De Bobby Valentín a Andy Montañez, una fiesta de emociones

Más de 40 mil personas disfrutaron del enorme cartel de artistas que presentó el Salsa Lima Festival. El banquete, que tuvo todos los ingredientes, incluyó la presentación de Bobby Valentín y su orquesta por primera vez en Perú.

La orquesta de Bobby Valentín tocó alrededor de 30 minutos y complació a sus fanáticos. (Foto: Salsa Lima Festival)

Bobby Valentín y Andy Montañez superan los 80 años de edad. Bobby tiene 84 años y Andy 83. El inmenso respeto y cariño para ambos no se agota en el aplauso. Detrás hay una fanaticada que aguarda la foto y un autógrafo en algún long play de colección. Imagínense entonces cuando están en tarima.
El último sábado 20 de septiembre ambos fueron parte del Salsa Lima Festival, un evento que congregó a más de 40 mil personas en el Estadio Nacional de la capital peruana y cuya producción habilitó dos escenarios en la tribuna sur del coloso.

En el amplio cartel estuvieron Ray Sepúlveda, Luisito Carrión, Los 4 de Cuba, José Alberto El Canario y Rey Ruiz. También La Dimensión Latina, Charlie Aponte, Tito Nieves, La India, Victor Manuelle, Los Hermanos Lebrón, Porfi Baloa y sus Adolescentes, Jerry Rivera y Los Van Van.

Son varias las imágenes que nos dejó el festival. Una de ellas es la de Andy tomando una silla a partir del segundo tema para interpretar ‘Hojas blancas’, composición de Adalberto Alvarez y que Andy la canta a su modo. Y le brillan los ojos cuando la canta. Confieso que me encantaría ver a Harold como corista. Y quiero imaginar que Andycito está vivo y, con su chispa, está aún al lado de su querido viejo. Pero el tiempo se ha encargado de separarnos, de ver partir a seres queridos. Y por eso tener a Andy, vital y vigente, es un regalazo.
En el box 52, hay júbilo cuando Andy canta ‘Julia’. En algún rincón de la tribuna occidente, el chalaco Armando Noblecilla está rogando que Andy incluya Los Zapatos de Manacho en su repertorio. Pero eso no pasará. Andy le entregará al pueblo ‘Casi te envidio’ y ‘Me gusta’. El cierre fue con ‘Un verano en Nueva York’, la obra de Justi Barreto que no pasa de moda. Andy se despidió gritando que quiere al Perú. Lo dio todo. Y El Porvenir es Trastalleres; y Santurce es La Victoria. ¡Pero qué manera de mantener su voz! Me quedé con las ganas de ‘Milonga Sentimental’. Y Armando ahora se amarra Los Zapatos de Manacho porque falta poco para ver a Bobby.

Salsa clásica y salsa de los 90′

El festival fue para todos los gustos. En la previa habían estado Ray Sepúlveda y Luisito Carrión. Ojalá los veamos pronto en un show más amplio. El cartel siguió con Los 4 de Cuba. Una introducción distinta y diferente. Viajamos del sabor boricua a la Cuba contemporánea. La juventud se sabe las canciones. Los salseros clásicos aguardan impacientes.

‘Compadre querido’ y ‘El mejoral’ fue el arranque que propuso La Dimensión Latina. Marcial Isturiz, Rodrigo Mendoza y Wladimir Lozano, en línea, son una fiesta aparte. Al fondo detectamos en los timbales a Rojitas. ¡Tan bravo! ‘Te hice mujer’ es coreada por todo el estadio. Se siente la mano de Danny López en la producción y logística de la orquesta. ¡Qué audiovisuales! ‘Taboga’ nos devuelve a los años 70’. Y en ‘Llorarás’ la bandera venezolana alternándose con la peruana no es una casualidad. Porque hay más hermandad que diferencias. Porque son más los buenos, que los equivocados. Porque José Cornelio, un salsero venezolano radicado en Lima, debe estar en un box con el corazón arrugado de tanta emoción. Faltó ‘El Frutero’, ‘El Parampampán’ o ‘Los pregones de San Cristóbal’. Pero hay que cumplir con los tiempos. Apenas 30 minutos y algo más. ¡Fin a la fiesta de trombones!

José Alberto El Canario, elegante, se paseó por los dos escenarios. Un público rendido. Su repertorio cruza generaciones. ‘Sueño contigo’ y ‘Discúlpeme señora’ fueron gozadas. ‘Te vas a saciar de mí’ y ‘Hoy quiero confesar’ nos devolvieron a los años 80’. Anunció que regresará al Perú para celebrar sus 50 años de trayectoria. El dominicano fue un show. Su amigo Raúl Castillo Ugarte lo celebra. En oriente, Armando Noblecilla ahora quiere un tema de La Típica 73… y tampoco llegará.

Bajo la batuta de Ángel Lebrón, le tocó el turno a Los Hermanos Lebrón. Es su propuesta, es asunto de familia. Canta Virgilio Hurtado. El sonido falló mucho. ‘La temperatura’ pudo subir más, pero se quedó en el intento. ‘Salsa y control’ sonando y el sonido confabulando. Invitan a Marcial Isturiz para sumarse a ‘Sin negro no hay guaguancó’. Renzo Padilla también está en la delantera. Y Virgilio, Marcial y Renzo se turnan para repartir pregones. ¡Oro puro! El toque femenino lo puso América, la hija del maestro Ángel. En su voz sonó ‘Qué pena’. Estilo y clase de la heredera. No podía faltar ‘Diez lágrimas’. Don Ángel en toda su magnitud, en el bajo y en el canto. Y con Danny recordamos una larga entrevista aún no publicada al maestro. Porque en las cuerdas de su bajo hay historia. Y en cada recuerdo se va una lata de Pilsen Callao que cuesta 15 soles.

Lo de Bobby Valentín fue una fiesta personal para el salsero clásico. Una fiesta íntima. Quizás la mitad del estadio no entendió por qué un puñado de salseros empezó a gritar con pasión “Bobby, Bobby, Bobby…” Es que ahí estaba el cariño de su gente. Esa gente que siempre quiso verlo en una tarima limeña. Porque como puse en el Facebook: “en este país de sueños rotos, de vez en cuando se cumple uno”. Y esta vez lo hizo Bobby. Temas como ‘Justo ahora’, ‘Cuando te vea’, ‘Buen corazón’ se abrieron paso. Lo de ‘Huracán’ fue un latigazo. Un ciclón tropical que violentó corazones lastimados. Y uno pierde la cabeza. Y la única salvación es decirle que no la quiero más. Hay evidencias del jolgorio. Jkarlo Ribot, Lero Martínez y Norberto El Indio Rodríguez solventes en una delantera que nos demuestra por qué Puerto Rico es tierra de cantantes.

Pero como Bobby todo lo sabe, ahora se pondrá más festivo. ‘El Muñeco de la Ciudad’ y ‘Amor de medio tiempo’ se turnan. El semblante del músico lo decía todo: agradecimiento. Y retribuyó con su versión salsera de ‘Alma, corazón y vida’, de Adrián Flores Alván. Ya esto es parte de la historia. ¡Por fin descargó Bobby en Lima! Sueño cumplido de los cocolos peruanos. Armando Noblecilla en su silla bailó como niño. Los salseros que no conozco también. Tributo al salsero desconocido. Ahora sí que siga el festival.

Victor Manuelle fue el siguiente artista estelar. Ya son más de las 11 de la noche. En el estadio, los jóvenes cantan y bailan. Pocos se enteraron que a pocas cuadras del recinto, otros jóvenes fueron reprimidos por la Policía Nacional del Perú. Y aunque esa es otra historia no debemos omitirla. Fue una noche de sensaciones dispersas y contrastes: el agradecimiento eterno con Andy Montañez, la emoción de ver, por fin, a Bobby Valentín y su orqyesta, el baile y goce con La Dimensión Latina, el cartel completo de artistas y, afuera, la convulsión social.

A Jerry Rivera lo escuché en un par de canciones y opté por retirarme. No vi ni a Tito Nieves ni a La India. Mabel Cabezas, mi amiga salsera, me cuenta que lo de Charlie Aponte estuvo espectacular, salvo algunas fallas iniciales del sonido. Que lo de Porfi Baloa pudo salir mejor, pero el sonido falló otra vez. Y que Los Van Van, al cierre, tocaron cuando el público se empezaba a marchar. Eso nos dejó el Salsa Lima Festival, un evento que puede seguir creciendo. Balance positivo, sin duda. Inolvidable lo de Bobby y se comentará por muchos años. Ojalá permanezca la idea de ofrecer festivales bajo un equilibrio para todos los gustos. Aún hay artistas que no han tocado en Lima. Aquí unos datos: Henry Fiol, Cándido Fabré, Orquesta Broadway, Orquesta Aragón, Tromboranga…y siguen nombres. ¿Está muerta la salsa? Corren las apuestas.

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