como uno de los mejores intérpretes del momento. Cantó sus grandes éxitos ante una fanaticada rendida.
Fue un día movido, que mezcló salsa, libros y fantasmas. Mucha seguridad dentro y fuera del Estadio Nacional. Pero con el perdón de Víctor, Marc y Daniela, quisiera detenerme únicamente en el show de Rubén, la leyenda panameña. Y no porque sea seguidor de él y su música -lo soy-, sino para analizar lo que fue su presentación esa noche.
La última vez que vi a Rubén fue en octubre de 2016. Ahora no eran tres horas sino apenas una hora y 20 minutos. Para el enorme repertorio del maestro, me pareció corto. Sin embargo, fueron doce canciones que sirvieron ampliamente para que Blades diera una clase maestra. Al día siguiente me lo dijo mi amiga Maribel: “fui a ver a Victor Manuelle, Marc Anthony y quedé rendida ante el talento de Rubén…”
La pieza elegida para su arranque fue Plástico, ese número que le pintó el camino a una juventud comprometida. Porque hay que estudiar, trabajar y ser gente primero. ¡Ahí está la salvación!
Enseguida Decisiones me trasladó al año 1984, a esa Lima salsera que conoció hasta el hartazgo esas tres historias cotidianas en una sola canción ¡A lo Casanova!
El hombre lo planifica todo al milímetro. Dijo que iba a interpretar un número del disco más vendido de la salsa y pensé que se refería a temas como Buscando Guayaba, María Lionza o quizás Ojos (no Pedro Navaja porque es el cierre) y, para sorpresa de todos, hizo Siembra. Quizás ese fue el momento cumbre de la noche. Yo no daba crédito a lo que estaba pasando. Es la primera vez que escucho Siembra en vivo y por Rubén en Perú. Algo más. Al cierre de la canción pronunció lo que muchos no creerían: “Gracias, Willie, Gracias, Perú”, en clarísima alusión al maestro Willie Colón, con quien grabó esta histórica obra de la salsa bajo el paraguas del sello Fania.
Arayué fue el cuarto tema muy bien interpretado. Llegó Paula C con arreglos más modernos y para una big band como la del maestro Roberto Delgado que se lució. Minutos después llegaron dos temas de su más reciente producción titulada Fotografías. Hizo por primera vez en vivo el tema que le da titulo al disco y cuyo mensaje, estoy seguro, pegará conforme pase el tiempo. Le vaticino un enganche como lo tiene Amor y Control.
La fiesta bladesiana siguió y enseguida interpretó el tema que originalmente grabara el maestro Bobby Valentín: La Belleza del Son. A esta pieza le siguió Juan Pachanga y no eran las 5 de la mañana. Amor y Control removió las emociones. Su mensaje de resignación y esperanza cruzó absolutamente todos los corazones.
Blades es un experto poniendo las emociones al límite. Y esa fue la tarea de Todos Vuelven, pieza escrita por nuestro inolvidable César Miró y que significó ver en pantalla los rostros de Celia Cruz, Cheo Feliciano, Larry Harlow, Roberto Roena, Johnny Pacheco, Ralph Irizarry, Adalberto Alvarez, Lalo Rodríguez, Johnny Ventura, Ismael Rivera, Hector Lavoe, Tito Puente y nuestros Mario Vargas Llosa, Arturo Cavero, Chabuca Granda y el Papa Francisco, por citar algunos.
Casi al final incluyó un homenaje a Hector Lavoe con El Cantante, número de su autoría y que, seguro, también lo llena de orgullo.
El cierre fue con su canción de la calle. Pedro Navaja es el himno bladesiano. Fue cantado de principio a fin por un público hechizado. Y cuando pensé que iba a interpretar una pieza más se despidió. Cumplió con exactitud lo pactado en la programación.
Blades cumplirá en julio 77 años de edad. No sé si regresará pronto a Lima. Lo cierto es que su vigencia arranca admiración, respeto y cariño. Por un rato me hizo volver a 1984, cuando lo vi por primera vez en la Feria del Hogar. Creo que el cantante y el autor de esta nota ya somos vinos añejos. Y es cuando ahora se empieza a disfrutar mejor la vida, la Maestra Vida. ¡Gracias, Rubén!

