Alcanzó la fama pero, ¿a qué costo? La verdadera historia de Tito Gómez
Una de las biografías más completas del Sonero Errante, Tito Gómez. Mira nuestro reportaje completo.

Humberto Luis Gómez Rivera, artísticamente conocido como Tito Gómez, nació el 9 de abril de 1948 en el pintoresco municipio de Juana Díaz, en Puerto Rico.
Su infancia transcurrió en un hogar numeroso donde la calidez abundó más que el dinero. Sus padres don Ramón Gómez y doña Isabel Rivera trajeron al mundo a 10 hijos.
Esto llevó a Tito desde niño a comprender que, al igual que sus hermanos mayores, tendría que trabajar para ayudar en casa. Comenzó lustrando zapatos en las calles y, con el tiempo, realizó tareas agrícolas.
Aunque las circunstancias de su niñez no fueron fáciles, Tito encontró consuelo y alegría en la música. El bolero y la trova marcaron su vida desde entonces, y fue a través de ellos que su pasión por la música comenzó a crecer, configurando los gustos que lo acompañarían por siempre.
Se cuenta que desde los 9 años empezó a mostrar talento para el canto, especialmente en la música jíbara puertorriqueña.
Sus inicios en la música se dieron con agrupaciones locales en las que fue tomando experiencia y moldeando su estilo.
Pero su ingreso a las ligas mayores se dio cuando siendo un adolescente fue seleccionado como vocalista de la Sonora Ponceña por el mismísimo don Quique Lucca.
La primera producción que grabó para los Gigantes del Sur fue ‘Hacheros pa un palo’, de 1968.
En este trabajo, Tito de 20 años de edad, compartió la delantera con Luigi Texidor y le puso voz a temas como ‘Hachero pa un palo’, ‘Franqueza’, ‘El tiempo y la distancia’ o ‘Paño de lágrimas’.
Al año siguiente, ‘Fuego en el 23’, una canción del cubano Arsenio Rodríguez e inspirada en una vivencia personal, le dio nombre a la nueva producción de la Ponceña. El tema fue inmortalizado en el acetato por Luigi Texidor y se convirtió con el tiempo en el más popular y emblemático de la orquesta de Quique y Papo Lucca.
‘Fuego en el 23’ aumentó la popularidad de la Ponceña. En esas idas y vueltas a tantas presentaciones, Tito y Luigi iniciaron una estrecha amistad.
Así llegaron los años setenta, una década promisoria para la carrera del cantante nacido en Juana Díaz quien consolidó su presencia en la agrupación plasmando su voz en las nuevas producciones.
En esos años, la competencia entre orquestas empezó a ser más ardua en Puerto Rico. Sin embargo, el Gran Combo reinaba en el mercado ganando cada vez más adeptos en el exterior.
Andy Montañez y Pellín Rodríguez eran parte del frente de cantantes, una dupla letal que combinaba juventud y experiencia; y que dejaría huella en la historia de la Universidad de la Salsa.
La orquesta había sido fundada en 1962 a raíz de una fuga de talentos del Combo de Rafael Cortijo. Pero en la historia de la salsa este suceso no sería el único.
En 1972, a varias millas de distancia, en Nueva York, Ray Barretto corrió la misma suerte cuando cinco de sus dirigidos dieron un paso al costado para conformar La Típica 73. Entre ellos Adalberto Santiago, su cantante principal.
Ese mismo año, la Ponceña también vivió uno de estos terremotos internos cuando algunos de sus integrantes abandonaron la agrupación para crear La Terrífica; entre ellos estaba Tito Gómez.
Así era como el joven cantante cerraba esa fructífera etapa e iniciaba una prolífica carrera musical que años más tarde le ganaría el apelativo de El Sonero Errante.
En su etapa como voz principal de La Terrífica, Tito sumó una nueva producción en su haber. Uno de los números más recordados de ese trabajo es el ‘Hachero mayor’.
Pero su paso por esa agrupación sería breve.
Aunque en Puerto Rico había un auge de nuevas orquestas, en esos primeros años de los setenta el epicentro del boom de la salsa era Nueva York.
Larry Harlow con Ismael y Willie Colón con Héctor Lavoe eran algunos de los binomios más cotizados por esos años en la ciudad de los rascacielos.
El éxito no solo se tradujo en ventas de discos sino también en numerosos bailes los siete días de la semana. Esa oferta también se tradujo en la creación de más salones de baile.
Fania Records, encabezada por Jerry Masucci, controlaba buena parte del mercado y cada vez más se hacía poderosa devorando los sellos discográficos que encontraba a su paso y firmando a sus artistas.
La prueba tajante de que la salsa se había convertido en un nuevo fenómeno musical fue el concierto de Fania All Stars en el Yankee Stadium, el viernes 24 de agosto de 1973.
El recinto llegó a ser abarrotado por más de 40 mil personas bailaron, pero el espectáculo tuvo que ser terminado antes del cierre, cuando en plena descarga de tambores en ‘Congo bongo’, entre Ray Barretto y Mongo Santamaría, una estampida humana invadió el campo de juego.
Esa expectativa habría atraído a Tito quien alistó maletas y se fue a probar suerte a la Gran Manzana. Allí lo esperaba una gran puerta abierta.
Así fue como Rubén y Tito, ambos de 27 años de edad, separaron sus caminos para seguir suertes distintas.
Pero salir de la orquesta de Barretto no parecía ser tan negativo para el boricua, que meses después recibió su primera propuesta para convertirse en solista.
El disco se tituló ‘Para gozar borinquen’ e incluyó siete canciones entre las que se destacan ‘Veneno’, ‘La jeva de la java’, ‘La envidia y la hipocresía’ o el bolero ‘Llorar es de hombre’.
Luis Perico Ortiz, Nicky Marrero y Salvador Cuevas fueron algunos de los renombrados músicos que participaron en este álbum.
Sin embargo, el disco no tuvo ni las ventas esperadas ni la exposición necesaria que requería para posicionarlo en un mercado tan competitivo.
Lo que parecía ser la gran oportunidad de su vida al firmar un contrato con Fania se convirtió, pues, en una sombra que duraría cerca de 10 largos años.
Años más tarde, en una noche de copas con algunos de sus compañeros de Grupo Niche, el cantante se habría referido a ese amargo episodio.
Efectivamente, las comodidades ya no eran las mismas de años atrás.
Haciendo mérito a su apelativo del Sonero Errante, Tito continuó su periplo musical. Ese 1977, fue el cantante principal de la Banda del Cindy’s Night Club de Boston.
Edgar Nevárez, exdirector musical de Tommy Olivencia y La Selecta de Puerto Rico, recuerda esa breve etapa.
Con Fania controlando casi todo el mercado en cuanto a salsa se refiere, en 1978, Tito regresó a Puerto Rico. Allí se asoció nuevamente con la Sonora Ponceña, pero esta vez en reemplazo de su amigo Luigi Texidor.
Ese año, Gómez puso la voz en varios temas del álbum ‘Explorando’. Su versión de ‘Nací moreno’ – grabada también por Luigi con Bobby Valentín – se disputaron la primacía en las listas de popularidad.
Otro de los números más recordados de ese álbum fue ‘Canto al amor’, en el que conjugó su voz con las de Yolanda Rivera y Miguelito Ortiz, en una sublime mezcla con los magistrales arreglos de Papo Lucca.
Cerrado su segundo episodio con La Ponceña, se unió al pianista Tito Valentín y su banda Ají Bravo. “Tierra, música y sentimiento”, grabada en 1979, es considerada una joya de la salsa experimental pues fusiona ritmos puertorriqueños y jazz.
Pero el periplo de Tito Gómez en la música no quedó ahí. Aún había mucho camino por recorrer en su incansable búsqueda del éxito.
Su nuevo destino a finales de los setentas e inicios de los ochentas fue Venezuela donde vivió un tiempo. Allí pasó por la Constelación de Wladimir Lozano, histórico cantante de la Dimensión Latina y la orquesta de Oscar De León.
Con Wladimir, Tito lució su talento especialmente en presentaciones en vivo. Luego se sumó a las filas de la Orquesta La Amistad del pianista Jesús Chuito Narváez y el cantante Rodrigo Mendoza.
‘Angustia de amor’ es uno de los temas más recordados de su aventura en Venezuela.
De vuelta en Puerto Rico, en 1982, Tito inició una segunda etapa con Tito Valentín donde grabó el disco ‘Brujerías’.
En 1985, participó en el disco ‘La máquina de los 80’. En este trabajo, que contó con la participación de cantantes como Bobby Concepción, Junior González o Kim de Los Santos, Tito puso su voz al tema ‘La rumba que te cura’, escrito por Johnny Ortiz.
Ese mismo año Tito participó en la grabación del disco ‘Enternainer’ de la orquesta de Rubby Haddock donde cantó temas como ‘Falso amor’ o ‘Los soneros’.
La versatilidad de la voz de Tito Gómez le permitió que todos esos años también se desempeñe como corista. Una de las producciones más recordadas de esa época fue ‘Solista pero no solo’, el primer disco en solitario de Frankie Ruiz.
‘Esta cobardía’, ‘La cura’, ‘El camionero’ y ‘Amor de un momento’ son algunos de los temas donde se le identifica más.
Llegó 1986 y con él un nuevo comienzo para Tito. Ese año acompañó al Conjunto Clásico en varias presentaciones en vivo para la televisión. Pero esa aventura duraría poco.
Sin una estabilidad laboral y como un eterno trotamundos, intentó nuevamente probar suerte en Nueva York. Tito confiaba en que algo bueno podía llegar.
Para ese momento, la salsa ya se había ramificado por el mundo exitosamente. En Japón, la Orquesta del Sol ya tenía varios años de creada; mientras que la Orquesta de la Luz empezaba a sembrar el éxito que cosecharía en los noventa con su ‘Salsa caliente del Japón’.
Sudamérica no era la excepción. En Perú la salsa estaba en pleno auge. Venezuela y especialmente Colombia empezaron a convertirse en una maquinaria creadora de orquestas y de nuevos y valiosos talentos.
Pero los gustos de mediados de los ochentas ya no eran los mismos de los setentas. La salsa dura había perdido terreno y era ahora la salsa erótica la que movía las agujas en el mercado latino. Puerto Rico era el mayor semillero de artistas de esta nueva vertiente salsera.
Pese a ello, en Colombia, en 1986 esta moda se tardaría un poco en llegar. Ese año, el público bailaba al ritmo de ‘Cali pachanguero’, del Grupo Niche. Con ese himno a Cali, inmortalizado en la voz de Moncho Santana, la orquesta de Jairo Varela había alcanzado el mayor auge desde su creación en 1979.V
Pero en 1986, Santana salió de la agrupación y Jairo inició la búsqueda de un nuevo cantante. Ahí los caminos del director de Niche y el Sonero Errante se cruzarían para escribir una nueva página de la historia de la salsa.
Mira nuestra biografía completa de Tito Gómez en el siguiente reportaje de Salserísimo Perú.

