La verdadera cara de Fania en África, como nunca te la contaron [DOCUMENTAL]

Hace cincuenta años, Fania All Stars fue invitada a tocar en África. ¿Cómo se realizó y de quién surgió la idea de armar el mítico festival de música? Todos los detalles en este documental de Salserísimo Perú.

En septiembre de 1974, durante el apogeo de la salsa en Nueva York, Fania All Stars fue invitada a tocar en África. Junto a otros artistas de renombre mundial, los dirigidos por Johnny Pacheco fueron parte de un espectáculo inolvidable. Pero toda la parafernalia alrededor de aquella jornada que unía a la música y el deporte tenía un trasfondo político. Un lado oscuro cuyos hilos fueron movidos por un macabro personaje y que cincuenta años es contado por un medio periodístico.

EL FRACASO DE ALEMANIA 74

Pero antes de continuar con lo referido a salsa tenemos que hablar de un episodio importante para comprender el contexto de la historia.

En 1974, la selección de fútbol de Zaire clasificó al Mundial de Alemania 74. La expectativa era grande. Había campeonado la Copa Africana y esperaban llevarse a casa el trofeo más grande de fútbol a nivel selecciones.

Extasiado por el logro, Mobutu Sese Seko, el dictador de Zaire, premió a los futbolistas con casas, autos y un viaje para ellos y sus familias a EE.UU.. Todo parecía un cuento de hadas.

Sin embargo, cada jugador se convirtió en víctima de la circunstancia. La selección de Zaire hizo un papel desastroso. El primer duelo se saldó con una derrota ante Escocia por 2 a 0. Partido polémico que incluyó abiertas manifestaciones de racismo contra los africanos.

Con cero puntos en la tabla y anímicamente por los suelos ocurrió algo peor. Yugoslavia vapuleó a Zaire… por nueve goles a cero.

Tras tildar a sus seleccionados de vergüenza nacional, el hombre fuerte de Zaire envió a sus guardias a la concentración con un mensaje escalofriante: si pierden el último partido por más de 3 goles ninguno regresaría a su país con vida.

¿Quién sería ese próximo rival? Nada menos que Brasil, la súperpontencia del fútbol y, en ese momento, último campeón del mundo. 

Los jugadores de Zaire resistieron por sus vidas todo el partido. En la primera mitad los brasileños solo encajaron un gol. Pero el oxígeno empezó a agotarse para los africanos en el tiempo complementario, cuando Brasil marcó el segundo tanto.

Los nervios se apoderaron de “los leopardos”, como Mobutu los había bautizado. Fue entonces que se produjo una insólita jugada protagonizada por EMwepu, uno de los zagueros del equipo africano.

El árbitro pitó una falta cerca del área de Zaire. Rivelino y compañía terminaron de deliberar quién se encargaría de cobrar… En las tribunas había expectativa y en los corazones de los jugadores africano una sensación de estar al borde de la muerte.

En ese momento, una acción retrató intensamente esa angustia. El jugador Ilunga Emwepu salió corriendo y le pegó un patadón al balón, generando la extrañeza de todos.

La -para muchos- ridícula jugada del número 2 fue interpretada como una muestra del escaso conocimiento del reglamento. El marcador final fue de 3 a 0 en favor de Brasil.

Al regresar a su país varios jugadores habrían sido encarcelados en prisiones clandestinas y torturados como castigo.

UNA SALIDA RÁPIDA

Se dice que, en el fondo, lo que más le molestó a Mobutu fue que no pudo aprovechar la atención mundial para mejorar su imagen y realizar nuevos negocios que incrementen su fortuna personal.

El Leopardo de Zaire, como le gustaba que lo llamen, había llegado al poder tras un golpe de estado en 1965. En esa asunción y en adelante, gobernaría con mano de hierro.

En sus primeros años, nacionalizó empresas extranjeras e inició un proyecto de autenticidad nunca antes visto bautizado como ‘zairenización’.

Ordenó por ley que todos los ciudadanos lleven nombres africanos y que modifiquen su forma de vestir. Además, cambió el nombre de varias ciudades, ríos, calles y hasta del mismo país, El Congo, que en 1971 pasó a llamarse Zaire.

Tras el fracaso de Alemania 74 y con un pueblo insatisfecho, Mobutu empezó a maquinar una salida rápida que no afecte su popularidad. En ese camino se encontró con Don King.

El entonces joven promotor de grandes aspiraciones, anhelaba organizar un combate de box por el campeonato mundial de pesos pesados entre George Foreman y Muhammad Ali.

Cuando escuchó la propuesta, Mobutu aceptó financiarlo: cinco millones de dólares para cada luchador. Estrecharon las manos y fijaron fecha para el duelo que bautizaron “Rumble in the jungle”: 25 de septiembre de 1974.

Pero eso no era suficiente para el Leopardo de Zaire. Qué más espectacularidad. Más parafernalia, más atención mundial que realce su imagen y -por supuesto- que calme a su pueblo. Pero ni el dictador ni el emergente empresario tuvieron en mente incluir música. Entonces, ¿de quién salió esa propuesta?

De Stewart Levine, un productor musical estadounidense, quien al enterarse del combate tuvo la genial idea de realizar un festival de música. Una especie de Woodstock para África que involucre artistas locales, americanos y latinos.

Para llevarlo a cabo se asoció con su amigo  el trompetista sudafricano Hugh Masekela.

Sin embargo, cuando esperaban una respuesta positiva de Mobutu, sorpresivamente este negó a financiar su proyecto. De pronto, Levine y Masekela se vieron en la obligación de mover cielo y tierra hasta que lograron conseguir el respaldo de unos banqueros en Liberia.

Con el dinero en los bolsillos, empezaron a trabajar en lo que denominaron ‘Zaire 74’. En total, contrataron a 14 grupos extranjeros y 17 locales para tres días seguidos de conciertos programados para el 22, 23 y 24 de septiembre de 1974. James Brown, B.B. King, Fania All Stars y una serie de galardonados artistas serían parte de un cartel de lujo que quedaría en la historia. 

RUMBA EN EL AIRE

Llegado el gran día del viaje a Zaire, todos los músicos y cantantes participaron en una amena recepción en el hotel Holiday Inn del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Este momento quedó inmortalizado en algunas fotografías.

Entre los más sonrientes se ve a Willie Colón, quien curiosamente no viajó con Fania All Stars pese a haber sido confirmado en la lista de artistas. ¿Qué ocurrió con el trombonista?

Como no era para menos, tras la recepción, todos abordaron un avión que había sido fletado exclusivamente por Levine y Masekela.

Como pocas veces se ha visto, todas esas estrellas de talla mundial viajaron juntas. Todo quedó grabado por el equipo del cineasta Leon Gast como parte de una serie de documentales que se proyectarían tiempo después.

Como el vuelo se hizo largo Celia Cruz, Johnny Pacheco e Ismael Miranda no perdieron el tiempo y armaron una fiesta en el aire. Con clave en mano, flauta y hasta un taco de zapato formaron una rumba a la que otros músicos no dudaron en sumarse.

Así en medio de ese ambiente de hermandad, más de 14 horas después, llegaron a Kinshasa donde tuvieron un gran recibimiento.

En su autobiografía, Celia Cruz cuenta que los africanos solo vociferaban el nombre de Johnny Pacheco, algo que la impresionó. 

“Toda esa gente gritaba ‘Pacheco, Pacheco, Pacheco. Fue increíble cómo en esa tierra, tan lejos del Caribe, Pacheco era el rey. No vi que hicieran lo mismo con James Brown ni con ningún otro artista”, escribió la Guarachera del Mundo.

Aunque no había financiado el concierto, Mobutu no perdió la oportunidad de recibir a los invitados, tomarse fotos y posar para las cámaras. En medio de esa algarabía, los músicos luego fueron trasladados en limusinas a un hotel en Kinshasa, capital de Zaire, donde participaron de una recepción especial con música y comida.

¿ADIÓS A ‘ZAIRE 74’?

Todas las mañanas, cuando bajaban a desayunar, los músicos de Fania se encontraban en las instalaciones del hotel con Muhammad Ali y compañía. Nicky Marrero, legendario timbalero de Fania All Stars, conserva aún una foto autografiada por el legendario boxeador.

Todo parecía ir viento en popa en la producción. El problema más grande que habían encontrado era el tema del voltaje en Zaire. Por suerte, esto fue resuelto.

Pero el mayor dolor de cabeza llegaría pronto. George Foreman sufrió un corte en la ceja mientras entrenaba, obligando a posponer la pelea hasta fines de octubre. Increíblemente esto separaba al festival de la pelea por seis semanas y afectaría de manera significativa la potencial asistencia de turistas internacionales a los conciertos. 

A los artistas ya se les había pagado la mitad de sus honorarios por adelantado para las fechas pactadas y todo estaba en marcha. En ese momento de tensión, Levine y compañía tuvieron que decidir de la noche a la mañana si cancelaban el festival.

Finalmente, todo siguió como estaba previsto.

UE EMPIECE LA RUMBA

Estas son imágenes grabadas para la película ‘Fania All Stars Live in África’ en la previa al concierto de la orquesta en el estadio Statu Hai de Kinshasa, el 22 de septiembre de 1974.

Luis Perico Ortiz, de apenas 24 años de edad, pasea con una cámara de fotos inmortalizando aquellos momentos inolvidables. El trompetista aún conserva aquellas preciadas imágenes que está reservando para su libro biográfico.

Minutos después, con una orquesta y una delante de lujo, los dirigidos por Johnny Pacheco dieron rienda suelta a lo mejor de su repertorio.

En su autobiografía, Celia recuerda que el estadio estaba repleto de gente. Asegura que cuando cantó ‘Químbara’ la gente respondió bien pero cuando empezó ‘Guantanamera’ el público se encendió.

“Aplaudieron, cantaron y gozaron sabroso. A mí me sorprendió mucho saber que la ‘Guantamera’ había llegado hasta África. ¡Qué cosa, mi madre!», escribió.

Se calcula que esa noche, las estrellas de la salsa descargaron todo su sabor en tarima ante cerca de 80 mil personas.

De todos los renombrados artistas que desfilaron por ‘Zaire 74’, Fania All Stars fue la favorita del público, como declaró para New York Times el reconocido músico Bill Withers.

Qué tanto habría sido el revuelo que causaron con su música, que los dirigidos por Johnny Pacheco fueron invitados para que repitan el plato dos días después, el 24 de septiembre, para el cierre del festival.

Y es que para muchos, durante aquella jornada musical, la salsa volvió a sus orígenes. 

Con esta presentación, Fania All Stars escribió un episodio especial en la historia de la música latina. Sin embargo, es oportuno aclarar que Fania All Stars no fue la primera orquesta en pisar el continente africano.

Según Rigoberto Villalta Zapata, El Malo, está documentado por ejemplo que Johnny Pacheco estuvo en Senegal, en abril de 1964; mientras que Ray Barretto visitó Costa de Marfil, en 1968

Pero volviendo al concierto de Fania All Stars, en sumo agradecimiento, Mobutu Sese Seko organizó una recepción en su suntuoso palacio de 15 mil metros cuadrados ubicado en una colina y bautizado como el Versalles de la Selva.

Puertas de caoba, muros de mármol y candelabros de cristal eran solo algunos de los lujos de la casa del Leopardo de Zaire, un ambiente donde en sus años en el poder, recibió a los más importantes jefes de estado y valiosos personajes.

Aquella visita es algo que Ismael Miranda nunca olvidará.

El Niño Bonito quedó impresionado por el séquito de guardias de Mobutu y la cantidad de elefantes y jirafas en la entrada del recinto, insumos necesarios de la opulencia que a Mobutu le gustaba proyectar a sus invitados.

Aquella vez, los integrantes de Fania que asistieron fueron tratados como reyes y en agradecimiento pusieron la cuota de sabor con lo mejor de su música, sin saber quizá para quién cantaban.

Han pasado más de 50 años y el concierto de Fania All Stars en África se mantiene como un grato recuerdo en la memoria de quienes lo vivieron.

Pero como el tiempo no se detiene ni por amor ni por dinero, como diría Rubén Blades, muchos de los protagonistas de esta historia ya no están más.

Basta solo mirar aquella delantera de lujo y saber que casi todos ya no están con nosotros; el único de los cantantes que sobrevive es Ismael Miranda. Incluso el propio Johnny Pacheco, un espectáculo en tarima y fundador del sello más importante de la salsa, nos dejó a inicios de 2021.

Mientras el legado de Fania All Star es recordado con nostalgia y cariño; la otra cara de la moneda es Mobutu Sese Seko.

En sus más de 30 años en el poder, -y tras huir derrocado y morir de cáncer en el exilio, en 1997- quedó inmortalizado como el gobernante más ladrón y despiadado de la historia de la antigua Zaire.

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