Omar Negrón: “Hoy no se conoce a los salseros que estamos vigentes”
El cantante boricua que pasó por orquestas como el Conjunto Chaney y Willie Rosario sigue grabando en solitario. Su vida está llena de anécdotas, especialmente una que lo llevó al altar.
Entre Omar Negrón y su esposa Madeleine hay una historia romántica que vale la pena contar. Era 1994, el joven cantante había grabado el tema ‘Estoy de vuelta’ con el Conjunto Chaney de Nicolás Vivas. El número se programó en la radio. El público lo pedía con insistencia. Estaba de moda. Madeleine, quien era visitadora médica, llegaba al hospital tarareando la canción. El hermano de Omar trabajaba ahí y un día le dijo a la muchacha: “esa canción la canta mi hermano”. Madeleine no lo podía creer. Además, en ese momento, ella pasaba por un asunto sentimental.
Un buen día, el hermano del cantante los presentó. Omar y Madeleine quedaron flechados. El hechizo se consumó el sábado 23 de diciembre de 1995 cuando llegaron al altar. En la boda, obviamente, la canción estelar fue ‘Estoy de vuelta’. Omar la cantó con el sentimiento más grande. Y no la pudo terminar. Lo asaltó la emoción.

Un romántico como usted, ¿cómo define la salsa?
La salsa es mi vida porque la música es sentimiento, pasión, mi manera de expresarme y llevarle buenas canciones a la gente.
¿Es cierto que en 1990 fue convocado a Chaney a través de una llamada anónima?
Sí. Yo estaba en la orquesta de Mickey Cora y mi madre recibió una llamada anónima diciendo que había una audición para el Conjunto Chaney. Asistí y ahí estaba Nicolás. Para ese tiempo, su director musical y trompetista era Luis Bermúdez. Recuerdo que él tocó unas escalas en el piano y fue ahí donde me contratan para sustituir a Cheo Andujar. ¡Tuve que aprenderme 17 temas en una semana!
Entiendo que mientras cantaba usted también procuraba estudiar y trabajar.
Sí, mientras seguía cantando con Chaney -que lo hice hasta 1998- me conseguí un trabajo de día. Luego conseguí dos grados universitarios: Programación de Computadoras y un Bachillerato en Administración de Empresas. Y lo logré gracias a Dios y al apoyo de mi esposa y mis padres. Por eso siempre digo que para mí nada es imposible. El cielo es el límite.
Seguro con ese ímpetu fue que ingresó a la orquesta del maestro Willie Rosario, pero cuénteme qué estaba haciendo en la previa.
En 1998, cuando me fui de Chaney, hicimos un grupo que se llamó Conjunto Son D’Aquí. Ahí participaban varios músicos de Chaney, pero además Pedro Conga, Tito Rojas y Orlando Pabellón. Ese grupo logró grabar un disco que se llamó ‘Atrévete a Escuchar’. Ahí hice coros con Ramón Rodríguez del Conjunto Clásico. Pero luego todo se estancó cuando nuestro director y tresista Pablo Paredes se fue a tocar con Victor Manuelle. Ahí me llamó Willie Rosario.
¿En qué año lo llamó el maestro Willie?
En 2003. Recuerdo que me invitó a su casa y cuadramos detalles. Me tocó reemplazar a Rico Walker. Me aprendí números como Anuncio Clasificado, La mitad, Me tendrán que aceptar, La bomba, Mi amigo el payaso, El apartamento, Arrepentidos pecadores, entre otros. Y como también cantaba salsa romántica me daban los boleros en las actividades privadas.
¿Quiénes estaban en la delantera?
Luisito Vergara, David Atanacio y El Canito de Sábana Seca. Juanchi Hernandez y David Morales ingresaron más adelante. Luego, cuando me retiré, Rico Walker regresó. Eso fue en 2007 en un hotel de San Juan, ahí me despedí.
¿Por qué salió de la orquesta?
Me ascendieron en mi trabajo y tuve que mudarme de Puerto Rico. El maestro Willie, muy profesionalmente, lo entendió. ¿Sabes? Él siempre ha sido una persona muy brillante, como si fuera un padre.
Debe haber algún concierto memorable que realizó con la banda del maestro.
Sí, definitivamente, el Día Nacional en el 2004 -que fue dedicado a Willie Rosario y Quique Lucca- fue muy especial. Esa tarde me sentí como pez en el agua. Me di tremendo banquete, una experiencia única. O te lo explico mejor: llegar al Día Nacional de la Salsa fue uno de mis sueños cumplidos. Fue como llegar a jugar con los Yankees de Nueva York en las grandes ligas.
¿Quién es Willie Rosario para usted?
Para mí el doctor Fernando Luis Rosario es un ícono de la salsa. Siempre admiré toda su música y cuando adolescente iba a las fiesta de mi pueblo Carolina a pie para ver su orquesta. Gilberto y Tony estaban en la parte vocal y como estudié con la hermana de Gilberto, siempre lo seguía. Nunca pasó por mi mente que iba a cantar en esa tremenda orquesta.
Pero no llegó a grabar un álbum con Willie, ¿verdad?
Así es. Pero aunque no pude grabar con la orquesta del maestro, sí tengo la satisfacción de haber participado con un tema en el álbum de mi colega David Atanacio y que se tituló Viva Rosario. En dicho número el maestro Willie grabó el timbal.
De un tiempo para acá hay muchos álbumes que se graban, pero que no llegan al gran público. ¿Siente que cada vez la salsa está más huérfana de apoyo?
Lamentablemente, hoy no existe una industria discográfica que promueva tu música como se hacía antes. En décadas pasadas, uno solo se concentraba en ensayar y ponerla dura en los bailes. Hoy hay que hacerlo todo. Y no sé por qué las emisoras comerciales no abren esa puerta. Nuestros salseros conocidos se siguen mudando al otro barrio y la gente no conoce a los que estamos vigentes.
Por cierto, la salsa ha perdido últimamente a muchos gigantes del ambiente. ¿Qué sensación le deja?
Me pone triste porque crecí escuchando toda esa música y es como si fueran parte de la familia. En mi casa siempre se escuchó salsa y gracias a eso me interesé mucho en la música desde pequeño.
Uno de esos grandes que partió hace algunos años fue Larry Harlow. ¿Hubo química musical con el Judío Maravilloso?
En el trabajo que tenía en Miami, el supervisor, Louie Rivera, tocaba el bajo con una orquesta. Un buen día me invitó a cantar con ellos. Da la casualidad que esa orquesta fue elegida para acompañar a Larry Harlow en unas actividades. Así fue que tuve la oportunidad de cantar sus canciones. Esa fue otra bendición de Dios para mí como cantante.
¿Cómo transcurre su vida actualmente?
Todavía estoy trabajando de lunes a viernes, pero si Dios lo permite en tres años me retiro. Eso sí, me mantengo grabando como solista y haciendo temas con letra bonita con sentido y arreglos para el bailador, una mezcla de Chaney y Willie Rosario.
¿Tiene algún tema que esté promoviendo?
Sí, ‘Cuando era Estudiante’ que es una pequeña historia de mi vida musical. Pero también les recomiendo que busquen ‘Pruébame’, ‘Por si mañana’ y ‘Si no sientes amor’.
Omar, ¿a qué le teme en la vida?
Le temo a no tener tiempo para poder seguir llevando música a mi gente salsera. Tengo muchas ideas y poco tiempo, pero seguimos trabajando fuerte para eso.
Finalmente, ¿qué le dicen sus hijos de la historia de amor con su mamá?
Fíjate, cada vez que llega diciembre eso es un gran acontecimiento familiar. Pero tengo una anécdota. ‘Estoy de vuelta’ tuvo un videoclip oficial que se publicó en 1994 y ahí se ve a una modelo conmigo. Bueno, cuando pasaron los años y empezó lo de Youtube y las redes, mis hijitos, pequeñitos, vieron ese video. Y la impresión fue tal que salieron corriendo y gritando: “mamá, papá está con una niña en la televisión” (risas).

