Cuba: ¿quién o quiénes introdujeron la tumbadora en el formato sonero?
Por lo general, se cree que Arsenio Rodríguez fue el responsable de incorporar la tumbadora en el formato sonero. Pero, según el investigador Gino Curioso, esto no se ajustaría a la verdad.
Existe desinformación o poca información respecto a sí fue Arsenio Rodríguez el primero que utilizó la tumbadora, puesto que antes de él ya se usaba… y desde mucho antes. El uso de los tambores en la música cubana estaba restringido a los cabildos y sociedad de negros que en ciertas fechas se les permitía su uso, digamos público.
Lamentablemente su uso también estaba relacionado a las ceremonias Abakua. Y ello no era aceptado en una sociedad, claramente, discriminatoria, sobre todo con aquellos elementos relacionados con la negritud en la isla.
El 4 de mayo de 1912 en la sección Baturrillo del diario de la marina se publicó una ordenanza que aludía a la “prohibición de rumbas, tangos y salvajadas análogas por las calles…..”, ya que muchos de aquellos eventos se relacionaban a eventos políticos, individuos integrantes del hampa que bailan grotescamente al Son de tambores africanos.

También hace una aclaración: las ordenanzas datan de un cuarto de siglo atrás.
En efecto, en otra publicación del día 4 de diciembre de 1885, en un comunicado dirigido a la “Nación Congo Real, cabildo titulado Santo Rey Melchor, Capatacía Principal de las cinco Naciones Morenas Africanas” donde textualmente señala que a los festejos que hará la ‘raza de color’ que celebrará los días 28 y 29 del mismo mes: “la comisión organizadora, en complacencia a los aspirantes y en general, invita a ambas fiestas con sus tragos, banderas y estandartes, exceptuando los tambores por estar prohibidos”.

Por aquellos días, las celebraciones de los días de Pascua de Reyes eran de absoluta festividad. Los cabildos africanos salían a las calles que además de los trajes y bailes también llevaban tambores. Es de suponer que el bullicio, el escándalo y no pocas trifulcas hacían que, además de ser mal vistos, sean prohibidos.
Los llamados ‘Negros de Nación’ dieron paso al ‘Negro Criollo’ disipando un poco las costumbres ancestrales, pero quedando aun en el colectivo la mala imagen que acompañaba al uso de tambores (no era raro que los ñáñigos sean apresados por usar en sus ceremonias tambores, llevar tatuajes, participar en peleas colectivas, apuñalamientos, y otros mas etc). Aplicase lo mismo para los rumberos que en su baile es inevitable su uso. Ello originó la llamada ‘rumba a escondidas’.
Con la llegada del Son a La Habana proveniente de Oriente es que se usaba el bongó. Los sextetos, muchos de los cuales eran integrados por ñáñigos tenían en su conformación instrumental el bongó. Aquellos sextetos no eran aceptados aun por la sociedad habanera.
La prohibición afecto invariablemente al bongó. El 15 de octubre de 1925 y a través de un decreto presidencial fue que se prohibió el uso del bongó. Ante ello, los músicos supieron hacer sus protestas.
En 1927, el recién fundado Sexteto Nacional que dirigía el gran Ignacio Piñeiro graba un tema de su autoría, llamado ‘Viva el Bongó’ (Columbia S96236), cuya letra claramente en protesta dice:
Yo no sé lo que pasa en La Habana señores con el bongó,
Yo no sé lo que pasa en La Habana señores con el bongó,
Después de un tiempo ya no versa conmigo,
Con su cadencia, se ve triste el alma,
Sin otras causas que fueron es la verdad,
con las maracas y el dulce tres,
quieren que muera de repente,
y siempre habrá,
yo no lo puedo olvidar,
En el montuno y entre el coro Barroso dice: “Si me quitan el bongó de pena me muero yo”.
Ante el avasallador éxito del Son en toda Cuba, las grandes disqueras de la época dispusieron grabarlos en discos. No se equivocaron. Estas disqueras lograron grandes ganancias. Si los sextetos no podían entrar a la sociedad o clases más acomodadas, sí podía hacerlo el disco. Ya eran un éxito en los salones de baile y hasta en fiesta de políticos y empresarios. El Son fue un boom comercial. Y a las autoridades solo les quedó autorizar el uso de estos tambores.
En una publicación del 24 de diciembre de 1927 se señala que: “El bongó, tambor africano, se autoriza cuando forme parte de una orquesta de son”.

Con parte al teniente coronel de la Policía, se indicaba que “el bongó, tambor africano cuyo toque está prohibido por viejas circulares de aquel departamento, forme parte integrante de (las) orquestas de Son”, se permita por las autoridades, pero nunca cuando se toque solo, como es usual en reuniones de ñáñigos o brujos”.
La prohibición era tan específica que, en marzo de 1928, en una actuación en el Teatro Payret en una función ofrecida por la conocida artista Luz Gil fue multada por haber “realizado un baile con acompañamiento de bongó, instrumento cuyo uso está prohibido por decreto de la alcaldía de la época del general Fernando Freyre de Andrade”.
Pese a estas prohibiciones, los músicos encontraban la forma de introducir los tambores en el Son. Se hacía en reuniones familiares o donde se pueda solicitar la presencia de aquel instrumento.
El 21 de marzo de 1927, se grabó en La Habana lo que sería la primera vez que se llevó al disco los tambores en un formato sonero. El tema en cuestión fue ‘La Chambelona’ (Víctor XVE-230, toma 3). Interesante número donde además se usa por primera vez una trompeta y cencerro. Este disco vendió 9353 copias.
Existe otro número por demás interesante. No era precisamente un formato sonero, pero lo señalamos por ser un número donde ya había tambor. Nos referimos al Víctor G-1649, llamado ‘Son de la Chambelona’ interpretado por el Coro Chambelona realizado en 1 sola toma el día 25 de octubre de 1916 en La Habana.
En los libros de los técnicos de la Víctor mencionan textualmente:
- Descripción: Coro vocal, con guitarra y conjunto instrumental.
- Instrumentación: Guitarra, 2 tambores, mango de azada, punta de arado y «unas 8 calabazas pequeñas llenas de semillas, calabaza grande»
El disco se vendió bastante. El reporte de ventas al momento de ser retirado del mercado en 1928 menciona que se vendieron 16191 discos. Todo un récord considerando el número de Victrolas que existían en esa época en Cuba.
Además del uso de dos tambores vemos que usa ya la palabra ‘Son’ para referirse a un número.
Hasta aquí hacemos una pausa para aclarar el hecho de que todavía no se usaba el término de tumbadoras, tumbas o congas. Se llamaban, únicamente, tambores.
Con el permiso de la inclusión del bongó en el formato sonero es que algunos sextetos -como mencionáramos- tímidamente se animaban a usar tambores.

En la foto que publicamos, llama la atención el músico que aparece al extremo izquierdo con una tumbadora. Y a la altura de la pierna izquierda de Graciano aparece un tambor más pequeño.
La siguiente foto cuenta también con detalles particulares.

Otra foto que llama la atención es la siguiente:

El término conjunto ya se usaba para designar a un formato ampliado del sexteto, mucho antes de Arsenio y con ocho integrantes.
Este conjunto fue organizado en el barrio del Cerro, en la calle San Quintín número 621 por Santos Ramírez ‘El Niño’ a quien ubicamos de camisa oscura y con clave en mano, Loreto Zequeira (bongosero). Al lado de Zequeira, y con saco negro, está Vidal Benítez tocando la tumbadora. Jesús Blanco en su libro Ochenta años del Son y los Soneros del Caribe pone además de los citados a Rogelio Guni en el tres; Antonio Guerra, guitarra y cantante; Félix Hernández en el contrabajo y a José Interian en la trompeta. Es necesario aclarar que Santos Ramírez era también percusionista y tocaba las tumbadoras.
Existieron en La Habana algunas agrupaciones que tocaban son que incluían tambores. Por ejemplo, podemos citar a el Conjunto Batamú organizado en 1938 y dirigido por Armando Borroto, quien en una gira por México dejara ahí a su conocido cantante Kiko Mendíve.
El conjunto afrocubano Cumanayagua organizado por Lázaro Quintero en 1935 y otros muchos de los que, lamentablemente, no existen fotografías.
Para dar otra idea del uso de la tumbadora en los formatos que incluían el son en su repertorio no podemos dejar de mencionar a la afamada Lecuona Cuban Boys que desde 1932 ya usaba este instrumento, ejecutado por Agustín Brugueras y Guillermo Hernández, según consta en los archivos de la Víctor (Gramophone 0J775 y 0J775) con los temas Rapsodia Tropical y Karabali, respectivamente y grabados el 31 de octubre de 1932, donde -siendo objetivos- no se escucha el tambor, cosa que cambia en la grabación Gramophone matrix 0J782 ‘De otros tiempos’. Todos realizados en España.
De aquí en adelante, la Lecuona usaba en casi todos sus números al tambor cubano. Ahí están las grabaciones.

Para enero de 1939 hace su irrupción el famoso Carabina de Ases que inicialmente usaba la denominación de Septeto pero lo presentaban como Conjunto. Estaba especializado en ritmos afrocubanos. El Carabina era un verdadero conjunto de ases: Félix Chappottin en la trompeta, Nilo Alfonso Cárdenas su director y contrabajista, Ramón Cisneros ‘Liviano’ en el tres, Leonardo Bernabeu en las maracas y coro, Joseíto Núñez claves y cantante y nada menos que Chano Pozo que alternaba los bongoses con una tumbadora.
La orquesta Casino de la Playa fundada en 1937 inicia sus grabaciones en junio de ese mismo año. Los libros de la Víctor nos dan el siguiente dato: “La relación de instrumentos que aparece de la hoja de trabajo de la Víctor para estas grabaciones comprende: 3 saxos, 2 trompetas, trombón, bajo, maracas, claves, piano, violín, conga y bongó”. La conga la tocaba el mismo Miguelito Valdés, cantante de la orquesta. Nada menos.
Así y todo ya para mediados de los años 30 en adelante se fue aflojando las prohibiciones. Si eran aceptados por las disqueras las autoridades no podían hacer mucho. Era inconcebible prohibir la venta de discos de las grandes como Víctor o Columbia.
Tanto fue el éxito de la Casino que el 15 de septiembre de 1938, Miguelito Valdés invita a Arsenio Rodríguez a grabar un número de la autoría del Ciego Maravilloso: ‘Se va el caramelero’ donde Miguelito en el inicio del solo de tres dice: “Y Arsenio va tocar” (ya la Casino le había grabado varios números a Arsenio, los cuales constituyeron en grandes éxitos a esta orquesta).
Quizá por esta experiencia se le dio a Arsenio para organizar su conjunto, con el cual debuta en 1940 con su hermano Israel Rodríguez ‘Kike’ en la tumbadora quien sería luego sustituido por Félix Alfonso ‘Chocolate’, aunque luego al reincorporarse Kike toca junto a Chocolate a dos tumbadoras.

En conclusión, podemos decir que Arsenio Rodríguez no fue el responsable de la introducción de los tambores a un conjunto. Ello ya se hacía desde antes y no era un hecho aislado o esporádico. Existían muchas agrupaciones soneras que, claramente, ya eran conjuntos pero que seguían usando el nombre de sexteto, además la demora en su introducción fue por la prohibición que pesaba sobre el uso de aquellos instrumentos.

