¿El bongó nació en Cuba o en África?
Son muchos los bongoseros que han dejado huellas en el son y la salsa. Pero, ¿nos hemos detenido a hurgar en el origen de este popular instrumento de percusión?

Cuando el son llegó a La Habana procedente de la región oriental cubana no tenía un patrón rítmico, ni métrica ni aun marcha. Se tocaba libremente. Con el bongó ocurrió lo mismo. Se tocaba según le plazca al percusionista y muy al estilo que traía de oriente.
Una de las primeras grabaciones en un formato musical que incluyó el bongo data de 1918. Fue el Sexteto Habanero de Godínez quien realizó 6 grabaciones para el sello Víctor. De esas grabaciones tenemos 4 y todas tienen ese patrón libre de toque en el bongo. El son ‘Mi Nena’, por ejemplo, parece un changüí. Ahí el bongosero habanero Alfredo Boloña toca en estilo de changui, pero sin glissando.
Partida de nacimiento
Es difícil establecer un origen temporal del bongó. Pero Fernando Ortiz, etnógrafo e historiador cubano, expuso que el bongó se trata de “la más valiosa síntesis en la evolución de los tambores gemelos lograda por la música afrocubana. El bongó es un instrumento de la Cuba libre, no era conocido en tiempo de España, ni tañido en los cabildos de nación. Su origen se remonta a la zona oriental de Cuba que conjuntamente con el desarrollo del son, alcanza su forma definitiva y mayor esplendor al llegar a La Habana a partir de 1905”.
En su libro La Africanía de la Música Folklórica de Cuba señala que en los procesos de transculturación de los instrumentos de la música afroamericana no ha cesado “y su genialidad lo lleva a inventar otros nuevos (la clave, el bongó, etc).
De esas dos citas podemos decir que el bongo es cubano, no africano y que nació en la región oriental de Cuba. De esto, hay muchos ejemplos.
El 3 de noviembre de 1908 aparece la nota Ripios Tropicales en la columna Gacetilla del Diario de La Marina. Ahí se hace referencia a la actividad de los candidatos políticos conservadores por Guantánamo y se cita la inspiración de un poeta local llamado Lino Benech:
“Un bongó, cuatro maracas,
Una guitarra y un tres
Y se forma la halaraca
Que Dios bailará el Terre Tre”
Una clara referencia a una conformación musical changuisera (claro, sin la marímbula) y donde se ejecutaba el bongó en oriente.
En otra del 15 de julio de 1912 se hace referencia a un almuerzo Mambí en Santiago de Cuba y se precisa que estuvo amenizado “con el bongó y güiro”.
En cuanto a los ejemplos musicales grabados, podemos citar los que a mí entender grafican el proceso y evolución de los momentos históricos e importantes del bongó en la música cubana.
Achui Bongo. (Víctor 65741, matriz B-13786). Adolfo Colombo; Regino López. 15 de septiembre de 1913 New Jersey. Acompañados por la guitarra de Alberto Villalón el compositor del tema. Se sabe que en esta grabación no hay bongó puramente físico, pero podemos imaginar alguna referencia que pueda existir en la letra sobre este instrumento. Lamentablemente no lo hemos oído.
El Rey de los bongoseros / Sexteto Nacional. Columbia 2826-X, matriz W95940. Octubre 1927, Nueva York. Compositor: Ignacio Piñeiro. Canta: Abelardo Barroso. Toma: 2.

Bongó: José Manuel Incharte “El Chino Bongosero”.
Juana nacida allá en oriente
Siempre vida de mi amor
Escucha mis bongoses
Con que
Y verás que se late El corazón
“El rey de los bongoseros
Hará un solo muy sublime
Para que el público estime
Tierna nota de los cueros”
Y continua el magnífico solo de bongó del Chino, seguido de ello Abelardo Barroso nuevamente inspira:
“Una vez un extranjero
Dijo con gran altivez
Qué bueno está el Bongosero
Que se resista otra vez”
Seguido de otro solo de bongó. Este número es interesante, pues el Chino hace lo que sería el primer solo de bongó en una grabación.

Viva el Bongo. Son / Sexteto Nacional. 1927. Columbia 2968-X, matriz S96236.
Compositor: Ignacio Piñeiro. Canta: Abelardo Barroso.
Del que habláramos anteriormente tiene una parte interesante donde Barroso dice textualmente:
“Siendo original de oriente
Por eso lo quiero yo”
El bongó del habanero / Sexteto Habanero. Víctor 80656-B, matriz XVE-304. Autor: Gerardo Martínez. 4 febrero 1928.
Este número tiene dos solos de bongó. Antes del primer solo el solista menciona:
“el bongó del habanero
Hará un solo cadencioso
Repicando es lo primero
Y en el martillo es sabroso”
Luego del solo de bongó, el solista continua:
“Al compás de este guamban
Que es su montuno divino
Toda la gente dirá
Que Agustín es como el trino”
Sigue el segundo solo de bongó y remata el solista con:
“Con un compás muy marcado
De este conjunto armonioso
Aquí queda demostrado
Que nuestro Bongó es sabroso”
Esta grabación es de notable importancia. Hay un solo de Agustín Gutiérrez Brito y además menciona al martillo que, como se sabe, es un patrón rítmico característico del bongó y que Agustín inventó.
A partir de aquí el son adquirió marcha y métrica. Al principio, el martillo se presenta tímido y, por momentos, no era estable en todo el número. El bongosero alternaba el martillo con esos toques libres propios del viejo son. No todos los bongoseros usaban el martillo. Analizaremos algunas grabaciones más. Además, debemos señalar que Agustín Gutiérrez dijo en una entrevista que él “aprendió a tocar bongó en oriente”

Acordes de bongó. Son / Sexteto Nacional. Columbia 3326-X, matriz W96652. Julio 1928 New York, 2 Master. Compositor: Ignacio Piñeiro. Bongó: José Manuel Incharte.
Donde el bongó acompaña todo el numero destacándose entre los demás instrumentos.
Mi Tres, Mi clave y mi bongó. Sexteto Habanero. Autor: Guillermo Castillo. Grabado en La Habana el 28 de febrero de 1931. Matriz XVE-67195, Número de disco: V-30682. Toma 2.
El Rey Manolo. Son. Sexteto Machín. 24 febrero 1931. Brunswick. Numero de disco: Br 41318, y Matriz: HV32995. Autor: Alejandro Mulatón Rodríguez.
Bongó: Manolo Reinoso.
Donde el bongosero Manolito se despacha muy largo en el montuno a manera de improvisación, algo que normalmente hacia el cantante solista.
Glissando
Se trata de un sonido bronco que se produce al deslizar un dedo sobre el parche. Era de uso común en el bongó en esos primeros años. Todos los bongoseros, casi obligatoriamente, lo hacían y está presente en esas primeras grabaciones. Lo curioso es que en los años 30 casi ni se escucha, ya cayendo en desuso en los años 40 en adelante.
Martillo
Hablamos del martillo cuando nos referimos al Son El bongó del habanero. En orden cronológico diremos que:
Tres Lindas cubanas. V 79225, BVE 36151 2 setiembre 1926 NY (minuto 1:39) justo al inicio del cantante solista y en cada intervención de este. Ese día se realizaron 5 grabaciones. Fue el primer número grabado donde escuchamos el martillo.

Ese mismo dia el Sexteto Habanero inició la sesión de grabaciones con Cabo de Guardia, Se fue, Quisiera ser mi Estrella, pero en ninguno de ellos se escucha el martillo.
Yo no tumbo caña. V 78947, BVE 36158 3 septiembre 1926 NY / son de Ignacio Piñeiro donde al final se escucha perfectamente el patrón del martillo en el bongó. Ese día se realizaron 7 grabaciones
Un Meneíto Suave. Son. V 79340, Xve 223. 19 marzo 1927. Son de Ignacio Piñeiro al minuto 2:06 en el inicio del montuno el bongosero toca martillo.
Cencerro
El cencerro -mal llamado campana- proviene del EKON abakuá el cual se percutía con un palito con un golpe de 2-1 (mismo patrón de golpes que en las maracas) y es de origen Abakua.
La Chambelona. Sexteto Habanero. V 79397, Xve 230. Toma 3. 21 de marzo de 1927
Es una conga, pero en el disco dice son. Aquí, en todo el número, se escucha un cencerro.
Errante O Ecua / Son. Sexteto Habanero. V 80272, BVE 40624. 20 de octubre de 1927 Nueva York.
Es donde se escucha el cencerro en un patrón de ‘clave ñáñiga’ que resalta la naturaleza afro de este son.
Pájaro Lindo / Son. Sexteto Habanero. V 80379, BVE 40626. 20 de octubre de 1927 Nueva York.
En el montuno, el bongosero toca el cencerro con un toque de 2-3 casi al final del número, donde además hay martillo desde el segundo 33 intercalando con las inspiraciones en el bongó.
El Florero / Son. Sexteto Habanero. V 80286, BVE 40631. 20 octubre 1927 NY. Aquí utilizan el patrón rítmico en el bongó de 2-3 golpes, además de martillo desde el segundo 0:26.
La malla de un traicionero / Son. Sexteto Habanero. Xve 67196 28 febrero1931 V 30643 CU. Martillo y cencerro en el patrón 2-1.
En las grabaciones que hizo el Septeto Nacional en Madrid el 3 de octubre de 1929 se escucha martillo y cencerro. Así se fue estandarizando el uso del cencerro y el martillo en el bongó, patrón que persiste en los bongoseros de todos los formatos tropicales hasta hoy.
El martillo y el cencerro en Hollywood.
Un acontecimiento importante para los Soneros significó la presencia de un sexteto de son en una película de Hollywood. Esta se filmó en Estados Unidos, fue dirigida por Henry King, producida por la United Artist y protagonizada por Lupe Vélez. Fue estrenada el 14 de marzo de 1930.
El cronista José Juan Tablada tituló Nueva York de día y de noche y expuso: “…por ver y oír a esa media docena de morenos atacando sus eficaces instrumentos puede comprarse el ticket….”. “Hell Harbor sin Lupe Vélez y sin la orquesta cubana nada valdría. Sin Cuba y sin México Hell Harbor sería uno de tantos culebrones hollywoodianos”.
Al inicio de la película se escucha perfectamente un son con martillo y todo en el tema Noche Azul. Otro de los números es El bongó del habanero, del cual aparece un fragmento, pero imagino el solo del bongosero Andrés Godínez (por lo menos así figura en la lista de ingreso a los EE.UU. en el barco Cuba) en la película, que a propósito pone el macho en la pierna derecha (como en el changüí).
Como mencioné en un anterior artículo, el bongó sufrió de prohibición (15 de octubre de 1925) por estar relacionado a la brujería, ñañiguismo y continuos escándalos que se hacían en fiestas de negros. Aunque la prohibición del uso de tambores venía desde muchas décadas antes (ver www.salserisimoperu.com/cuba-quienes-introdujeron-la-tumbadora-en-el-formato-sonero-noticia-21-12-2024/).
Sin lugar a dudas, el bongó como instrumento importante en cualquier formato tropical se hace imprescindible. Salvando algunas pocas diferencias, se toca casi igual que aquellos pioneros del instrumento y desde la invención del martillo, prácticamente, no ha sufrido variantes en su ejecución.

